|
Parrillada en Alcalá de Henares
1.- Localización
Está situada en el Cuenca del
Henares, en la parte este de la comunidad autónoma de Madrid,
a 30 kilómetros de la capital. , por la autopista de Zaragoza. Cuenta
con unos 170.000 habitantes.
2.- Clima
Alcalá de Henares tiene un clima continental,
de veranos calurosos (en los que se llegan a alcanzar temperaturas
de más de 40 grados C) e inviernos fríos, con frecuentes
heladas, que se concentran en los meses de diciembre, enero y febrero.
Es también un clima seco, con escasas precipitaciones a lo
largo del año, más frecuentes en los meses de primavera
(abril y mayo) y otoño (octubre, noviembre y diciembre).
3.- Historia
Tiene orígenes romanos quienes
la llamaron Complutum. Durante las Edad Media, Alcalá fue
habitada pacíficamente por judíos, musulmanes y cristianos.
La
ciudad árabe llegó una vez desaparecida la antigua
ciudad romana. Los árabes, nuevos señores de la casi
totalidad de la geografía hispana, necesitaban un puesto
fortificado en la ruta de Zaragoza a Toledo, que junto con las ciudades
cercanas de mayor valor estratégico como Guadalajara o Talamanca
sirviera de apoyo a las razzias que periódicamente se dirigían
contra los reinos cristianos del norte a través de esa ruta
natural; la otra función era impedir el descenso de las tropas
enemigas hacia el curso medio del Tajo.
En el año 920, reinando en Córdoba
Abd-al-Rahman III, el gobernador de Guadalajara derrotó a
una gran expedición de cristianos leoneses que había
atravesado los puertos del Sistema Central con la intención
de atacar Guadalajara. El emplazamiento que asediaron, cercano a
Guadalajara, aparece reseñado como al-Qul’aya, que se
puede traducir como “el castillejo”. Lévi-Provençal
lo identificó como la pequeña fortaleza que precedió
a la que dio nombre a la ciudad actual.
En
el verano del año 1062 cuando Fernando I, al frente de un
numeroso ejército, puso cerco a la ciudad musulmana, combatiéndola
con ingenios para abrir brecha en sus muros, lo que obligó
al rey Al-Ma’nun de Toledo a hacerse tributario suyo y rendirle
parias para que levantase el asedio, a cambio de la entrega de grandes
riquezas. Sin embargo, a pesar de la histórica conquista
de Toledo por Alfonso VI en 1085 y de su dominio de la comarca inmediata,
Al-Qal’at continuaría bajo el dominio musulmán
hasta que en 1118 el arzobispo de Toledo, Don Bernardo, llevó
sus ejércitos al importante Castro de Alcalá, en donde
consiguió rendir la plaza.
En 1129, el rey Alfonso VII y la reina doña Berenguela cedieron
a la Iglesia de Toledo y a su Arzobispo don Raimundo el territorio
complutense. Esta donación sería ratificada posteriormente
por aquellos que vinieron a sucederles en el trono.De este modo,
Alcalá de Henares se erigió como el segundo distrito
jurisdiccional del Arzobispado de Toledo, y acabó convirtiéndose
en el lugar donde pasaban largas temporadas los titulares de la
Mitra.
Coincidiendo con la política de repoblación
iniciada por los monarcas castellanos, a fines del siglo XII y durante
el XIII comienza a desarrollarse el tercero y último de los
emplazamientos de Alcalá de Henares. Este núcleo de
población, con el paso del tiempo, dará origen a la
actual ciudad. A partir de este originario centro, la ciudad irá
desarrollándose y definiéndose, al tiempo que acuden
a ella los nuevos pobladores procedentes de las más dispares
localidades, atraídos por la concesión de solares,
tierras y fueros con privilegios especiales y exenciones tributarias.
De esta forma, pueden atenderse, de forma simultánea, las
necesidades militares, religiosas y agrícolas de la nueva
ciudad.
Sería el Arzobispo don Rodrigo quien
decidiera fortificarlo con una muralla, iniciándose con toda
seguridad tales obras durante su prelatura.Esta primera muralla
encerró en su perímetro las casas arzobispales -originario
núcleo del magnifico Palacio Episcopal existente actualmente-,
el caserío cristiano, la judería y la morería.
El importante crecimiento poblacional de Alcalá, y la previsión
de futuros asaltos, tanto por parte de musulmanes como de bandidos,
hizo que el perímetro de la primitiva muralla debiese ser
ampliado.
En 1454 comienza una segunda muralla que, manteniendo el lienzo
norte y parte del oeste de la primera, encierra los
caseríos extramuros, la fundación franciscana de San
Diego, alguna edificación dispersa, como la parroquia de
Santa María, y zonas libres ocupadas por terrenos cultivados.
Alcalá tuvo tres funciones prioritarias:
Una comercial, con importantes ferias y un mercado semanal muy concurrido.
Otra agraria, de relativa importancia respecto a la anterior, pero
indispensable por su carácter complementario y llegando a
ser una de las funciones prioritarias durante la Edad Moderna.
Y, finalmente, su condición de etapa en una de las vías
de comunicación más importantes de la Península,
fundamental desde tiempos de la romanización. Esta función
constituía, a la vez, un factor de potenciación de
las precedentes.
Otra función muy importantes es el sector
industrial de tipo doméstico, parcialmente transformada
e incrementada en los siglos XVI y XVII con la creación de
la Universidad; y las ventajas de ser un lugar notablemente frecuentado
por los monarcas y los prelados toledanos, quienes ayudaron a conservar
durante largo tiempo la estructura urbana, con un notable carácter
clerical, hasta el punto de que la construcción de edificios
religiosos durante los siglos XVI y XVII marcó una impronta
conventual a la ciudad que, junto a la universitaria, son las que
ha mantenido hasta nuestros días.
Con todos estos factores el núcleo urbano comenzó a crecer
y desarrollarse convirtiendo Alcalá en una ciudad fundamentalmente
comercial y agrícola.
La ciudad de Alcalá de Henares,
fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998,
en reconocimiento a su condición de primera ciudad universitaria
planificada como tal que ha existido en el mundo.
4.- Monumentos
Universidad.
Colegio Mayor de San Ildefonso. En 1499 Cisneros fundó la
Universidad de Alcalá de Henares, cuyo Colegio Mayor era
el de San Ildefonso. La universidad permaneció en la ciudad
de Alcalá por más de cuatro siglos hasta que en 1836
fue trasladada a Madrid y pasó a llamarse Universidad de
Madrid y más tarde Universidad Complutense de Madrid. En
1977 la universidad se refundó en la ciudad con el nombre
de Universidad de Alcalá, lo que ha supuesto un renacimiento
cultural en la ciudad y una recuperación del patrimonio artístico.
El Paraninfo, antigua
Aula Magna, cuadra de animales en el siglo XIX, y actualmente magnífico
escenario donde anualmente se entrega el Premio Cervantes, es una
sala magnífica, de bellísimo artesonado, interesantes
yeserías platerescas y hermoso suelo.
Junto a todo ello está la capilla de
San Ildefonso, donde se muestra el sepulcro del Cardenal Cisneros.
La
Catedral: mandada construir por Cisneros, sobre el lugar
en el que fueron martirizado los santos Justo y Pastor, la catedral
es de gótico tardío. Es una iglesia Magistral
en la que los canónigos debían ser magister, profesor,
de la Universidad.
Un incendio de la Guerra Civil española destrozó en
el siglo XX los tesoros del interior. Perduran unas interesantes
rejas. En una capilla están los restos de San Diego de Alcalá,
santo que dio su nombre a una conocida ciudad de California.
El Convento
de San Bernardo es uno de los nueve establecimientos de clausura
que existen aún en Alcalá.
Fue fundado en 1618 por el cardenal Bernardo de Sandoval para religiosas
cistercienses.
La fachada es de ladrillo, pero esconde
un magnífico interior, con una original iglesia que en lugar
de retablo posee un curioso baldaquino que permite oficiar cuatro
misas simultáneas
Palacio arzobispal
construido desde el siglo XIII al XIX, en el que nacieron
la infanta Catalina de Aragón y el emperador Fernando de
Alemania. Aquí se entrevistaron
por primera vez Isabel la Católica y Cristóbal Colón.
5- Anécdotas
Los patios de la universidad son
muy gratificantes a los ojos, cuentan que aquí es donde antiguamente
vivían los alumnos ricos que a su vez pagaban a los alumnos
pobres (que vivían en otro patio) los estudios a cambio de
que le sirvieran, y como en esa época no había mucha
elección que elegir, los menos beneficiados tenían
que hacer este intercambio, si no no había forma de estudiar.
Los santos niños Justo y Pastor
murieron en la llamada "Gran persecución", la del
emperador Diocleciano, en la que fueron inmoladas víctimas
en mayor número que en todas las anteriores y en la que,
además, se empleó la tortura con más refinamiento
y crueldad que nunca.
Hasta tal punto fue sangrienta esta persecución,
la última de todas, que la más antigua manera cristiana
de computar el tiempo partía del año primero del reinado
de Diocleciano, y este cómputo se llamaba "Era de los
mártires".
Corría el año 303 cuando se
mandaba destruir las iglesias cristianas y arrojar al fuego los
libros sagrados. Los nobles que no apostataran de su fe serían
notados de infamia; los plebeyos, privados de su libertad. Dos edictos
posteriores iban dirigidos contra los jerarcas de la Iglesia, en
términos conminatorios, ya sangrientos.
La
persecución fue encarnizada desde el año 304, en que
Diocleciano promulgó su último edicto. Los que se
negaran a sacrificar serían gravísimamente torturados.
Justo y Pastor, jóvenes escolares confesaron su fe con la muerte,
un día, al salir de la escuela, arrojaron sus cartillas y
se presentaron ante Daciano a confesarse discípulos de Jesucristo,
y el procónsul los mandó degollar.
Mientras eran conducidos al lugar del
suplicio mutuamente se estimulaban los dos corderitos. Porque Justo,
el más pequeño, temeroso de que su hermano desfalleciera,
le hablaba así: "No tengas miedo, hermanito, de la muerte
del cuerpo y de los tormentos; recibe tranquilo el golpe de la espada.
Que aquel Dios que se ha dignado llamarnos a una gracia tan grande
nos dará fuerzas proporcionadas a los dolores que nos esperan".
Y Pastor le contestaba: "Dices bien, hermano mío. Con
gusto te haré compañía en el martirio para
alcanzar contigo la gloria de este combate".
La tradición de Alcalá ha transmitido
la noticia de que los mártires fueron ejecutados fuera de
la ciudad, cosa muy verosímil, pues lo natural es que el
tirano tuviera miedo de las iras del pueblo y procurara que su crimen
pasara inadvertido.
En la santa iglesia magistral de Alcalá
de Henares se conserva y se expone a la veneración una piedra
que en uno de sus lados tiene una cavidad que la piedad popular
quiere que sea la señal de la rodilla de los santos niños.
Al arrodillarse sobre la piedra para ser decapitados se habría
impreso sobre ella la forma de la choquezuela o rodilla de los pequeños
mártires. El hecho es que esta piedra existe desde tiempo
inmemorial. El hallazgo de los cuerpos lo atribuye San Ildefonso
al obispo Asturio de Toledo, quien, iluminado por Dios. habría
dado con el lugar de su sepultura.
Es interesante también la noticia
que da San Ildefonso de que Asturio edificó la primera basílica
en honor de los mártires, y que de tal modo se le entrañó
a este obispo toledano el culto de los santos niños, que
desde entonces no volvió más a su diócesis
de Toledo, sino que permaneció en Alcalá, junto al
sepulcro, allí quiso morir y ser enterrado. Con ello consiguió
que el antiguo Complutum y actual Alcalá de Henares se erigiera
en diócesis, de la que Asturio habría sido primer
obispo.
¡VAMOS DE PARRILLADA!
Para
pasar un día divertido con nuestros amigos y familiares podemos
organizar una Parrillada al aire libre.
Buscaremos un sitio donde haya barbacoas para asar la carne, sombra
y un sitio para sentarnos a comer.
En Alcalá de Henares podemos encontrar un gran merendero con
barbacoas a orillas del Río Henares.
A pesar de poder ser considerada una práctica
culinaria simple, cuyo encanto reside en lo festivo del acto de
su preparación, las barbacoas son una exquisita forma de
cocinar donde también es preciso ciertas dosis de maestría
y pequeños rituales de preparación.
CÓMO PREPARAR UNA BARBACOA
Para poder conseguir una buena barbacoa, a parte de buen cocinero,
hace falta algo tan básico como encender el fuego. Tenemos
que elegir un buen combustible y el carbón se presenta como
el más eficaz aunque podemos buscar leña en el campo.
Preparar el
fuego
En los supermercados podemos encontrar sacos de carbón en
trozos, pero como estamos en el campo buscaremos leñas para
preparar nuestra barbacoa y la colocaremos dentro de la barbacoa.
Encenderemos la barbacoa con ayuda de yerbajos o papel y a esperar
a que se hagan las brasas. Una vez que las brasas estén listas colocaremos
la carne previamente aliñada sobre la parrilla.
Si el profesor no sabe si podrá hacer un fuego puede comprarse una bolsa especial de carbón preparada para encenderse fácilmente. Únicamente hay que prender una de las esquinas de la bolsa y en un ratito tendremos listas nuestras ascuas para hacer unos choricitos o lo que se tercie.
Utensilios
para la barbacoa
Son múltiples los instrumentos que se pueden utilizar para
cocinar con la barbacoa o parrilla.
Guantes gruesos. Ayudarán
a manipular la parrilla sin quemarse, de la misma manera que un
delantal evitará que se queme la ropa por las chispas que
se puedan producir.
Pinzas metálicas largas.
Una vez metidos en materia, facilitarán poder dar la vuelta
a las piezas.
Otra parrilla. Tener una
segunda parrilla para añadir a la existente facilita el cocinar
mayor cantidad de productos frágiles como pescados o hamburguesas.
Otros utensilios prácticos.
un cuchillo afilado y una tabla donde cortar las diferentes
raciones, brochetas para la elaboración de pinchos morunos,
servilletas de papel, vasos y platos de plástico.
ALIMENTOS PARA
BARBACOAS
La
ternera. Es considerada por muchos la reina de la parrilla.
Son idóneos los filetes con pequeñas vetas de grasa
y la carne ha de ser de color rojo vivo o con un leve tinte marrón.
Es bueno engrasar la parrilla, ya sea aplicándole aceite
con un pincel o frotando grasa. Es mejor salar la carne después
de su cocción, ya que esta, extrae los jugos de la carne
cruda. A la hora de darle la vuelta, se hará sólo
una vez y evitando pincharla para que no pierda esos jugos, de ahí
la utilización de las pinzas. En caso de que la carne se
queme, colocar debajo papel de aluminio y seguir asando.
El cordero asado. Es otro
de los productos más valorados. La carne ideal es la rosada
de piezas jóvenes. Se le aplicará calor medio de forma
que la corteza quede crujiente y dorada y el interior tierno y rosado.
El cerdo. Al igual que el
cordero, son ideales las piezas de animales jóvenes. Es preferible
hacer porciones pequeñas, asándose lentamente con
calor suave o medio. El color resultante debe ser crema más
que rosado.
El pescado (sardinas). Por su
fragilidad es preferible cocinarlo en una parrilla doble bien aceitada,
de forma que se le pueda dar la vuelta sin que se rompa. Otra sabrosa
manera es envolverlo en papel de aluminio, con su parte brillante
por dentro, para que conserve su jugo y abriendo el paquete cinco
minutos antes de que se considere hecho para que así se impregne
del aroma del carbón.
Morcilla.
Entre los ritos de la matanza del cerdo y como preliminar de ésta,
se encuentra siempre la preparación de la cebolla para ser
embutida de una u otra forma con la sangre para elaborar la morcilla.
También hay otra variedad de morcilla típica de Burgos que es la
morcilla de arroz.
Chorizo.
Este producto es una mezcla de carnes picadas o troceadas del cerdo,
condimentadas, amasadas y embutidas en tripas naturales.
Panceta. Se denomina
también tocino entreverado, se encuentra situado bajo el
lomo entre la pata trasera (jamón, pernil) y la pata delantera
(paleta).
Brochetas
o pinchos morunos. Una varilla metálica o de madera,
en la que se pueden ensartar trozos de carne, pescado, mariscos,
verduras etc.
Otros ingredientes:
costillas, alitas de pollo, ...
RECOMENDACIONES DE USO
- Debes encender
la barbacoa una hora antes de empezar a cocinar porque la comida
se prepara con el calor de las brasas y no con las llamas.
- Si a las brasas encendidas les echas sal gorda, durarán
más tiempo incandescentes y no provocarán tanto humo.
- No utilices alcohol para encender la barbacoa. Es muy peligroso
y cada verano se producen muchos accidentes.
- Cuando hayas terminado de usar la parrilla, remoja el carbón
y recuerda que las barbacoas conservan el calor durante mucho tiempo.
JUEGOS PARA DESPUÉS DE LA COMIDA
Para después de nuestra excelente comida
podemos dedicarnos a echarnos una siesta a la sombra. Podemos también
jugar a algunos juegos
de mesa o bien si llevamos una pelota de fútbol podemos echar
un partido con nuestros amigos.
|