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Sevilla

La Giralda

Es el minarete de la antigua mezquita sobre la que se construyó la Catedral. En su día fue la torre más alta del mundo. Hoy, después de las tres añadiduras realizadas tras la reconquista, vemos la definitiva torre de 97,5 metros de altura, coronada por una desmesurada veleta de bronce, sobre la que se divisa
una bella panorámica de la ciudad.
La figura fue, según algunos autores, diseñada por Luis de Vargas, modelada por Juan Bautista Vázquez el Viejo, y fundida en bronce por Bartolomé Morel, quedando instalada en 1568. Como la figura es giratoria se le dio el nombre de Giralda, tanto a la veleta femenina como a la propia torre.

La Catedral

"Hagamos una iglesia que nos tengan por locos", declaró el capítulo de la catedral en 1401 cuando decidió derribar la mezquita. Es una de las últimas catedrales góticas españolas, ya con influencias renacentistas. Por su tamaño
es la tercera del mundo cristiano, después del San Pedro en el Vaticano y del San Pablo en Londres.

Exterior

El exterior, con un magnífico juego de volúmenes, manifiesta el talento de su arquitecto, cuyo nombre es desconocido. Se entra por la Puerta del Perdón, antigua entrada majestuosa de la mezquita de la que queda otro vestigio: el apacible Patio de los Naranjos.







Interior


En el interior, sorprende de inmediato el tamaño y la riqueza de este universo de piedra, vidrieras y rejas. La ligereza de las columnas acentúa la altura de este amplio templo de cinco naves y capillas laterales. Sencillas bóvedas de crucería cubren la nave, salvo en la zona central; la bóveda del crucero, de estilo flamígero, se alza a 56 m de altura. Un espejo situado en el suelo permite apreciar el trabajo de las bóvedas.

Las capillas

La Capilla Mayor, de asombrosa riqueza, está cerrada con espléndidas rejas platerescas (siglo XVI). El inmenso y rutilante retablo flamenco (1482-1525) es el mayor de España (20 m de altura). La gran sacristía, hermosa sala del siglo XVI en forma de cruz griega, alberga la preciosa custodia renacentista de Juan de Arfe. De estilo plateresco, la Capilla Real impresiona por su monumentalidad.

La Torre del Oro

La Torre del Oro fue construida en el primer tercio del siglo XIII, tiene doce lados, y desde su basamento de
sillería se echaba una fuerte cadena que cruzaba hasta la otra orilla del río protegiendo la entrada del puerto. La torre sirvió, además de prisión en la edad media, y de recinto seguro para guardar, a veces, los
metales preciosos traídos periódicamente por la flota de Indias.
Actualmente es Museo Naval. Contiene grabados, cartas marinas, maquetas, instrumentos antiguos de marear así como documentos históricos. Traza una imagen de la historia naval de Sevilla, de la importancia de su río y de la huella de marinos ilustres.

Los archivos de Indias


El Archivo de Indias construido como Casa de Lonja por Felipe II es un edificio de estilo grecorromano, edificado por Juan de Mijares entre 1584 y 1598 sobre los planos de Juan de Herrera. Carlos III en 1785 ordenó centralizar en este edificio toda la valiosísima documentación de la conquista y colonización de América, que se conserva en más de 35.000 legajos de un valor histórico incalculable.
En esta era de la informática la documentación del Archivo de Indias está siendo digitalizada para que se pueda consultar desde cualquier lugar del mundo las más de quince millones de páginas que guarda celosamente.

Reales Alcázares

Los Reales Alcázares son un conjunto monumental cuyos orígenes se remontan a la Alta Edad Media. Constituyen el más importante edificio civil de Sevilla. Las murallas que lo rodean y que podemos admirar desde la Plaza del
Triunfo, datan de los primeros años del siglo X. Son desde luego las construcciones cristianas las que han dado la configuración actual al conjunto. Este palacio tenía sólo una planta baja, contando sólo con dos estancias en su
parte superior. La utilización como residencia real ha dado lugar a diversas restauraciones y ampliaciones en la planta alta. El salón de Embajadores es la pieza principal del Palacio. Destacan en el mismo las puertas, obra original de 1.366, la cúpula, obra posterior de 1.427 y la riquísima decoración de yeserías y alicatados de sus muros.
La salida del Alcázar se realiza por el Apeadero, amplio zaguán que conduce al Patio de Banderas. Este espacio y la portada de la puerta de salida fueron remodelados por el arquitecto Vermondo Resta, ya mencionado. Sobre el
Apeadero existe una sala que sirvió como Armería Real durante Felipe V, donde frecuentemente se realizan interesantes exposiciones.

Los jardines de María Luisa

El Parque de María Luisa, un jardín de estilo francés con decoración subtropical, es un lugar ideal para pasear y disfrutar entre sus álamos, pacanas, madroñeros, palmeras, castaños de Indias, sus jardines y flores, sus
estanques y terrazas.
Entre los diferentes monumentos y plazas del parque destaca la Plaza de España. De forma semicircular y obra del arquitecto Aníbal González, está rematada en sus extremos por dos torres, la Norte y la Sur; destaca también la
Plaza de América, donde se encuentran el Museo Arqueológico en el Pabellón Renacentista, el Museo de Artes y Costumbres Populares en el Pabellón Mudéjar y el Pabellón Real, gótico y obra de Aníbal González. Entre los
diferentes pabellones construidos con motivo de la exposición iberoamericana destaca el de Perú, con balcones de madera.
Además de numerosos paseos, del Parque de María Luisa forman parte varias glorietas, muchas de las cuales cuentan con bellos monumentos. Como la dedicada al poeta Gustavo Adolfo Bécquer, con una estatua realizada por
Coullaut Valera; el busto de Torcuato Luca de Tena en la glorieta que lleva su nombre; la glorieta de los Machado o la Glorieta de María Luisa Fernanda, con el monumento de piedra erigido en 1929 (s. XX) a la donante del parque.

Feria de Abril

La Feria de Abril, celebrada desde 1847, después del domingo de Resurrección, en una inmensa explanada contigua al barrio de Los Remedios. En torno a quince calles de nombre torero se sitúan las casetas donde los sevillanos gozan del ambiente festivo, charlan, negocia, bailan y danzan, y se homenajean con los vinos andaluces y el mejor jamón. Por la mañana deslumbran los paseos a caballo, donde jinetes y amazonas rivalizan en garbo; al tapeo sigue un almuerzo en la caseta y luego se va a la Real Maestranza, para ver toros; y en la noche prosigue la fiesta.

La Feria de Abril tiene fama de ser cerrada y exclusivista. Las casetas no deben relacionarse con bares sino que han de ser entendidas como la casa que las familias y entidades sevillanas instalan durante el tiempo de feria. Y, como es normal, una casa no suele estar abierta al público en general.
No obstante, las posibilidades de entrar en una son varias. En primer lugar porque existen al menos 15 casetas populares de entrada libre. Aún así muchos visitantes han sido invitados a pasar a una caseta para que pudieran conocer, desde dentro, el ambiente de la Feria.
En definitiva, la Feria tiene muchas opciones para pasarlo bien.
Sin caseta es difícil estar en el Real de la Feria durante todo el día. Pero la feria es algo más. Hay otros elementos que componen la feria en su totalidad:

Los toros: no es posible entender la feria de Abril sin los toros. Una tarde de toros en la Maestranza es una experiencia que, por sí sola, ya justifica la visita a Sevilla. Es posible admirar el arte de los toreros más famosos en esta semana de fiesta.

 

El paseo de caballos: cada año se contemplan mejores coches, caballos y jinetes. Por todas las calles del Real de la feria se pueden contemplar los coches de caballo con mujeres o familias enteras vestidas con los trajes populares de flamenca o los caballos con los hombres vestidos de jinetes solos o acompañados de mujeres con el traje típico.

La calle del Infierno: es la zona del Real de la feria donde se encuentran las atracciones para pequeños y mayores y diseñada para quien quiere cambiar por un rato el ambiente ferial por algo totalmente diferente.

El alumbrao realmente es algo así como el "Chupinazo" en los San Fermines, representa el comienzo de la Feria de Sevilla y consiste en que la primera autoridad de la ciudad, nuestro alcalde pulsa un botoncito y poco a poco se van encendiendo las 22.000 bombillas de la Portada, cuyo arco central de acceso a la Feria está inspirado en la puerta que da acceso al edificio de la Universidad de Sevilla (antigua Fábrica de Tabacos) por la calle San Fernando. Paulatinamente se va iluminando el Real por completo, encendiéndose la totalidad de las bombillas que hay en el Real de la feria. La Feria se alumbra completamente... y de ahí lo del "alumbrao".