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Ruta senderista por Pinares de San Antón
El Palo es una barriada popular que se asoma a la bahía de
Málaga a 7 km. del centro de la capital. Situada entre el
mar y el cerro de San Antón, por el oeste limita con Pedregalejo
y por el este con La Cala del Moral, localidad perteneciente al
municipio del Rincón de la Victoria. De ambiente marinero,
se encuentra muy próxima al parque natural de los Montes
de Málaga y a la comarca de la Axarquía, de bellos
y empinados pueblos blancos. Para conocer mejor el cerro de San
Antón, vamos a hacer una ruta a pie, para poder disfrutar
de la naturaleza haciendo un poco de ejercicio físico.
DESCRIPCIÓN DE LA RUTA
Una vez reunidos, comenzamos a caminar desde
la Escuela por la derecha del Arroyo Jaboneros, subiendo por la C/
Antonio Trueba hasta el final. Al terminar la C/ Antonio Trueba
cogeremos la Avda. San Isidro y después la Avda. de San Antón
para llegar a la zona llamada 'Pinares de San Antón'. Aquí
podemos hacer un 'alto en el camino' para descansar y descubrir
las fantásticas vistas de la bahía de Málaga.
En este descanso podemos aprovechar para tomar
fuerzas. Algunas de las opciones posibles son: llevarse bocadillos,
sandwiches, tortilla de patatas, filetes empanados, .... sobre todo
comida que no necesite mucha preparación, que sea muy fácil
de llevar en la mochila, y además que no pese. También es
conveniente llevar una botella de agua o refrescos.
Después de comer decidimos juntos que
alternativa es mejor:
- Dar la vuelta y regresar por el mismo camino.
- Subir un poco más y rodear el monte, disfrutando de unas
bellas vistas del mar desde lo alto, para regresar por atrás.
Aspectos ambientales:
A simple vista se ve un terreno de color claro
debido a que es un paisaje calcáreo, compuesto por dolomía
y calcita, con poco humus y poca vegetación. Es una zona
muy aprovechada por los trialeros para practicar este deporte, por
lo que son frecuentes las trialeras, esa especie de cortafuegos
que se verán de vez en cuando.
El clima del cerro es típicamente Mediterráneo,
con rasgos de clima subtropical, como consecuencia de su latitud,
de la cercanía del mar y del abrigo de los fríos del
norte que le proporciona la cadena montañosa que la circunda.
Algunas de las especies vegetales que iremos
encontrando por el camino son las siguientes:
- Eucalipto
(Eucalyptus globulus): Árbol de hoja perenne originario de
Australia, cultivado sobre todo en la región mediterránea
en grandes plantaciones para la desecación de las zonas,
pues acaba con todo el alimento de la tierra que le rodea. También
utilizado como árbol de parques y calles, ya que su enorme
rapidez de crecimiento asegura una inminente sombra; también
debido a esto su madera no es muy fuerte, por lo que se usa sólo
en la construcción. Está adquiriendo gran importancia
como proveedor de materia prima en la industria papelera. Sus hojas
también se emplean para hervirlas y respirar sus vapores,
pues despejan las vías respiratorias.
-
Plantación de aguacates: Árbol tropical originario
de la América Tropical, aunque en el Mediterráneo
se cultiva en las zonas costeras de Granada y Málaga, y en
Canarias, aprovechando su clima subtropical. Su fruto se recoge
desde octubre hasta junio, todavía verdes, pues maduran bien
fuera del árbol. Aunque en el clima tropical es de hoja perenne,
en el subtropical sufre un proceso de adaptación consistente en que
se le caen las hojas a principios de primavera, y en un mes le vuelven
a salir.
- Almendros (Prunus dulcis): Árbol
originario de Asia Occidental, plantado en la región mediterránea
desde la antigüedad. Tiene una floración temprana, entre
febrero y abril; sus abundantes flores blancas y rosáceas
aparecen bastante antes que las hojas, lo que les da un aspecto
tan bonito que a menudo es utilizado como árbol ornamental,
al contrastar con los colores todavía ocres del otoño.
-
Olivos (Olea europaea): Árbol originario de Asia, aunque
en la región mediterránea constituye una especie característica
del paisaje desde hace mucho tiempo y viene referido ya en el Antiguo
Testamento; actualmente lo más frecuente es encontrarlo formando
grandes extensiones cultivadas. Los olivos crecen muy lentamente,
son resistentes a altas temperaturas, sequías y vientos,
por lo que algunos alcanzan edades de dos mil años de edad.
La forma silvestre del olivo, el acebuche, se diferencia en que
tiene espinas; pueden crecer en forma de árbol o de arbusto.
-
Algarrobos (Ceratonia siliqua): Árbol perennifolio, cuyo
origen no está muy claro, aunque puede que provenga de Asia
suroccidental. Florece de julio a octubre, y su fruto, la algarroba,
tarda un año en madurar; es una legumbre envuelta en una
vaina indehiscente de unos 2-3 cm de anchura y 10-20 de longitud,
verde al principio y color chocolate cuando está maduro;
contiene de 10 a 16 semillas brillantes. Las algarrobas son comestibles,
y aunque normalmente se emplean como alimento para el ganado, especialmente
los caballos; una vez seca se puede hacer una harina que se usa
como el cacao en polvo, porque tiene un sabor dulce. Las semillas
también se utilizaron en otro tiempo como medida de peso
de metales y piedras preciosas, constituyendo la medida de peso
llamada quilate (equivale a 205 miligramos).
-
Salvia (S. Officinalis y S. Cardelabrun): Matorral naturalizado
en la región mediterránea, que habita en laderas pedregosas,
bordes de caminos, prados secos y lugares calcáreos. Florece
entre junio y julio, aunque lo más interesante de esta planta
son sus hojas, con múltiples aplicaciones y propiedades:
sirve como astringente, antiinflamatorio, antiséptico, inhibidor
de la secreción de sudor; en el mundo culinario es usado
como condimento en salsas, sopas, pescado y carne. Las hojas se
recolectan poco antes y al inicio de la floración, en tiempo
seco y soleado (mayo-junio), se dejan secar a la sombra, o se conservan
congeladas.
-
Palmitos: Palmera autóctona, existente de forma natural en
el Mediterráneo y norte de África. Crece cerca de
la costa, en suelos arenosos, rocosos y muy secos; se propaga con
facilidad. Se sabe, por restos fósiles, que antes de las
glaciaciones existía al norte de los Alpes. El tronco, que
no suele alcanzar más de dos metros, queda cubierto por las
bases de las hojas muertas. Da un fruto amarillo-rojizo parecido
a una aceituna, no comestible y sin ninguna utilización,
aunque sí es de apreciado sabor el fruto blanco que se obtiene
de su tallo; en España está prohibida su recolección,
pues para obtenerlo es necesario matar la planta. Además
de su función ornamental reviste importancia económica
porque las fibras de sus hojas se usan para fabricar cepillos y
cuerdas.
Es una vegetación típica del piso bioclimático
inframediterráneo y del termomediterráneo. Encontramos
menos del mesomediterráneo, ya que las características
de estos pisos depende de otros factores, y aunque el monte suba
hasta los 513 m. está muy influido por la cercanía
del mar. Debido a esto, por ejemplo, aunque el palmito es una planta
típica del termodermo, se sigue encontrando en los últimos
metros del monte, a pesar de superar la altura que le corresponde.
Otra curiosidad de la zona es la posibilidad
de ver camaleones (Chamaeleo chamaéleon), que están
protegidos por ser una especie en vías de extinción.
Es nativo del trópico, aunque su zona de distribución
se sitúa en África, Canarias, sur de España,
Portugal e Italia. Requiere un clima seco subtropical, por lo que
le podemos encontrar en el cerro de San Antón. Su escasa
necesidad de agua le permite subsistir en biotipos de altas temperaturas,
casi sin lluvia. Vive en arbustos, donde practica su extraordinaria
estrategia de caza, que reside en ralentizar el movimiento hacia
la presa, y en una fracción de 1/25 de segundos lanza su
lengua de 25-30 cm. con un tino escalofriante. La certera proyección
de la lengua se aúna a la gran potencia visual de sus ojos que se
mueven independientemente uno de otro. Son difíciles de descubrir
porque adaptan su color al entorno, cambiando entre verde y pardo
en todas las intensidades; por la mañana temprano adoptan
un color muy oscuro, y cuando duermen son de color gris parduzco.
Si se le molesta se hincha y abre mucho la boca.
Las vistas del paisaje
El tercio occidental del municipio, al este del parque Natural de
los Montes de Málaga presenta un paisaje en el que las influencias
de la cercana comarca de la Axarquía son notables. Sobre un
relieve que sigue siendo de lomas abarrancadas, a los olivos y almendros
se les empiezan a sumar las viñas y en el entorno de Santo
Pitar, a un paso ya de la vecina comarca, el paisaje empieza a ser
claramente axárquico. Pero hacia el sur, entre los valles de
los arroyos de Jaboneros y Gálica, se levanta un hito del relieve
que marca el paisaje de esta zona del municipio: el Cerro de San Antón.
Sus "pechos" se levantan sobre la fachada litoral observando
el avance de la Málaga este a través de barrios que
penetran por los pequeños valles (Caleta, Limonar, Pedregalejo
y Palo) o suben por las estribaciones de montes y cerros (Cerrado
de Calderón, Miraflores del Palo y el Candado).
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