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Zamora
Tordesillas
Historia de la ciudad
La ciudad de Zamora está situada en lo alto de una gran peña que domina el Duero, esta situación es lo que hace suponer que fue fundada en tiempos remotos. En los primeros itinerarios de los romanos aparece citada con el nombre de Ocellum Duri, como una de las «mansio» que quedaban al lado de la calzada romana o Vía de la Plata, la cual cruzaría el Duero por Zamora, casi con seguridad en el mismo emplazamiento donde más tarde, en el siglo XII, se construyó un puente del que aún son visibles algunos restos.
De la época romana quedan pocos restos, tan sólo una lápida con inscripción que hoy se halla incrustada en la fachada principal del viejo consistorio, y la leyenda del más popular héroe zamorano, Viriato, que luchó y venció a los dominadores romanos en sucesivas batallas, quedando para siempre reflejadas sus victorias en la bandera de la ciudad. La escultura en bronce de Viriato ocupa una de las más bellas plazas de la ciudad, obra del escultor zamorano Eduardo Barrón.
Con las invasiones germánicas, Zamora pasa a ser territorio visigodo y es entonces cuando aparece el nombre de Semure. Más tarde los musulmanes la llamarían Azemur, «olivar silvestre» y Samurah «ciudad de las turquesas». Finalmente aparece citada con el nombre actual, Zamora, “como una de las plazas recobradas por Alfonso I a los moros».
La ciudad de Zamora se levanta en la margen derecha del río Duero, sobre las peñas de Santa Marta, las famosas «peñas tajadas», que sirvieron para identificar sus límites y para cimentar la primera de sus murallas, que se levantaron en el año 893. La ciudad fue tomada un siglo más tarde por el moro Almanzor, aunque pasó a los reinos cristianos años después.
«Zamora la bien cercada»: en el S.XI. el rey Fernando I de Castilla reconstruyó la muralla y repobló la ciudad, se la legó a su hija Doña Urraca. Sancho II, hermano de Dª Urraca, sitia la ciudad de Zamora para tomarla, el cerco fue largo pero la población resistió con valor, de ahí la frase «No se ganó Zamora en una hora». También de este acontecimiento histórico queda “ El Portillo de la Traición», puerta de la muralla por la que entró en la ciudad Bellido Dolfos después de matar al Rey.
Actualmente Zamora tiene un casco antiguo, «Conjunto Histórico-Artístico», que confiere a la ciudad un carácter medieval que sorprende, sus murallas y puertas: la de Zambranos o de Doña Urraca y la de Olivares; junto a la casa del Cid, el castillo; las iglesias románicas, los palacios renacentistas y sus calles estrechas y empedradas, la extraordinaria cúpula de la Catedral y casas nobles.
La Zamora de hoy conjuga el mantenimiento de su legado histórico, con edificaciones más modernas que reflejan los distintos estilos y usos. Junto con las edificaciones residenciales y la adaptación de calles y plazas, Zamora reúne hoy factores que apuntan hacia la calidad de vida para los residentes y acogida cordial a los visitantes.
TORO
Historia de Toro
Es difícil precisar la época de la fundación de Toro. Los restos arqueológicos indican que ya en la época celtibérica existía. Fue repoblada por el infante D. García, hijo de Alfonso III el Magno, a finales del siglo IX, con gentes de Asturias, Vasconia y Navarra.
Cuna de reyes, morada de nobles y asiento de judíos y moriscos, de órdenes militares y religiosas, tuvo voz y voto en Cortes. Éstas se reunieron en Toro en época de Enrique III (1397), y durante el reinado de Juan II (en 1426 y en 1442). Toro juega un papel destacado en el enfrentamiento entre Juana la Beltraneja e Isabel la Católica por la corona de Castilla. En sus inmediaciones tuvo lugar la famosa Batalla de Toro (1476).
Nuevamente se reúnen las Cortes en 1505 convocadas por D. Fernando el Católico. En ellas se leyó el testamento de Isabel la Católica y se proclamó reina de Castilla a Doña Juana, conocida por Juana la Loca.
Palacio de las Leyes (S. XV). Del antiguo Palacio de las Leyes solamente hoy se puede contemplar su hermosa portada de estilo gótico en la calle Capuchinos.
En época de Carlos I tomó parte activa en la lucha de las comunidades, y es a partir de este momento cuando comienza su declive político y social.
Su importante producción agrícola, sobre todo en el sector vinícola, hace que en el siglo XVII se la erija en capital de provincia formada por tres partidos, el de Toro, el de Carrión y el de Reinosa. Desaparece como tal en 1833 por una nueva demarcación del mapa geográfico de España.
Actualmente la producción de queso es importante, no tiene la importancia del vino pero también se comercializa fuera de España.
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