La penicilina
¿QUIÉN
LA INVENTÓ?
Alexander Fleming
¿PARA QUE
SIRVE?
Es el primer antibiótico sirve para destruir o verificar
el crecimiento de organismos infecciosos, como bacterias, virus
o hongos,... en el cuerpo.
EL DESCUBRIMIENTO
Cabe
reconocer que el hecho de que sea posible utilizar la penicilina
en la actualidad no se debe únicamente al bacteriólogo
británico Alexander Fleming, sino que fue el resultado del
esfuerzo de diversos investigadores. En 1928, mientras realizaba
una investigación sobre la influenza en el St. Mary's Hospital
de Londres, Alexander Fleming observó accidentalmente cómo,
en un cultivo que realizaba, las bacterias desaparecían por
efecto del Penicillium notatum cuyo nombre abrevió Fleming
con el término "penicilina".
Fleming publicó un artículo sobre su hallazgo en una
comunicación publicada en 1929 en el British Journal of Exprimental
Pathology. No fue hasta 1938 en que el bioquímico británico
Ernst Boris Chain que trabajaba con el profesor Howard Walter Florey
en la universidad de Oxford, sacó del letargo en que había
permanecido tan gran potencial científico y completó
los trabajos antes citados con investigaciones posteriores.
El primer
ensayo clínico, que se hizo el 12 de enero de 1941, sacó
a la luz esta gran promesa y en 1943 comenzó la producción
comercial en Estados Unidos. La penicilina actúa tanto matando
las bacterias como inhibiendo su crecimiento. Mata sólo los
organismos que están creciendo y reproduciéndose.
Es eficaz contra una gama amplia de enfermedades causadas por microorganismos
como los pneumococos, los estreptococos, el gonococos, el meningococo,
el clostridium de tétano y la espiroqueta de la sífilis.
Sus efectos secundarios se limitan generalmente a reacciones alérgicas
que pueden preverse con seguras pruebas antes de su aplicación.
ÉPOCA HISTÓRICA
En
1944, Alexander Fleming recibió en Inglaterra el título
de Sir por sus aportes a la ciencia y la medicina. Al año
siguiente, en 1945, se entregó el Premio Nóbel de
Fisiología y Medicina a Alexander Fleming, Howard Walter
Florey y Ernst Boris Chain por sus contribuciones al desarrollo
de la penicilina.
La penicilina comenzó a utilizarse de forma masiva en la
Segunda Guerra Mundial, donde se hizo evidente su valor terapéutico.
Desde entonces, se ha utilizado con gran eficacia en el tratamiento
contra gran número de gérmenes infecciosos, especialmente
cocos.
En este sentido, se ha mostrado sumamente útil para combatir
enfermedades como la gonorrea y la sífilis. En realidad,
la penicilina inició la era de los antibióticos, sustancias
que han permitido aumentar los índices de esperanza de vida
en prácticamente todo el mundo. De hecho, el modelo de preparación
de los antibióticos proviene de la penicilina. De la misma
manera, la relativa simplicidad del núcleo de la estructura
de esta sustancia, así como la facilidad de las sustituciones
en sus radicales extremos, han permitido que, en la actualidad,
se encuentren numerosas penicilinas semisintéticas o sintéticas.
REPERCUSIÓN
EN LA SOCIEDAD
La
penicilina es una de las más importantes drogas medicinales
del siglo XX y probablemente de la historia de la humanidad. Quizás
la penicilina sea el mejor antibiótico conocido. Su descubrimiento
y luego desarrollo ha permitido a la profesión médica
tratar efectivamente muchas enfermedades infecciosas, incluyendo
algunas que alguna vez amenazaron la vida. Millones de personas
han salvado sus vidas, al tratarse con penicilina enfermedades para
las que antes no existían tratamientos seguros ni curación.
En la actualidad, sin embargo, varias bacterias han desarrollado
resistencia a la penicilina y a otros medicamentos y antibióticos,
causando preocupación entre médicos y científicos
por un posible regreso a nuestra vulnerabilidad del pasado frente
a las enfermedades e infecciones.
EVOLUCIÓN
De las varias penicilinas producidas de modo natural es la bencilpenicilina
o penicilina G, la única que se usa clínicamente.
A ella se asociaron la procaína y la benzatina para prolongar
su presencia en el organismo, obteniéndose las respectivas
suspensiones de penicilina G procaína y penicilina G benzatina,
que sólo se pueden administrar por vía intramuscular.
Más tarde se modificó la molécula de la Penicilina
G, para elaborar penicilinas sintéticas como la penicilina
V que se pueden administrar por vía oral al resistir la hidrólisis
ácida del estómago. Actualmente existen múltiples
derivados sintéticos de la penicilina como la cloxacilina
y la amoxicilina que se administran por vía oral y de las
que existe un abuso de consumo por la sociedad en general para
auto tratamiento
de infecciones leves víricas que no precisan terapia antibiótica.
Esta situación ha provocado un alto porcentaje de resistencia
bacteriana frente a las penicilinas y ha llevado a la ineficacia
de los betalactámicos en algunas infecciones graves.
La fabricación
de penicilina es un ejemplo del proceso típico de obtención
de antibióticos. El hongo utilizado industrialmente pertenece
al grupo del Penicillum chrysogenum y es particularmente activo
sobre el estafilococo, estreptococo y neumococo, así como
sobre la mayor parte de los microorganismos gram positivos, presentando
escasa acción sobre los gram negativos. A la penicilina producida
comercialmente se la llama penicilina G (bencil penicilina), aunque
el mismo hongo produce varios tipos más. Estos compuestos
son ácidos fuertes muy inestables, razón por la que
los productos que se encuentran en el mercado son las sales de sodio,
de calcio, de aluminio, de potasio o de procaina.
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