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El cine

¿QUIÉN LO INVENTÓ?

Peter Mark Roget, Thomas Alva Edison, Auguste y Louis Lumière, George Méliès, ...

¿PARA QUE SIRVE?

Cine, es la abreviatura de cinematógrafo, este invento da vida a las imágenes y es considerado como uno de los inventos más fascinantes de la Historia. Consiste en un proyector para ver películas que entretienen a todo tipo de gente y de todas las edades.

EL DESCUBRIMIENTO

Uno de los primeros avances científicos que llevó directamente al desarrollo del cine fueron las observaciones de Peter Mark Roget, secretario de la Real Sociedad de Londres, que en 1824 publicó un importante trabajo científico con el título de: "Persistencia de la visión en lo que afecta a los objetos en movimiento", en el que establecía que el ojo humano retiene las imágenes durante una fracción de segundo posterior al momento en que el sujeto deja de tenerlas delante. Gracias a él y a su descubrimiento, los fotógrafos de la segunda mitad del siglo XIX se dedicarán a investigar en la creación de distintos aparatos que irán perfeccionando hasta conseguir esa sensación o ilusión de movimiento.

El primer aparato que incorporó una película de fotogramas continuados fue el kinetoscopio, creado por Thomas Alva Edison. La única diferencia de este invento con el cine es que la película no se proyectaba; la película se veía a través de un visor para una sola persona tras introducir una moneda. Esto no hizo posible que se convirtiera en un fenómeno de comunicación de masas, se quedó solo en un aparato de entretenimiento. Aún así, fue el primer paso hacia el cine, solo faltaba proyectarlo. Eso es lo que consiguen los hermanos Lumière que eran hijos de un prestigioso fotógrafo. Como su padre tenía una empresa de productos fotográficos, los hermanos estudiaron el kinetoscopio de Edison que permitía al espectador observar largas series de fotografías pasando sobre sus ojos en un tiempo muy breve, dando como resultado secuencias de movimiento. En 1895, inventaron el cinematógrafo, una combinación de cámara de fotos y proyector de luz. La máquina funcionaba proyectando a través de un cono de luz secuencias de fotos previamente reveladas en rollos de celuloide, proyectadas sobre un lienzo que hacía de pantalla.

El 28 de diciembre de 1895, ante el público del Gran Café Boulevard de París, se proyecta "La llegada del tren a la ciudad de Ciotat", la primera película expuesta y realizada por los hermanos Lumière. Todo estaba preparado para el gran acontecimiento... al que no asistió casi nadie. Eso sí, los que fueron casi se mueren del susto cuando vieron como una locomotora avanzaba imparable hacia ellos. Esta proyección supone un gran éxito, decorando algunos periódicos de París con titulares como: "Con el invento de los hermanos Lumière… la muerte deja de ser absoluta". Finalmente, los inventores franceses se dan cuenta de la importancia de su invento. Aún así hay que mencionar que hay diversas teorías por las que se cree que los Lumière no fueron los reales creadores, sino los primeros en hacerlo público, incluyendo a Edison, propietario de la patente del kinetoscopio. Durante los años siguientes, lo que atrae es el invento en sí en vez de su contenido. La novedad atrae a un gran número de personas que dotan al cinematógrafo de una verosimilitud que la fotografía no tiene. Los Lumière comienzan a filmar episodios de la realidad del momento, que denominarán Temas actuales.

ÉPOCA HISTÓRICA

Si hubo alguien que supo apreciar desde el primer momento el invento de los dos hermanos, ése fue George Méliès, un popular mago de la época que inmediatamente quiso comprar el cinematógrafo. Pero el propio papá Lumière le dijo que no quería estafarle vendiéndole un juguete de fin de siglo sin porvenir. Como buen pionero, Méliès no se dió por vencido: compró un aparato similar, llamado bioscopio, y comenzó a hacer sus propias películas. Se filmaba a si mismo haciendo trucos de magia, pero además se ocupaba de escribir los guiones, elaborar la escenografía y el vestuario, sugerir maquillajes, editar, actuar y hasta pintar sus filmes coloreándolos cuadro por cuadro. Un verdadero artesano del cine que fue pionero de los efectos especiales y que destinó todas sus ganancias a producir nuevas películas. Una de sus obras más bellas y sorprendentes es Viaje a la luna, realizada en 1902.

REPERCUSIÓN EN LA SOCIEDAD

La presentación en sociedad fue un fracaso. El día de su presentación, el "cinematógrafo" dejó tan impactado al personal que no logró obtener un éxito inmediato. Pero, poco a poco, el público entró en el juego y se dejó seducir por aquel fascinante aparato que lograba dar vida a las imágenes y que se reveló capaz de provocar todo tipo de emociones, de hacer soñar despierto, de vivir amores y aventuras sin moverse de la butaca y, sobre todo, de entretener durante unas horas. Enseguida, la recaudación de "La llegada del tren" y "El regador regado", los dos primeros filmes de los Lumière, aumentó de 35 a 300 francos diarios y el cine se convirtió en la sensación del momento en París. Después llegaron otros títulos como "Vistas cómicas", "Vistas generales", "Francia" o "Alemania", que fueron progresivamente reemplazados por películas de aventuras que comenzaban a incluir trucos de ficción.

EVOLUCIÓN

En 1896 el ilusionista francés Georges Méliès demostró que el cine no sólo servía para grabar la realidad, sino que también podía recrearla o falsearla. Con estas imaginativas premisas, hizo una serie de películas que exploraban el potencial narrativo del nuevo medio, dando inicio al cine de una sola bobina. En un estudio en las afueras de París, Méliès rodó el primer gran filme puesto en escena cuya proyección duró cerca de quince minutos: L'Affaire Dreyfus (El caso Dreyfus, 1899) y filmó Cendrillas (Cenicienta, 1900) en 20 escenas. Pero sobre todo a Méliès se le recuerda por sus ingeniosas fantasías como Viaje a la luna (1902) y Alucinaciones del barón de Münchhausen, en las que experimentaba las posibilidades de los trucajes con la cámara de cine.

El estilo documentalista de los hermanos Lumière y las fantasías teatrales de Méliès se fundieron en las ficciones realistas del inventor estadounidense Edwin S. Porter, a quien se le atribuye en ocasiones la paternidad del cine de ficción. Entre 1909 y 1912 todos los aspectos de la naciente industria estuvieron bajo el control de la estadounidense MPPC (Motion Pictures Patents Company), formada por los principales productores. Este grupo limitó la duración de las películas a una o dos bobinas y rechazó la petición de los actores de aparecer en los títulos de crédito. El monopolio fue desmontado con éxito en 1912 por la ley antimonopolio del gobierno, que permitió a los productores independientes formar sus propias compañías de distribución y exhibición, por lo que pudieron llegar hasta el público estadounidense obras europeas de calidad, como "Quo vadis?" (1912, de Enrico Guazzoni), de Italia, o "La reina Isabel" (1912), de Francia, protagonizada por la actriz Sarah Bernhardt. El ejemplo, sobre todo de Italia, que en 1912 con 717 producciones era el cine más potente del mundo, llevó a los productores estadounidenses a la acción, viéndose obligados a hacer películas más largas, en las que los directores tuvieran también una mayor libertad artística, y los actores figuraran en los títulos de crédito, lo que hizo indiscutiblemente que algunos de éstos se convirtieran en los favoritos del público. Como resultado, siguió un período de expansión económica y artística en el cine de este país.

En España los pioneros del nuevo arte empiezan a producir películas en 1896. Eduardo Jimeno realiza Salida de misa de doce del Pilar de Zaragoza (1896), al puro estilo de los hermanos Lumière. En Barcelona, Fructuoso Gelabert realiza e interpreta Riña de café (1897), la primera película española con argumento. El hotel fantástico (1905), realizada por Segundo de Chomón, incorpora sobreimpresiones y otros trucos que había utilizado en Francia Georges Méliès. Las productoras más importantes de la época del cine mudo son Hispano Films, Films Barcelona e Iris Films. Por lo general producían películas basadas en acartonados dramas teatrales. El gobierno desdeña las posibilidades del cine y ya en 1913 dicta la primera orden de censura.

La etapa comprendida de 1915 a 1930, es la gran época del cine mudo. Si bien la primera película hablada se produjo en 1927; dentro de esta etapa del cine mudo destacó Charles Chaplin , verdadero genio aceptado universalmente. De 1930 a 1945 es la gran primera etapa del cine sonoro, donde destacaron entre otros, actores de la talla de: Moris Chevalier, Greta Garbo, Marlen Dietrich, el mismo Charles Chaplin con su película "Tiempos Modernos" (1937), una de sus más grandes creaciones, Laurel y Hardy (el Gordo y el Flaco), los hermanos Marx , las enternecedoras historias de Tarzán , empezaron Fred Astaire y Ginger Rogers, Paul Muni interpretando la vida de Emile Zola en 1937 y Juárez en 1939. Los experimentos con película de color habían comenzado ya en 1906, pero sólo se había usado como curiosidad.


Los sistemas ensayados, como el Technicolor de dos colores, fueron decepcionantes y fracasaban en el intento de entusiasmar al público. Pero hacia 1933 el Technicolor se había perfeccionado, con un sistema de tres colores comercializable, empleado por vez primera en la película La feria de la vanidad (1935), de Rouben Mamoulian, adaptación de la novela de William Makepeace Thackeray.

La popularidad del color aumentó, y durante los años cuarenta se empleó sobre todo en una serie de musicales clásicos de la MGM (Metro Goldwyn Mayer), entre los que destaca Easter Parade (Desfile de Pascua, 1948), de Charles Walters. Posteriormente a 1945, concluida la segunda guerra mundial, en Italia se presenta el género llamado Neorrealismo, con pelìculas que seguramente recordamos bien, tales como : "Roma Ciudad Abierta", "Ladrón de Bicicletas", etc. En México aparecen los directores: Luis Buñuel, con una de sus grandes realizaciones: "Los Olvidados", tema vigente aun hoy en día y Emilio Fernández, este último con las películas : "María Candelaria", "La Red". Mario Moreno, "Cantinflas", aparece en todo su esplendor con su estilización expresiva de cierto popularismo. En la década de 1950 el uso del color se generalizó tanto que prácticamente el blanco y negro quedó relegado para películas de bajo presupuesto que buscaban un realismo sereno como "El hombre del brazo de oro" (1955) de Otto Preminger, en la que se contaba la historia de un drogadicto. A partir de los años sesenta, el blanco y negro quedó para crear efectos especiales en películas como Psicosis (1960) de Hitchcock.

En la actualidad el cine es junto con la televisión uno de los medios de esparcimiento e información más influyente dentro del mundo contemporáneo. Además, ha dado pasos agigantados, destacándose primordialmente el fuerte recurso tecnológico y los efectos especiales empleados en grandes producciones ya por nosotros ahora bien conocidas y disfrutadas. Es de desear que el cine hoy en día sirviera más para impartir educación en escuelas y universidades y la creación de cines de ensayo que mantengan un público cinematográfico especializado y la organización eficiente de misiones dedicadas a proyectar y comentar las películas en zonas rurales o industriales no favorecidas por un nivel de vida adecuado, puedan conservar y mejorar un arte que, en definitiva, aún tiene grandes posibilidades como medio de información y cultura.