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Barcelona


1. Localización

Barcelona es la capital de Cataluña. Está situada a orillas del mar Mediterráneo, a unos 120 Km. al sur de la cadena montañosa de los Pirineos y la frontera con Francia, en una llanura limitada por el mar, al este, la cordillera litoral (Sierra de Collserola) al oeste, el río Llobregat al sur, y río Besós al norte.
Barcelona es la segunda ciudad de España por habitantes, detrás de Madrid y la décima de la Unión Europea.

Los idiomas oficiales son el catalán y el castellano. Las dos lenguas coexisten en una situación de bilingüismo similar al que existe en otras zonas del mundo.
Los textos legales que reconocen el catalán y el castellano como lenguas cooficiales de Cataluña son: La Constitución y el Estatuto de Autonomía de Cataluña.
El catalán es una lengua que entiende, escribe, lee y habla, la mayoría de la población de Barcelona.
En la mayoría de comercios y equipamientos de la ciudad la rotulación utiliza mayoritariamente las dos lenguas oficiales, hecho que enriquece el tejido sociocultural y la vida cotidiana de los barceloneses.

Barcelona ha sido escenario de diversos eventos mundiales, que han contribuido a configurar la ciudad y darle proyección internacional. Los más relevantes han sido las Exposiciones Universal e Internacional de 1888 y 1929 respectivamente, y los Juegos Olímpicos de verano de 1992. En el año 2004 tuvo lugar un nuevo evento de proyección internacional, el Forum 2004 o Forum Universal de las Culturas.

2. Clima

Barcelona posee un clima mediterráneo, templado la mayor parte del año y algo caluroso y húmedo en verano. Las temperaturas medias en el mes de junio oscilan entre los 16 y los 24 Centígrados, con un porcentaje medio de humedad relativa del 60%, lo que da una sensación de calor algo más fuerte. Sin embargo, la mayoría de hoteles y locales, así como los autobuses urbanos y el metro tienen aire acondicionado

3. Historia

Barcelona es una ciudad abierta, cosmopolita y tolerante que debe gran parte de su carácter actual a la historia que acumula. Una historia que se remonta a unos 4.000 años atrás, ya que se han datado testimonios humanos que existieron desde finales del Neolítico.

La fundación de Barcelona como ciudad se debe al pueblo romano. A finales del siglo I aC se establece la llamada Barcino alrededor de lo que entonces era el monte Táber, justo donde hoy se encuentra la concurrida plaza Sant Jaume. Durante la ocupación romana, Barcelona se rodeó de imponente murallas. Se mantuvieron durante siglos ampliándose, incluso, más tarde y el crecimiento de la ciudad estuvo limitado por esta construcción.

Entre los siglos V y VIII Barcelona pasa de manos visigodas a musulmanas. Y en el año 801, las tropas de Carlomagno entran en la ciudad. El norte de Cataluña y la antigua Galia visigoda son ahora territorios francos y, en el año 878, Guifré El Pilós es nombrado conde de Barcelona, Girona y Besalú.

Este período, que suponía una nueva etapa, no durará demasiado. El ejército musulmán invade la ciudad, lo que para Barcelona tendrá dos consecuencias decisivas. Por un lado, su práctica destrucción y, por otro, su independencia de los francos, ya que el conde que gobernaba por aquel entonces, Borrell II, consideró que se habían quebrantado los vínculos de vasallaje y no se había prestado a la ciudad la ayuda necesaria. La solución al nuevo dominio de Barcelona pasa por su decisión personal de proclamarse duque ibérico y marqués por la gracia de Dios.

Comienza entonces otra etapa que, aunque complicada, supuso una rápida recuperación. A principios del siglo XI, Barcelona invade Córdoba y obtiene una importante victoria que se traducirá en riquezas y beneficios económicos.

Esta “recompensa” permite la ciudad evolucione a un ritmo más rápido. Además, los diferentes condados catalanes se fueron uniendo con Barcelona como capital de Cataluña para ampliar territorios e influencia.

A partir del siglo XII, en plena Edad Media, Barcelona vivirá una época floreciente como ciudad en todos los aspectos. El enlace entre el conde de Barcelona, Ramon Berenguer IV, y la hija del rey de Aragón unía los dos territorios, tanto a nivel económico, como político.

Barcelona mantuvo la capitalidad del nuevo gobierno y comenzó una época de expansión gracias al comercio abierto con el Mediterráneo y la obligación a la que estuvieron sometidos los reinos taifas musulmanes para satisfacer a la ciudad con tributos. Durante los siglos XIII y XV Barcelona protagoniza importantes conquistas territoriales sumando a sus límites, entre otros, el reino de Valencia y las islas Baleares, Sicilia y Cerdeña.

Durante esta época se construyen dos nuevos tramos amurallados: uno para proteger las nuevas villas anexionadas que quedaban fuera de los límites de la antigua muralla romana; otro para resguardar los campos de cultivo que se estaban extendiendo en la actual zona del Raval. Son años prósperos para una ciudad a la que el Mediterráneo parece quedársele pequeño y que empieza a ser destino de todo tipo de mercaderes, artesanos y navegantes. La mayoría se agrupan en gremios y se concentran en los alrededores del núcleo político, la plaza Sant Jaume, y en el típico barrio de la Ribera. Todavía hoy, paseando por el antiguo barrio gótico, pueden verse muestras de estas actividades profesionales en callecitas como Flassaders, Sombrerers, etc.

Esta época floreciente llegaría a su fin en el siglo XV. La peste negra y las guerras civiles se cebaron en la población de la ciudad, mientras las acciones militares en el exterior tampoco ayudaron a la situación. El comercio marítimo empezó a sufrir los ataques de los piratas y el descubrimiento de América en 1492 no fue igual de positivo para todos los territorios españoles. Especialmente para la Corona de Aragón, a la que no se le permitió comerciar con las colonias americanas hasta el año 1778, casi tres siglos después del descubrimiento del llamado Nuevo Mundo.

Castilla no veía con buenos ojos la independencia de Cataluña así que, en 1640, comenzó la llamada Guerra dels Segadors para frenar la ola de nacionalismo que había surgido en la ciudad. Barcelona resistió durante doce años hasta que, en 1652, las tropas castellanas doblegaron a la ciudad. Barcelona pudo conservar su autonomía, aunque no evitó su desmembramiento (es entonces cuando la parte norte de Cataluña pasa a dominio francés). La Guerra dels Segadors, que actualmente da nombre al himno catalán, supuso un duro golpe para la ciudad, pero no sería el único.

Entre 1705 y 1714 Barcelona sufrirá la Guerra de Sucesión que terminó finalmente con la conquista de la ciudad por las tropas castellano-francesas. La represión es enorme: no tan sólo se pierde totalmente la autonomía política, sino que Castilla se hace también con los territorios de Sicilia, Cerdeña, Nápoles o Mallorca. La única ley válida es la castellana y el idioma catalán se prohíbe absolutamente, tanto en la intimidad como en cualquier ámbito público.

Actualmente, el Fosar de les Moreres, situado en el barrio del Born junto a la iglesia de Santa Maria del Mar, recuerda esta derrota y una llama encendida representa la memoria de todos los catalanes caídos en la Guerra de Sucesión. En el Born hay otro curioso espacio que nos acerca a esta época y que fue descubierto casi por casualidad. En febrero de 2002, cuando se iniciaron las obras para recuperar el mercado del Born e instalar en él la Biblioteca Provincial de Barcelona, saltó la sorpresa. Bajo el suelo aparecieron los restos arqueológicos de la ciudad medieval de 1714 y que, probablemente, son el parque arqueológico más grande que se ha encontrado nunca en el casco urbano de una ciudad europea. En el paseo del mismo barrio aún podemos encontrar un curioso elemento histórico más de Barcelona: un cofre y cuatro balas de cañón numeradas que datan de la época medieval.

Después de esta tremenda época de crisis, Barcelona comienza de nuevo su recuperación. Seguía siendo una ciudad militarizada en la que incluso se construyó una enorme fortaleza para protegerla de invasiones (los restos de esta fortaleza son hoy el parque de la Ciutadella). El barrio del Raval y La Rambla, hasta entonces un paseo sin un significado especial para la ciudad, comienzan a urbanizarse. Sin embargo, mientras la ciudad evolucionaba, las tensiones sociales estaban a flor de piel.

El siglo XIX: llegan las nuevas tendencias

La primera mitad del siglo XIX se caracterizó por las revueltas y las convulsiones: en 1814 los obreros organizaron la primera huelga general que se conoce en la ciudad entre bombardeos, tumultos, incendios de conventos y conflictos de todo tipo. Estas tensiones y los evidentes deseos de cambio también trajeron consigo importantes reformas.

En 1848, Barcelona inaugura el primer recorrido de ferrocarril y su vocación industrial hace que se la conozca como “la pequeña Manchester”. En 1854 se derriban las murallas, lo que permitió un desarrollo urbanístico sin precedentes

Además, en 1859 se aprueba el plan de Ildefons Cerdà, que plantea la zona del Eixample barcelonés como el clásico esquema de cuadrículas y espacios públicos que podemos disfrutar hoy en día. La fortaleza militar de la Ciudadela también sufre los cambios y se destruye por completo para albergar un evento muy especial en la ciudad: la Exposición Universal de 1888. Habrá un antes y un después de esta fecha, sobre todo, desde que Europa ve a Barcelona como una ciudad con sus mismas inquietudes y la inmigración española empieza a llegar a la capital.

Desde finales del siglo XIX y a principios del siglo XX, Barcelona empieza a ser el centro de una vanguardia cultural, preocupada por los nuevos avances científicos, técnicos y artísticos en cualquiera de sus manifestaciones. Mientras una nueva generación de industriales y políticos pertenecientes a la burguesía se preocupaban por los avances urbanísticos que convertirían a Barcelona en una ciudad moderna, el mundo intelectual se mueve por otro lado.

En 1897 un nuevo restaurante inspirado en Le Chat Noir de París se inauguraba en Barcelona. Se llamaba Els Quatre Gats y destacó por ser un lugar insólito, a medio camino entre las tabernas, el hostal tradicional y el refinamiento de las cervecerías modernistas del resto de Europa. Pronto empezó a estar frecuentado por artistas como Ramon Casas, Santiago Rusiñol, Isaac Albéniz o Antoni Gaudíy, en 1899, un joven Picasso realizó en estas paredes su primera exposición. El ambiente bohemio de aquellos días todavía puede respirarse en la calle Montsió, número 3, muy cerca del Portal de l’Àngel.

El espíritu del Modernismo impregna a la ciudad en todos sus ámbitos artísticos, incluso, en la arquitectura. Barcelona se llena de una generación de artistas que llevan la fantasía a su máxima expresión y para los que el único tabú es la línea recta. Cerámica colorista, vidrieras, hierro forjado y un bestiario imaginario se incorporan a la arquitectura. El máximo exponente, cómo no, Antoni Gaudí y sus obras universales: la Sagrada Familia, la Casa Milà o la Pedrera, la Casa Batlló, el Parc Güell...

La Barcelona contemporánea

El siglo XX comenzó también períodos negros para la ciudad. En 1906 Barcelona vive su tristemente famosa Semana Trágica, con numerosos altercados, barricadas y quema de conventos. En 1914 se constituía la Mancomunitat de Catalunya, ya que la represión militar también trajo consigo el aumento del espíritu catalanista, pero unos años más tarde, el general Primo de Rivera daba un golpe de estado en el que se erigía en dictador. La represión sobre la ciudad fue muy dura; sin embargo, logró sobreponerse y, en medio de esta situación, Barcelona organizaba la Exposición Internacional de 1929.

En 1931 un período republicano devolvió las ilusiones a la ciudad, pero aún llegarían tiempos difíciles. En 1936 comienza la Guerra Civil española, en la que Barcelona sufrirá una de sus épocas más duras. Miles de personas tuvieron que exiliarse al extranjero, mientras los bombardeos se cebaban con la ciudad. En 1939, cuando terminó la Guerra Civil y comenzó la dictadura franquista, Barcelona sufrió la anulación de muchas libertades, incluyendo el autogobierno que se había conseguido en etapas anteriores y el libre uso de la lengua catalana, que volvió a ser prohibida.

La posguerra se desarrolló en este ambiente hasta los años 60, aproximadamente, cuando comienza un desarrollo económico e industrial que trae a la ciudad una gran corriente migratoria desde diferentes lugares de España. La infraestructura urbanística y de viviendas aumentó de forma espectacular, muchas veces, sin un criterio definido que hizo que nacieran barrios-dormitorio en las afueras de la ciudad.

La democracia llegará a España en 1975 con la muerte del dictador Franco. Barcelona recupera la Generalitat y la capitalidad autonómica de Cataluña mientras sigue creciendo a nivel industrial y cultural, como ya había intentado años antes.

En 1981, el Comité Olímpico Internacional anunció que Barcelona sería la sede de los Juegos Olímpicos de 1992. La ciudad empezó entonces una profunda transformación arquitectónica y urbanística que abrió la ciudad al mar, culminó con unos de los mejores Juegos Olímpicos de la historia y proyectó al mundo la imagen de una Barcelona moderna, abierta y hospitalaria.

El Fòrum de les Cultures 2004 ha sido el último evento a nivel mundial celebrado en Barcelona. Sin la misma repercusión ciudadana que la conseguida por los JJOO, el nombre de Barcelona ha vuelto a pasearse por el mundo y ha supuesto la construcción de nuevos espacios, como un moderno centro de convenciones y un auditorio. A la espera de la función definitiva del recinto en el que se ha emplazado el evento, lo que ya es un hecho es la recuperación de una de las zonas urbanas más olvidadas de la ciudad.

Actualmente, Barcelona es uno de los principales destinos turísticos de Europa. Y sobran los motivos. Ha sabido mantener su identidad sin renunciar a la convivencia, ha despuntado en diseño sin perder sus tradiciones y se ha convertido en una capital cosmopolita sin olvidar sus costumbres. Estamos en una ciudad privilegiada, que evoluciona y se reinventa sin dejar de ser siempre la misma.

4. Monumentos


Barcelona ofrece al visitante la posibilidad de recorrer a pie desde las ruinas romanas y la ciudad medieval hasta los barrios del modernismo catalán, con sus edificios característicos, sus manzanas cuadradas de cantos seccionados, sus calles arboladas y sus anchas avenidas. La ciudad antigua es prácticamente llana, mientras que los barrios nuevos, a medida que se acercan a la cordillera litoral, adquieren más pendiente. Algunas de sus calles recuerdan incluso a las de San Francisco.
Uno de los lugares de mayor atractivo son Las Ramblas, un paseo situado entre la Plaza de Cataluña, centro de la ciudad, y el puerto antiguo. El paseo está lleno de gente de día y hasta altas horas de la noche. Allí se encuentran kioscos de prensa, de flores, de pájaros y animales domésticos, actores callejeros, cafeterías, restaurantes y comercios. Cerca del puerto acostumbran a instalarse mercadillos, así como pintores y dibujantes.
Paseando por Las Ramblas, pueden admirarse edificios de interés, como el Palacio de la Virreina, el mercado de La Boquería y el famoso teatro de El Liceo, en el que se representan óperas y ballets. Sus calles laterales también tienen un encanto muy especial. Una de estas calles, conduce a la Plaza Real, es una plaza con palmeras y edificios con porches donde se encuentran cervecerías y restaurantes, y en la que se reúnen los fines de semana los coleccionistas de sellos y de monedas.

El Gran Teatro del Liceo

Se construyó en Barcelona por iniciativa del Liceu Filharmònico-Dramàtic Barcelonés. Joaquim de Gispert, socio y director de la entidad, consiguió la cesión de los terrenos del antiguo convento de los trinitarios de la Rambla, lugar en el que se comenzó a levantar el teatro en el año 1844; se confió la dirección de las obras al arquitecto Francesc d'Assis Soler, quien fue substituido un año más tarde (1845) por los arquitectos Josep Oriol Mestres y Miquel Garriga i Roca. El Gran Teatre del Liceu se inauguró el año 1848.

En el transcurso de los años se produjeron en el teatro dos incendios y un atentado; el primer incendio, el año 1861.

Para proceder a la restauración del Liceu el arquitecto Josep Oriol Mestres solicitó la colaboración de los mejores pintores realistas del siglo XIX barcelonés: Martí Alsina y Rigalt i Caba. La nueva inauguración del teatro tuvo lugar el 20 de abril de 1862. El 7 de noviembre de 1893, durante la representación de la ópera Guillermo Tell estalló una bomba. El autor del atentado fue el anarquista Santiago Salvador Franch. En enero de 1894 se reanudaron las representaciones. El 31 de enero de 1994, debido a las chispas que se produjeron durante las reparaciones que efectuaban unos soldadores en el escenario, se originó el segundo incendio que ha sufrido el teatro. El fuego quemó el escenario, pasó al patio de butacas y causó el hundimiento del techo del edificio, que fue declarado siniestro total.

Una vez finalizadas las obras, la inauguración del nuevo Teatre del Liceu tuvo lugar el día 11 de octubre de 1999 con la representación de la ópera Turandot de Giacomo Puccini.


El paseo de Las Ramblas termina junto al puerto antiguo, donde la estatua de Cristóbal Colón señala hacia el mar. A escasos metros se encuentra el Museo Marítimo, dedicado a la historia naval en el Mediterráneo, y en el que se exhibe la reproducción a escala real de una antigua galera de combate. El museo está ubicado en los astilleros de la Edad Media, donde se construían los barcos que navegaban por todo el Mediterráneo. El puerto antiguo ofrece otros atractivos, como un centro de ocio, con comercios, restaurantes, un cine IMAX y el mayor acuario de la fauna marina mediterránea.
En el centro histórico, muy cerca de Las Ramblas, podemos ver la Catedral de Barcelona, la Plaza de San Jaime que acoge los edificios de la Generalidad de Cataluña y del Ayuntamiento de Barcelona, y las estrechas pero animadas callejuelas tanto del barrio gótico como del Arrabal y del Borne.

Otro de los atractivos turísticos de Barcelona es visitar las principales instalaciones que acogieron los Juegos Olímpicos de 1992.

Muchas de ellas se encuentran en la montaña de Montjuich. Allí se puede visitar el Estadio Olímpico Lluis Companys, que incluye el Museo Olímpico, el Palacio Sant Jordi, las piscinas Picornell o la Piscina de saltos de Montjuich.
Lejos de la montaña se pueden visitar las instalaciones del FC Barcelona, que acogen el Camp Nou, el Palau Blaugrana (Palacio Azulgrana), el Mini Estadi y el Museo del FC Barcelona, el museo más visitado de Cataluña. En el norte de la ciudad se encuentra el Velódromo de Horta, las instalaciones de tenis de La Teixonera y el pabellón de Valle de Hebrón. Por último, también es recomendable visitar el lugar donde se alojaron los atletas, barrio de la Villa Olímpica, uno de los más animados de la ciudad con sus playas, restaurantes y zonas de ocio.

Barcelona cuenta con amplios parques en los que disfrutar de un rato de ocio y desconectar del ruido urbano. Los más conocidos son el Parque Güell, el parque de Montjuich, situado en la montaña del mismo nombre, y el Parque de la Ciudadela , situado en el centro de la ciudad, en el que puede encontrase el Parlamento de Cataluña y el Parque Zoológico de Barcelona, famoso por haber albergado hasta su muerte al gorila albino Copito de Nieve.

Recientemente se han inaugurado el Parque de Diagonal Mar, el más grande de la ciudad y el Parque del Fórum, donde se ubicó el recinto que acogió el Fórum Universal de las Culturas del 2004.
Muy original es el "Laberinto de Horta", parque donde los árboles están plantados de forma que crean un laberinto donde pequeños y mayores pasan ratos divertidos.

Montjuich y Tibidabo. La montaña de Montjuich es el pequeño monte situado junto al puerto, en cuya cima se encuentra una antigua fortaleza militar que sirvió para vigilar la entrada a Barcelona desde el mar. En la falda de este monte se encuentran las instalaciones olímpicas, como el Estadio Olímpico Lluis Companys, el Palacio Sant Jordi y las Piscinas Picornell. También se encuentra en Montjuïc el jardín botánico, que dispone de una colección única de cactus.
Otro lugar para disfrutar de vistas sobre Barcelona es la montaña del Tibidabo, en la parte alta de la ciudad. Puede subirse en coche, autobús, o bien con un tranvía y un funicular. En el Tibidabo se encuentra la Iglesia del Sagrado Corazón, visible desde toda la ciudad, el Parque de atracciones del Tibidabo, y la Torre de Collserola, antena de telecomunicaciones diseñada por Norman Foster que dispone de un mirador.

Las playas de Barcelona. Uno de los atractivos que ha incorporado Barcelona en los últimos años son sus playas. Gracias a la regeneración del litoral realizada en 1992, con motivo de los Juegos Olímpicos, Barcelona cuenta hoy en día con seis playas que ocupan más de 4,2 kilómetros lineales de litoral. Las playas son plenamente céntricas, están perfectamente comunicadas y están situadas a pocos minutos de cualquier punto de la ciudad. Todas están equipadas con los más completos servicios: duchas, vigilancia, Cruz Roja y, en algunos casos, vestuarios, alquiler de hamacas, chiringuitos...Las playas son sometidas a limpieza cada día durante todo el año, y todas tienen la bandera azul de la Unión Europea que acredita su excelencia. Según datos del Ayuntamiento de Barcelona, cada año reciben a más de siete millones de bañistas. Aunque la mayoría se concentran en los meses de buen tiempo, entre mayo y septiembre, los ciudadanos y visitantes también pueden disfrutar de las playas el resto del año, ya que están equipadas para jugar tenis, volei-playa y otros deportes. En la playa de la Barceloneta, junto al Hotel Arts, hay un moderno centro de talasoterapia municipal, el Polideportivo Marítimo, provisto con piscinas de agua de mar, y que permite el disfrute de servicios deportivos y de salud durante todo el año. Las seis playas son, de este a oeste, la playa de San Sebastián, Barceloneta, Nueva Icaria, Bogatell, Mar Bella y Nueva Mar Bella. En ésta última existe un espacio reservado para el nudismo.

Gaudí y el modernismo

Antoni Gaudí i Cornet, el increíble arquitecto, artista y diseñador nació en Cataluña (España) en 1852. Gaudí vivió durante el esplendor del "Modernismo", el movimiento artístico y arquitectónico que se corresponde con el "Art Nouveau" en Francia y el "Jugendstil" en Alemania. Antoni Gaudí realizó la mayor parte de su obra en Barcelona, donde investigó con osadía diversos tipos de edificios y de formas, sin que los objetivos de su visión se vieran nunca constreñidos por las limitaciones de lugar o época. Las creaciones más famosas de Gaudí, y las que no hay que dejar de ver si se tiene la ocasión, son: el Parque Güell, Sagrada Familia, La Pedrera y Casa Batlló. Todos los edificios ideados por el arquitecto son ahora elementos esenciales del turismo en Barcelona.

Barcelona es conocida como la capital del Modernismo. La ciudad, en la que vivió y trabajó el arquitecto Antonio Gaudí cuenta con las más relevantes de sus obras, que atraen cada año a millones de visitantes de todo el mundo. La más representativa es el templo de la Sagrada Familia, que Gaudí dejó inacabado y que se sigue construyendo de la misma manera que las catedrales en la Edad Media, con donativos y aportaciones particulares. En base a los medios de construcción modernos, está prevista su terminación hacia el año 2020. Otras de las obras más conocidas de Gaudí son el Parque Güell (Parc Güell), la Casa Milà, también denominada "La Pedrera", y la Casa Batlló.

La Pedrera

Este centro cultural está ubicado en una de las más importantes obras arquitectónicas de la ciudad. La Casa Milà, más conocida por La Pedrera, está divida en dos espacios: el Espacio Gaudí, un museo sobre la carrera del arquitecto y sus innovadoras técnicas y un espacio que exhibe exposiciones temporales, donde desde '92, han pasado más de 20 exposiciones de artistas como Dalí, Dürer o Clavé.


Aparte de las obras modernistas, Barcelona también cuenta con relevantes obras pertenecientes a otros estilos y períodos históricos. Dentro del período medieval destacan especialmente las obras góticas que proliferan en su centro histórico, precisamente denominado "Barrio Gótico" como la Catedral de Santa Eulalia. En este mismo estilo se enmarca la Iglesia de Santa María del Mar, caracterizada por su austeridad y armonía en las medidas, que es considerada por muchos la obra más destacada del gótico catalán.

El Barrio Gótico

El Barrio Gótico es una de las zonas más antiguas e interesantes de la ciudad. No puede visitar Barcelona sin ver el Barrio Gótico. En esta área se pueden ver muchas ruinas conservadas de antiguas fortificaciones de la época del Imperio Romano. Miles de turistas visitan esta zona cada año y es el lugar más de moda para vivir. Es fácil perderse en sus calles sinuosas, pero los muchos bares de tapas y los pequeños cafés hacen el paseo de lo más placentero. Algunos de los lugares interesantes para hacer turismo son la Plaza del Rei, la Plaza Reial (ver foto) y la Catedral gótica.

También posee numerosas muestras de arquitectura contemporánea. La obra más destacada es, probablemente, el Pabellon alemán de Ludwig Mies van der Rohe, que se construyó con motivo de la Exposición Internacional del 1929. También es digna de mención especial la Fundación Joan Miró del arquitecto catalán Josep Lluís Sert. Años más tarde, con motivo de los Juegos Olímpicos de 1992, la ciudad vivió una etapa de grandes transformaciones que dieron lugar a obras como el Palacio Sant Jordi de Arata Isozaki, la Torre de Collserola de Norman Foster y la Torre de Montjuich de Santiago Calatrava.

Fundación Joan Miró

La obra artística del pintor Joan Miró tiene un lugar propio en el edificio de esta fundación, situado en la montaña de Montjuïc. Aquí se expone una colección permanente de pinturas del artista que muestran su personalidad creativa y que se combinan con diferentes exposiciones itinerantes. En un espacio al aire libre en el mismo edificio se pueden encontrar esculturas de Joan Miró, como la llamada Bon día, Barcelona, una de las que más llama la atención.

Joan Miró mostró, a lo largo de su vida, un gran interés por la diversidad de los materiales, de las formas y de los colores, que lo llevó a experimentar con diferentes géneros artísticos: pintura, escultura, obra gráfica, cerámica, teatro y obra textil. Para conocer su personalidad en profundidad lo mejor es no perderse ninguna de las salas que componen el edificio: la Sala Tapiz, la de Esculturas, la Sala Pilar Juncosa (que fue su mujer) o la Joan Prats, la que refleja su obra en los años 60 y 70 o la llamada Sala K. Para acabar la visita no podemos perdernos un paseo por la terraza donde, además de disfrutar de unas vistas excelentes de Barcelona, se pueden ver obras del artista como La caricia de un pájaro, realizada en bronce pintado. En total, un recorrido que pasa por unas 11.000 piezas del artista: 240 pinturas, 175 esculturas, 9 textiles, 4 cerámicas, la obra gráfica casi completa y unos 8.000 dibujos.

En la Fundació Miró, un extraordinario edificio firmado por el que fue gran amigo del artista, Josep Lluís Sert, pueden verse algunos de los elementos más recurrentes de Miró (la mujer, el pájaro, el cielo o las estrellas). Sin embargo, Barcelona ofrece mucho más sobre el artista. En el suelo de La Rambla, cerca del Teatro del Liceu y el Mercado de la Boqueria, puede verse uno de sus mosaicos, el llamado Pla de l’Os. Y también al aire libre, en el parque de l’Escorxador, se levanta una de sus esculturas más significativas, Mujer y pájaro.

Joan Miró nació en Barcelona en 1893 y murió en Palma de Mallorca en 1983. Fue pintor, escultor, grabador y ceramista pasando por diferentes épocas en su trayectoria artística. Hasta 1919 su pintura estuvo marcada por influencias cubistas (ese mismo año conoció a Picasso en París) y sus obras reflejaban paisajes, retratos y desnudos. Más tarde se empezó a acercar al surrealismo con un lenguaje onírico y fantasmagórico muy influenciado por Klee.

Su primer reconocimiento internacional llegó en 1928, cuando el Museo de Arte Moderno de Nueva York adquirió dos de sus telas. Después de una época en la que él mismo se cuestiona el sentido de la pintura comienza su producción escultórica. Las obras más significativas son las que realizó durante la Guerra Civil española y que muestran su dicotomía entre el desgarro de la situación y su carácter ensoñador. Ganó el segundo aspecto y Miró continuó con su clásica visión algo ingenua del mundo (pájaros, estrellas, figuras femeninas...). Las obras murales de gran tamaño que pueden verse, por ejemplo, en el aeropuerto de Barcelona o en la Universidad de Harvard marcaron el final de su carrera.

Antes de los Juegos también se llevó a cabo la remodelación y ampliación del Aeropuerto de El Prat, que dirigió Ricardo Bofill. En la etapa post-olímpica y con motivo del Fórum Universal de las Culturas, la ciudad ha seguido manteniendo una gran vitalidad en el ámbito arquitectónico, construyendo edificios como el Hotel Vela de Ricardo Bofill, el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA) de Richard Meier, la Torre Agbar de Jean Nouvel, el Edificio Fórum de Jacques Herzog y Pierre de Meuron y la construcción de una estación nueva en La Sagrera con un nuevo rascacielos, la Torre del Triángulo Ferroviario de Frank Gehry.

Los museos de arte de Barcelona revisten un notable interés para el visitante. En la Fundación Joan Miró se muestran algunas obras del pintor mallorquín y se realizan exposiciones itinerantes procedentes de museos de todo el mundo. El Museo Picasso cuenta con una importante colección de obras poco conocidas de este pintor, sobre todo de sus épocas iniciales. En el Museo de Arte de Cataluña (Museu Nacional d'Art de Cataluña, MNAC) se encuentra una de la más importantes colecciones de arte románico del mundo. De especial interés son los frescos románicos que fueron trasladados al museo desde capillas e iglesias de toda Cataluña. El arte de la época actual se expone en el recientemente construido Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Museu d'Art Contemporani de Barcelona, MACBA). También son de notable interés el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona situado en El Arrabal, el museo de la Fundación Antoni Tàpies en pleno Eixample, el "CaixaFòrum" situado en la falda de Montjuïc, y el "Museo de la Ciencia", ahora denominado "CosmoCaixa", a los pies del Tibidabo.

Museo Nacional d´Art de Catalunya (MNAC)

Ubicado dentro del antiguo "Palau Nacional" al pie de Montjuïc, es considerado el mejor museo de arte de la ciudad. Contiene una colección enorme de Arte Medieval que data de los períodos Románico y Gótico.

Muchos de los frescos fueron obtenidos de iglesias romanas que se encontraban en pueblos de los alrededores. Afortunadamente, esto fue antes de que muchas de estas iglesias fueran atacadas durante el conflicto con el gobierno de Madrid. Además de pinturas, el museo tiene impresionantes esculturas y grabados en madera, entre otras obras.

En un paseo por el museo pueden visitarse diferentes salas que resumen la historia del arte catalán:

Arte románico
La sala de arte románico reúne obras fundamentalmente catalanas que en su mayoría pertenecen a los siglos XI, XII y XIII. El arte románico es el primer movimiento artístico medieval que alcanzó cierto grado de internacionalidad en Europa. La parte más emblemática de la colección corresponde a los conjuntos de pintura mural que, por sus dimensiones y su calidad, caracterizan el recorrido. Se trata de una serie excepcional, considerada única en el mundo.

Arte gótico
El arte gótico se caracteriza por la riqueza material y la profusión decorativa de las artes figurativas en las diferentes tipologías y técnicas: pintura mural, pintura sobre tabla, orfebrería, esmalte, escultura en piedra, madera y marfil. El fondo de arte gótico del Museo está constituido por obras de procedencia mayoritariamente catalana del período comprendido entre el siglo XIII y finales del XV.

Arte del Renacimiento y barroco
Aunque no se trata del punto fuerte del museo, el MNAC ofrece una excelente selección de piezas de este período que se consiguieron reunir en Cataluña durante el siglo XIX.

Siglos XIX y XX
Se trata de un paseo por el Neoclasicismo, el Romanticismo, el Realismo, el Modernismo, el Noucentisme, la "generación de 1917" y la vanguardia catalana.

Dibujos y grabados
El fondo artístico que nutre las colecciones del Gabinet de Dibujos, Grabados y Carteles del MNAC incluye 36.656 dibujos, aproximadamente 50.000 grabados y unos 10.000 carteles. También forman parte de este fondo un valioso conjunto de ex libris y una colección de planchas calcógraficas y moldes de madera.

Numismática
Una colección de 105.000 monedas que datan desde el siglo VI aC hasta la actualidad, 75.000 medallas desde las realizadas en Italia en el siglo XV hasta las más modernas y una muestra de papel valor que cuenta con billetes, bonos y vales de especial interés histórico para Cataluña.

Fotografía
La colección fotográfica intenta reunir lo mejor de la historia catalana en este ámbito. Además de la fotografía histórica también hay excelentes muestras de imágenes de vanguardia.

5. La gastronomía catalana

Su origen se remonta a la época de los romanos, es una cocina compleja, rica y variada, con influencias mediterráneas (Francia, Italia, Grecia...)

La cocina catalana combina sabiamente, productos del mar, la montaña y la huerta. La mezcla de ingredientes es también muy importante, ya que casi todos los platos se prepararan con aceite de oliva, ajo, cebolla y una gran variedad de productos naturales, como las verduras y las hortalizas, el pescado y el marisco fresco, el bacalao, las legumbres, el cerdo y la repostería más variada. Bañados todos ellos por los maravillosos vinos del Priorato y el Penedés y los cavas de marcas tan famosas como Codorníu y Freixenet.


Salsas básicas:

- El Sofrito, salsa hecha a base de cebolla, ajo, tomate y perejil.
- La Samfaina, sofrito a medio cocer, mezcla de tomate, pimiento y berenjena.
- La Picada, que lleva ajo, perejil, almendras tostadas y piñones machacados.
- El Allioli, aderezo que ya se hacía en tiempo de los romanos, compuesto de aceite de oliva y ajo. Estos ingredientes se ponen en un mortero y se trabajan hasta que se obtiene una pasta cremosa, que sirve para acompañar a carnes y pescados, aunque también hay quien lo pone con el Arroz negro y la Fideuà.
- El Romesco, emulsión de aceite de oliva, ñoras, almendras picadas y guindilla.

 

Además, puedes visitar estas páginas en Internet:

- http://es.barcelona.com/
- www.barcelonaturime.com
- http://www.bcn.es/turisme/castella/turisme/welcome.htm