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Madrid

1. Localización

Al mirar en un mapa la Comunidad de Madrid, resulta así como un triángulo equilátero, en cuyo centro se hallaría la ciudad. Parece que los límites de geográficos resultan de considerar los elementos naturales: por un lado, el sistema central, por otro el deseo de incluir el Real Sitio de Aranjuez (lo que llevó a extenderlo hasta el tajo), y finalmente el tercer lado del triángulo, que resulta de la ruptura de las cuencas fluviales y otras unidades geográficas.

La Comunidad de Madrid ocupa una superficie de 8.028 Km./2 (aproximadamente el 1,6% del total del territorio español. Prácticamente la totalidad de la Comunidad se sitúa entre los 600 y los 1.000 metros, siendo nuestra cota más alta la de Peñalara con 2.430 metros, la mínima la encontramos en el río Alberche en Villa del Prado con 430 metros. Otras alturas considerables, además de famosas, son la Bola del Mundo, en Navacerrada, con 2.258 y los Siete Picos, en Cercedilla, con 2.138.

2. Clima

El clima en Madrid es bastante agradable si lo comparamos con otros países de la comunidad europea. Gran parte del año nos beneficiamos con días de sol. En pleno invierno, en los meses de enero y febrero las temperaturas rara vez llegan a los cero grados pero aún así, no está demás llevar un buen abrigo puesto. En primavera la temperatura es agradable llenándose el paseo de la Castellana de hermosas flores y en verano hay días de intenso calor pero no deja de ser soportable. El otoño también es agradable con excepción del último mes que se deja sentir ya los días de frío del invierno que se avecina. En general no llueve mucho en verano (julio-agosto) por lo que del paraguas no te preocupes en esta época del año, pero en los cambios de estaciones mejor llevar por las dudas uno debajo del brazo.

3. Historia

Ya en los tiempos del Paleolítico Inferior (400.000 años atrás) había madrileños. En una zona rodeada por extensos ríos (hoy Manzanares, Henares y Jarama) que permitían una abundante pesca, y por extensas zonas de copiosa vegetación en la que se escondían ciervos, caballos y toros y elefantes, ( algunos de hasta cinco metros de altura) aquellos hombres fabricaban utensilios prácticos para sus quehaceres diarios. Avanzando en los avatares de la historia, tenemos que ir hasta los tiempos de la estancia del pueblo musulmán para poder hablar de Madrid como una ciudad. No obstante sabemos que en las edades del Cobre y del Hierro los primeros "madrileños" dejaron restos de vida, mucho más adelantada hacia la cultura íbera; restos que podemos encontrar en el Museo Arqueológico.

DOMINACIÓN ÁRABE - LA RECONQUISTA
La primera noticia histórica del origen de la villa de Madrid data de mediados del siglo IX, cuando el emir Mohamed I levantó un castro árabe en el lugar que hoy ocupa el Palacio Real.
En los alrededores de este alcázar pronto se desarrolló una ciudadela amurallada de carácter eminentemente militar, conocida con el nombre de al-Mudaina.
Durante La Reconquista fue objeto de varios ataques hasta que, finalmente, Alfonso VI la conquistó en el año 1083.

CARLOS I - FELIPE II

 

Hacia el año 1200 obtuvo su Fuero y muy pronto el Madrid medieval se convirtió en una pequeña villa frecuentada por algunos monarcas de la Casa Trastámara (Enrique III, Juan II y Enrique IV) para practicar la caza.
El siglo XVI marca el inicio de una nueva etapa en la vida de la capital. Carlos I le concedió los títulos de Coronada e Imperial y comenzó la transformación del viejo Alcázar en Palacio Real.
En el año 1561 Felipe II trasladó la Corte de la imperial Toledo a Madrid, donde permanecerá siempre.

 

DINASTÍA DE LOS BORBONES
La llegada al trono de la dinastía de los Borbones, a principios del siglo XVIII, supuso un renacimiento que le permitió salir de la postración en la que quedó, al igual que el resto de España, tras el reinado de Carlos II.
Sus momentos más brillantes se personalizan en el monarca Carlos III, conocido como el mejor Alcalde de Madrid. Fue en la época de la Ilustración cuando Madrid se pobló de museos, academias y bibliotecas.
Con el reinado de Isabel II comienza una nueva etapa de crecimiento urbanístico: es el Madrid Romántico de principios del siglo XIX, caracterizado por las tertulias en los cafés, una incipiente clase media, las primeras industrias y la agitada vida política con el turno en el poder de los partidos liberal y conservador.

 

4.Monumentos en Madrid

Plaza Mayor: Uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad. El aspecto que presenta hoy la plaza se debe a Juan de Villanueva, que la reconstruyó tras el tercer incendio sufrido en el año 1790 (los dos anteriores se produjeron en los años 1631 y 1672). Es una magnífica plaza de planta rectangular, rodeada de una serie de casas de tres pisos con soportales en la que destacan, en el lado norte, la Casa de la Panadería, decorada con frescos de Claudio Coello recientemente restaurados; en el sur, los capiteles de la Casa de la Carnicería. En el centro se alza la estatua ecuestre de Felipe III, obra del siglo XVII y realizada por los italianos Juan de Bolonia y Prieto Tacca. La plaza se inauguró el 15 de mayo de 1620 para conmemorar la beatificación de San Isidro, patrono de la ciudad. A lo largo de su historia fue escenario de la proclamación de reyes, de autos sacramentales, ejecuciones y corridas de toros. En sus soportales trabajaron los más importantes gremios del momento.

Plaza de Oriente: Es la mayor superficie del núcleo urbano de la ciudad. Fue diseñada por Isidro González Velázquez, pero las obras se retrasaron hasta el año 1850 en que Narciso Pascual Colomer realizó el trazado definitivo. La plaza está recorrida por 44 estatuas de reyes visigodos y españoles y presidida, en el centro, por la estatua ecuestre de Felipe IV, realizada en bronce.

La Puerta del Sol: Construida en el siglo XV con carácter eminentemente defensivo, posteriormente abandonado para convertirse en el núcleo de actividad social de la capital. El edificio más interesante es el Palacio del Ministerio de la Gobernación levantado en el año 1708 como Casa de Correos. En la puerta principal hay una placa indicadora del km. cero de las carreteras españolas y sobre ella se alza el tradicional reloj que con las doce campanadas de la Nochevieja despide al viejo año y recibe al nuevo.
Desemboca en esta plaza la calle Preciados, que destaca por ser una de las calles más transitadas de Europa, dónde se pueden encontrar numerosas tiendas de ropa.
A lo largo de los años la puerta del sol ha sufrido numerosas transformaciones, que en muchas ocasiones han generado polémica entre los ciudadanos madrileños.

Casa de la Villa: En la plaza homónima. El proyecto se le encargó en 1640 a Juan Gómez de Mora quien dotó al edificio de dos puertas: una para el concejo y otra para la cárcel. A partir del año 1670 prosigue las obras Teodoro Ardemans que añade los detalles barrocos de las portadas así como el remate de las torres laterales. En 1760 Juan de Villanueva abre el balcón con columnas que da a la calle Mayor. En el interior destacan la escalera de honor, una capilla decorada con pinturas al fresco realizadas por Palomino, y la sala capitular, con una obra de Goya. Además, pueden admirarse estancias como el patio de cristales o documentos de gran valor histórico.

El Monasterio de las Descalzas Reales: tiene una larga historia y notable riqueza.Juana de Austria, hermana de Felipe II, transformó el palacio en un convento, que atesora importantes obras.
Es una edificación de ladrillo y granito. Obras de Pompeyo Leoni, Claudio Coello, Tiziano, Zurbarán, Murillo, Ribera y Brueghel, marcan la riqueza de este edificio prototipo de la sólida y sencilla arquitectura urbana del siglo XVI.

Palacio Real: sin duda, la obra más importante del clasicismo madrileño. Fue levantado en el solar que ocupara el antiguo Alcázar árabe tras ser destruido por un incendio en la Nochebuena de 1734.Desde el primer momento se planteó un edificio a prueba de incendios por lo que se eliminó la madera como material de construcción y se eligieron el granito de la Sierra de Guadarrama y la caliza blanca de Colmenar de Oreja. El edificio tiene planta cuadrada y consta de tres plantas y un patio con las estatuas de los cuatro emperadores romanos nacidos en España: Trajano, Adriano, Teodosio y Honorio.

 

La Puerta de Alcalá: es obra de Sabatini, terminada en 1778, construida para celebrar la entrada en la ciudad del rey Carlos III.
Está realizada en granito de la sierra madrileña y de piedra blanca. Sustituyó a una puerta barroca encargada por Felipe III. Es neoclásica, y está formada por tres arcos y dos puertas cuadradas. Es también uno de los monumentos más representativos de la ciudad.

 

Plaza de Cibeles: se trata de uno de los conjuntos urbanos más bellos y armoniosos de Madrid.En el centro, donde confluyen el paseo del Prado y la calle de Alcalá, se alza la Fuente de La Cibeles, diosa oriental que preside la vida urbana subida a un carro tirado por leones.
El notable edificio del Banco de España. Es la figura tal vez más emblemática de Madrid.
Entre los edificios que figuran en el entorno está el palacio de Comunicaciones, de inicios del siglo XIX, donde se aúnan estilos neogoticistas con líneas de industrialismo. Muy cerca está el Palacio de Linares, bella residencia de los marqueses de Linares, del siglo XIX. Otro edificio es el del Banco de España, también del XIX, de poderosa arquitectura e interesantes trabajos de forjado.
El grupo se enriquece con belleza de las calles que allí confluyen y la cercanía de otros elementos artísticos, visibles desde la plaza, tales como el Cuartel General del Ejército, la vieja sede del Banco Central, etc.

 

EL RASTRO DE MADRID

La palabra Rastro se refiere al hecho de que las reses dejaban un rastro de sangre después de ser degolladas y vendidas al por mayor. Señalan que este termino también significaba “las afueras” donde alcanzaba la jurisdicción de los alcaldes de la corte.
Sin embargo, sigue vigente en la tradición popular que el Rastro debe su nombre al viejo matadero y a la marca de sangre de las rese Actualmente, es imposible saber cual de los mataderos dio origen a la palabra Rastro porque, como vemos, era costumbre emplearla para los lugares de matanza de ganado.

En 1984, el Ayuntamiento de Madrid empezó un plan de reducción drástica del Rastro que continuará los años siguientes. Se prohibieron puestos en muchas calles el domingo y los que tenían todavía un carácter permanente durante la semana se quedaron confinados en un tramo de la Ribera de Curtidores entre la calle de la Ruda y la Calle Mira el Sol de martes a sábado (Boletín del Ayuntamiento de Madrid del 27 de diciembre de 1984).

en 1988 y 1989, el Ayuntamiento de Madrid remodeló el Rastro reduciendo los puestos e imponiendo contribución anual a los vendedores que obtuvieron un permiso, siempre provisional y a renovar. Quedaron un poco más de 1.700 puestos.

En los años 90, se eliminaron definitivamente los puestos permanentes que se montaban de martes a sábado. Esta acción se hizo a petición de muchos comerciantes de tiendas.

En el año 2000, una Ordenanza actualmente en vigor sometió a todos los vendedores llamados “ambulantes” de puestos desmontables en el Rastro de domingos y festivos.
El Rastro desde el siglo XVII hasta nuestros días fue un barrio de gran actividad y comercio que los madrileños así como los forasteros de muchas partes frecuentaban asiduamente a pesar de los inconvenientes derivados del ruido, del desorden, de los olores, de los pícaros y ladrones, incluso de la falta de higiene.

Acceso al Rastro

Se accede al Rastro con mucha facilidad. La zona está cerca de la Plaza Mayor y se puede llegar a pie desde la Puerta del Sol. Las comunicaciones son buenas, tanto en Metro como en autobús.

Metro
Línea 5: Latina y Puerta de Toledo
Línea 1: Tirso de Molina
Línea 3: Embajadores (actualmente en obras)

Autobuses :17, 33, 35, 41, 60, 148 y Circular

Horarios

Los vendedores montan sus puestos a partir de las 8 horas y, a las 15 horas, los empiezan a desmontar. De 9 horas a 15 horas, el público tendrá a su disposición este simpático mercado durante 6 horas de disfrute

Recomendaciones

En el Rastro de domingos y festivos, hay ruido humano pero no hay coches. Es zona peatonal.

Los puestos no están sectorizados, si bien es verdad que los artesanos tienen tendencia a juntarse en la Plaza de Cascorro.

Llevar bebida. Si tienes sed, hay tabernas, cervecerías, cafeterías y restaurantes. En la Plaza de la Cebada, en época de buen tiempo, se instalan terrazas. Conviene llevar la cartera bien guardada porque, aunque es un lugar bastante seguro, como en todos los sitios donde acude mucha gente, los ladrones se mezclan al público.
Si llevas mochila es mejor que te la cuelgues delante, si la colocas detrás es más fácil que te la puedan abrir.

Es típico, tras haber pasado la mañana en El Rastro, entrar a alguna de las tascas que hay cerca para tomar una caña acompañada de una tapa para reponer fuerzas y comentar la jornada con los amigos.

 

 

 

 


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