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Don Quijote como modelo de líder
de un grupo
Por Javier Bermúdez
1. INTRODUCCIÓN. DON QUIJOTE: LÍDER DE UN GRUPO.
Con este seminario proponemos un acercamiento nuevo al personaje
de la gran obra cervantina, en este año que se celebra su
cuarto centenario. La visión y el punto de vista que planteamos
de don Quijote no está enfocado hacia el personaje literario
ni desde unos presupuestos de análisis literario, sino desde
un planteamiento moderno y práctico, pensamos, se puede ver
la figura de don Quijote como un líder dentro de la novela
y del numeroso grupo de personajes que lo acompañan. Partimos
de la premisa de considerar que don Quijote actúa como un
buen líder entre los suyos; no se presenta como igual a diferencia
de otros héroes y personajes de ficción o reales y
de acuerdo a la división estamental de su época.
Muchas de las ideas que aparecen desarrolladas
en la obra con respecto al personaje de don Quijote creemos que
tienen relación y correspondencia con la idea actual de líder
de un grupo y además, y más concretamente, en el campo
de la enseñanza de español como segunda lengua, con
el papel del profesor dentro y fuera del aula y las interrelaciones
que se establecen en el tándem estudiante-profesor y en el
proceso de aprendizaje.
Don Quijote tiene los principios éticos
necesarios para ser un buen líder, pero además éstos
tienen la solidez y fuerza imprescindibles en la tarea de guiar
y liderar cualquier equipo de trabajo. Principios como el buen gobierno,
el compromiso, la implicación, etc., que están en
la base de ideas y pensamientos nobles y elevados. Don Quijote es
poseedor de ellos y la novela entera encierra una lectura encauzada
en la dirección de aprender e imitar. Hablamos de la idea
aristotélica de la Imitatio. Don Quijote nos anima y enseña
a imitar a los mejores, quienes suelen presentar un carácter
emprendedor y de lucha contra la corriente y la inercia; características
éstas imprescindibles para un profesor actual ante sus estudiantes,
como un profesional constante que trabaja con personas y al que
apasiona su trabajo, en una palabra: un líder.
En el personaje de don Quijote también
se aprecian en diferentes episodios la persistencia, la iniciativa
para ir hacia adelante, un humanismo muy profundo, la disciplina,
el carácter metódico para llevar a buen puerto su
misión, el respeto y buen trato, características todas
ellas que encajan perfectamente en el perfil del líder. Es
decir, la figura de don Quijote como espejo de actitudes dentro
de la empresa moderna. A la vez, podemos establecer ciertos paralelismos
entre las características antes señaladas en don Quijote
y las que ha de tener un líder sujeto a un entorno en constante
cambio. Podríamos hablar de la tolerancia y la aceptación
del cambio que puede llegar en cualquier momento, esto sería
tomar una postura abierta ante lo que pueda llegar. La aceptación
del riesgo, sin miedo al perjuicio que pueda causarle. La confianza
en la persistencia y en uno mismo aparecen también en don
Quijote y son imprescindibles para el profesor moderno, es decir,
confiar en que se puede conseguir la meta o los objetivos que se
le plantean al líder si no decae e insiste en alcanzarlos.
Y por último, la mentalidad abierta al entorno sin dejar
de ser consecuente y fiel a sus propios principios.
Todo lo que hasta aquí hemos mencionado
en relación a la figura de don Quijote y del líder
es perfectamente aplicable al rol del profesor que está sujeto
a cambios y novedades constantes dentro del aula. La aventura de
la enseñanza de español es la aventura de don Quijote,
es la tolerancia a la diversidad del proceso de enseñanza-aprendizaje
en el aula, la confianza en uno mismo y en el trabajo que desarrollan
docentes y estudiantes, es la aceptación responsable de un
entorno cambiante al que se incorporan nuevas personas y que abandonan
otros, es la persistencia en la consecución de unos objetivos
curriculares, es la fidelidad a unos principios y la apertura mental
(la negociación), etc. En definitiva, don Quijote, como encabezábamos
este artículo, aglutina en su figura las características
necesarias del líder de un equipo de trabajo que en nuestro
campo es el papel desarrollado por el profesor dentro de la clase.
2. OTROS PERSONAJES
DE LA NOVELA.
A don Quijote en su aventura lo acompañan multitud de personajes
en diferente grado de importancia; no a todos ellos podemos extrapolar
una lectura práctica como la que hemos planteado en referencia
a nuestro protagonista, pero sí en algunos muy significativos.
Igual que el líder tiene su equipo y el profesor su clase,
compuestos uno y otra de personalidades y caracteres distintos que
pueden enmarcarse dentro de tipos o roles, junto a don Quijote aparecen
personajes que responden a modos de actuar muy concretos. Veamos
a continuación estas equivalencias:
Don Quijote y su escudero Sancho, desde cualquier
aproximación que se haga a ellos, literaria o no, forman
una pareja complementaria en muchos sentidos. En todo buen equipo
se da la presencia de las dos visiones que representan ambos personajes;
por un lado el pragmatismo de don Quijote, como ya hemos señalado
todo un líder, y por otro lado la inocencia e ingenuidad
de Sancho, que se dedica a gestionar la vida de ambos. Tanto sus
papeles como sus funciones dentro de la novela y dentro de un equipo
de trabajo aparecen perfectamente diferenciados.
Los duques representan el antagonismo de don
Quijote, son ricos y apoderados, inmóviles en su poder a
cualquier cambio o novedad. Llevado al campo que nos ocupa, serían
esas personas que se aferran al sistema y usan y abusan de su posición
de poder, cuando lo ostentan, y cuando no, toman una posición
acomodaticia dentro del equipo que puede llegar a obstaculizar el
ritmo o el cambio cuando llega.
El cura y el barbero, desde una posición
social diferenta a la de los duques, también representan
cierto inmovilismo. No son privilegiados, pero sí representan
un freno al cambio. Serían esas personas del equipo que amoldadas
a un estilo de trabajo, se complementan entre sí y entorpecen
el cambio cuando aparece.
El bachiller Carrasco representa el pragmatismo
más radical entre los personajes hasta ahora estudiados.
Se trata de un hombre culto, lógico y amante de los resultados
efectivos e inmediatos. Desde el principio intenta llevar al fracaso
la empresa de don Quijote, no cree en el idealismo y es calculador.
Y además carece de inquietudes. Como venimos planteando,
también entre los profesores nos encontramos con este tipo
de personas que tienen miedo al cambio y no lo ven como algo positivo,
sin espíritu de superación ni personal ni profesional,
sin sueños ni ideales.
Dulcinea es en sí misma una idea de
don Quijote. Representa la idealización de Aldonza Lorenzo
por parte de don Quijote. Es esa persona en la que no podemos ver
las imperfecciones o defectos hasta que el trato diario nos las
presenta en evidencia. Muchas veces dentro de un equipo de trabajo
hay personas que no se muestran como son y las idealizamos hasta
que vamos encontrando sus limitaciones y carencias.
Hasta aquí los principales personajes
que acompañan, como ya dijimos, a don Quijote en sus andanzas
y que se presentan ante nosotros como personas de carne y hueso
que encontramos día a día en nuestra vida, también
en nuestros lugares de trabajo y entre los profesores compañeros.
3. CARACTERÍSTICAS DEL PERSONAJE APLICABLES
A LA DIRECCIÓN DE EQUIPOS DE TRABAJO.
En cualquier escuela, las clases constituyen
el motor que hace funcionar y avanzar en el proceso de la enseñanza,
pero para que los profesores y estudiantes puedan trabajar es imprescindible
la presencia de un coordinador con capacidad organizativa. En este
sentido, nos proponemos señalar en don Quijote algunas pautas
de comportamiento que lo convierten en un líder moderno,
como lo sería el profesor respecto a los estudiantes o el
coordinador respecto a los profesores.
3.1. Tener un ideal. El líder
tiene claros los objetivos que hay que alcanzar y las tareas apropiadas
para su consecución. Es una persona ambiciosa y que no se
conforma, ya que siempre se puede ir un poco más allá.
Mejorar los beneficios y el rendimiento son sus principales metas.
En la clase, el profesor ha de tener claro los objetivos que se
han de alcanzar, negociar los contenidos y estimular a sus estudiantes
para conseguirlos.
3.2. Tener confianza y transmitir
serenidad. El líder mantiene siempre el ánimo
arriba a pesar de las dificultades. Posee en sí mismo y en
su equipo la confianza suficiente para hacer frente a los malos
momentos, tiene paciencia y la contagia a los demás, al igual
que transmite la serenidad necesaria a su entorno. Al tener estos
valores el líder y su equipo se encuentran más seguros
ante elementos externos o internos que puedan en algún momento
desequilibrarlos. El profesor y el coordinador tienen que seguir
estas pautas dentro de la clase y ante los profesores, para superar
esas barreras y llegar victoriosos a la meta.
3.3. Ser flexible y perseverante. Estas características
se complementan con las que hemos venido señalando hasta
ahora. El líder es flexible desde el punto de vista de que
posee una mentalidad abierta y moderna que acepta cambios y desafíos.
Trabaja desde una situación que le permite tomar distancia
y enfocar en una perspectiva, a largo plazo, tanto los retos como
los momentos difíciles que puedan llegar. A la vez, tiene
en su haber un valor imprescindible: la constancia y la convicción
en el trabajo continuo. Siempre se abren puertas donde otras se
cierran y no ceja en el intento. El profesor de español también
tiene que entender su labor dentro de estas coordenadas.
3.4. Motivar. La motivación
es un elemento esencial para las personas que forman un equipo de
trabajo, y el líder es la pieza principal de esta motivación.
No abortar las ideas y propuestas que puedan redundar en beneficio
del equipo o de una clase sería la norma que se debe seguir.
3.5. Valorar a los miembros del equipo.
Todo aquel que quiera liderar un equipo de trabajo, sea en el ámbito
que sea, tiene que combinar en igual medida cierto grado de humanismo
y cierto grado de talante y moderación. No es conveniente
quedarse en el papel adoptado de líder y no llegar más
allá, manteniendo barreras que de ser derribadas podrían
beneficiar a todo el equipo. Además, el líder debe
poseer la capacidad de conocer bien a los miembros que integran
su equipo para saber qué puede esperar de cada uno, cuáles
son sus puntos fuertes y motivar a esa persona en esa dirección.
3.6. Establecer relaciones. Cuando
hablamos de relaciones queremos decir que es tarea de un buen líder
gestionar dentro de su equipo la complementariedad entre los miembros
más afines más allá de las relaciones normales
de amistad. El compromiso y la confianza entre las personas es clave
para obtener buenos resultados del equipo en general y de los miembros
que lo integran en particular. En la clase de español sucede
lo mismo, si sabemos estimular estas complementariedades conseguiremos
estudiantes más estimulados y, a su vez, aprendiendo a trabajar
en equipo.
3.7. Enseñar con el ejemplo.
Hay muchas formas de mencionar este concepto que se fundamente básicamente
en servir de ejemplo o modelo en nuestro actuar y en poseer la suficiente
autoridad moral como para influir, tan sólo con ella, en
los miembros del equipo. Es bien sabido que casi todo se contagia
y se transmite, también el buen proceder y el buen gobierno,
el buen hacer y la mesura. Llegar a este estado es esencial para
el líder, encontrar el punto medio y alejarse de los extremos,
mostrarse al equipo o delante de nuestros estudiantes en ese punto
de medida y justicia.
4. CONCLUSIÓN
Hasta aquí lo que hemos intentado presentar en este artículo
con respecto a la figura del hidalgo don Quijote y la comparación
entre su actitud vital y como caballero y lo que hemos dado en llamar
los valores necesarios que se han de desarrollar por los líderes
modernos y los profesores de español. Todos, en algún
ámbito de nuestras vidas, actuamos como líderes y
muchas veces, en el campo profesional, no sabemos cuál es
el correcto proceder para conseguir los objetivos que debemos alcanzar;
quizás leyendo o releyendo la obra de Cervantes con estas
nuevas coordenadas aprendamos un poco más de la autoridad
y el ejemplo humanos que necesitamos en nuestra tarea profesional.
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