|
Me casaré contigo siempre que... - Material
Juan va paseando por la calle sumido en sus pensamientos.
'¡Qué maravillosa chica la de anoche!'- pensaba.
De repente, se dio cuenta de que había prometido llevarla a la montaña el próximo fin de semana, pero... ' ¡0h, no!', no tenía coche.
'¿Qué podía hacer?'... Se acordó de Luis.
Luis era su mejor amigo, pero era bastante especial con su coche.
Vivía para él. Estaba limpiándolo todo el día, poniendo una luz aquí y otra allá.
- De todas formas -pensó- lo intentaré, le pediré el coche. Que me lo deja, bien, que no, pues no pasa nada, llamaré a la chica y se lo explicaré.
Creo que ella lo entenderá a no ser que ya se haya hecho ilusiones.
Juan: ¡Hola , Luis!
Luis: ¡Hombre, amigo! ¿Qué te trae por aquí?
Juan: Pues, verás...
Juan explicó a Luis el motivo fundamental de su visita y Luis le contestó.
Luis: Te dejaré el coche mientras no me lo rayes.
Por supuesto solo si me lo devuelves a tiempo.
En el caso de que tengas algún accidente, por favor llama al número de teléfono que hay en la guantera.
Como me rompas el nuevo equipo de música que acabo de poner, seguramente te mataré.
Juan: ¡Vale, vale, Luis! Muchas gracias. Te prometo que te lo cuidaré como si fuera mío.
Luis: ¡Ven a por las llaves el viernes!
Juan: Gracias. ¡Hasta la vista!
Juan se fue pensando en lo pesado que era su amigo, pero en el gran favor que le estaba haciendo. De haber sabido que me lo dejaba tan fácilmente, se lo habría pedido más veces -pensó riéndose.
|