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ÁVILA

LOCALIZACIÓN

Ávila (provincia), provincia del centro de España, ubicada en la comunidad de Castilla y León. Limita al norte con la provincia de Valladolid, al sur con Toledo y Cáceres, al este con Segovia y Madrid, y al oeste con Salamanca.

El medio físico provincial está marcado por una orografía en la que se distinguen dos zonas: la septentrional, tierra llana, que conforma parte del valle del Duero, y la meridional, accidentada por las sierras de Gredos (divisoria de los valles del Tormes, Alberche y Tiétar), que alberga neveros y lagunas de origen glaciar, y dos importantes cimas: la Plaza del Moro Almanzor (2.661 m) y el Risco del Fraile (1.561 m).

CLIMA

El clima de Ávila se presenta mediterráneo continentalizado, duro en invierno (se alcanzan temperaturas por debajo de los -16 ºC, con una cota de innivación de 2.300 m de altitud; la temperatura anual es de 11,5 ºC de promedio) y tórrido en verano, con unas precipitaciones anuales de 610 mm de promedio (en la vertiente meridional de la sierra de Gredos -con un clima templado y suave- se llegan a los 1.650 mm anuales).

HISTORIA

De las ciudades Castellanas es una de las de más antiguo origen. La primera civilización que dejó huella de su presencia en tierras abulenses fue la celtibérica: piedras sepulcrales, grupos escultóricos de verrascos y, sobre todo los famosos Toros de Guisando.

Posteriormente se asentaron los romanos en la ciudad, a la que denominaron Avela, incorporándola a la Lusitania. Son varios los nombres que ostentó Ávila en la antigüedad, desde el de Obila, como la denomina Ptolomeo , hasta el de Abela, como es citada en los concilios de Toledo, pasando por los de Abila, como la llaman San Jeronimo y Prisciliano, o el de Abula, como aparece mencionada en la Crónica del historiador Idacio.

Hacia el año 65 -o 66- fue fundada la Silla episcopal de Ávila, ocupada por San Segundo, uno de los Siete Varones apostólicos, que sufrió martirio en la ciudad, a quien sucedió, como segundo obispo abulense, San Julio. A principios del siglo XVI fue descubierta en la iglesia de San Sebastián -actual ermita de San Segundo- una caja de nogal en la que había unos restos humanos recubiertos con vestiduras sacerdotales, una mitra, un anillo del siglo XV, un cáliz gótico del XIV y una piedra en la que aparecía grabada esta inscripción: "Sanctus Secundus". Pese a que en el sepulcro había objetos muy posteriores a la muerte de San Segundo -lo cual tampoco demuestra en modo alguno que los restos hallados no fuesen los del primer Obispo de Ávila-, el júbilo popular de los abulenses hizo que se considerasen como auténticas las cenizas del mártir y que éste fuese proclamado patrón de la ciudad.

También bajo la dominación romana, en tiempos de Diocleciano, sufrieron marticio en Ávila los hermanos San Vicente, Santa Sabina y Santa Cristeta.

Después de los romanos se asientan en Ávila los visigodos, bajo cuyo dominio la ciudad atraviesa por un período históricamente gris. Los visigodos no dejaron ningún monumento arquitectónico importante. A principios del siglo VIII, los árabes, al mando de Tarik, conquistan Ávila, arrasando las murallas romanas y reconstruyéndolas sólidamente. El año 742 Alfonso I el Católico consigue apoderarse de la ciudad, que es reconquistada por Abderramán I cuarenta y tres años más tarde. Hasta que Alfonso VI reconquista Toledo en 1085 y encarga a Raimundo de Borgoña la repoblación y fortificación de Ávila, ésta pasa, alternativamente, a poder de musulmanes y cristianos. Fue entonces cuando se construyeron las actuales murallas, terminadas el año 1099.

Se inicia poco después el ciclo caballeresco de Ávila. El año 1105, Sancho Sánchez Zurraquín, al mando de una legión de caballeros abulenses, se enfrenta en tierras zaragozanas con los árabes al grito, por primera vez lanzado de: "Ávila, caballeros". Surge, con la victoria, el noble sobrenombre de la ciudad: Ávila de los caballeros.

A partir de entonces, y durante un largo período que abarca hasta las postrimerías del Medievo, Ávila es protagonista, directa o indirecta, de brillantes acontecimientos históricos. Lo caballeresco está casi siempre presente, de una u otra forma, en el desarrollo de muchos de ellos. Por ejemplo, el novelesco episodio protagonizado el año 1109 por Jimena Blázquez, quien, al frente de un abigarrado ejército de mujeres disfrazadas de guerreros, logró defender Ávila del cerco de los árabes, en tanto los caballeros de Ávila luchaban contra los musulmanes lejos de la ciudad.

Otro episodio caballeresco es el de los sesenta caballeros exigidos como rehenes por Alfonso I el batallador, cuyas tropas sitiaban Ávila, para entrevistarse en la ciudad con su hijastro Alfonso. Según la leyenda, sus cabezas cocidas en aceite. El lugar donde se sitúa la tragedia se llama hoy "Las Hervencias" y "Puerta de la Malaventura" de la muralla por la que salieron los desdichados rehenes. El ciclo caballeresco continúa coexistiendo con el real al conferirle Alfonso VII a la ciudad el título de "Ávila del Rey". Todavía el año 1177 los caballeros abulenses se cubrían de gloria en la conquista de Cuenca y en 1246 en la de Jaén. El Rey Sabio otorga a los caballeros de Ávila el derecho de ir a la batalla siempre en vanguardia.

Hecho importante dentro del devenir histórico abulense fue la decisión de Juan II de imponer el año 1436 el "pote de Ávila" -"que facedoce celemines"- como unidad de capacidad legal y obligatoria en toda Castilla.

Ávila llegó a adquirir gran importancia en el siglo XVI, como consecuencia de la existencia de numerosas industrias florecientes, de modo especial la textil.

Curiosamente, Ávila puede también ser considerada en esta centuria como ciudad "de los Santos y de los Cantos", feliz expresión de la Reina Doña Juana. El 28 de marzo de 1515 nace en Ávila Teresa Sánchez de Cepeda Dávila y Ahumada, la célebre autora de Las Moradas, que, con San Juan de la Cruz, otro abulense, elevaría la poesía mística española a las más altas cimas. Toda la ciudad está llena de huellas teresianas e impregnada aún de su poético espíritu.

A principios del siglo XVII, con la expulsión de los moriscos, se iniciaría el declive de Ávila como centro industrial. La ciudad fue convirtiéndose en los siglos posteriores en un recoleto y entrañable centro urbano cuyo mayor atractivo reside en el arte que atesoran sus bellos monumentos.

MONUMENTOS

La ciudad de Ávila no tiene una única visita, su riqueza monumental, reflejo de su historia, justifica la visita pausada, a distintas horas del día y si es posible con la ayuda de un buen guía.

De lo civil a lo religioso, de la plaza a la tasca, del jardín al museo, del palacio a la ermita, de calle en calle descubriremos rincones que nos permitirán conocer la ciudad medieval, la renacentista, incluso la de la recuperación decimonónica.

Nombrar algunos maravillosos lugares que se encuentran por los rincones de esta provincia :

Las murallas:
Rasgo imprescindible de la ciudad de Ávila, constituyen el eslabón histórico entre el pasado y presente abulenses. Construidas por encargo de Alfonso VI, entre 1090 y 1099, son una obra maestra de la ingeniería militar de la época. La altura media es 12m y su espesor alcanza los 3 m. Consta de 88 torreones y tiene 9 puertas.

La catedral de Ávila :
Es la primera que se construyó en España dentro del estilo gótico. Se terminó de construir en el siglo XIV. Emplazada al lado de la muralla, puede considerarse como fortaleza y como templo de su época que mejor cumple esta función. Atención a sus impresionantes retablos.

Castillo de Mombeltrán:
Castillo de los Duques de Alburquerque, data del S. XVI y es uno de los más característicos de Castilla. La fortaleza contaba con un profundo foso y un puente levadizo, y el sistema defensivo estaba reforzado por una barbacana que rodeaba el castillo. En el interior se conserva la plaza de armas, rodeada de un muro con almenas.

La Sierra de Gredos:
Impresionante muestra de belleza natural, constituye la línea que divide a Castilla-León de Castilla La Mancha. Situada en el centro de la Cordillera Central, Gredos se va extendiendo de este a oeste, separando las cuencas de los ríos Tajo y Duero.
En el llamado Circo de piedra de Gredos (o plaza del Moro Almanzor), aparece la maravillosa Laguna de Gredos, de origen glaciar y situada a 2000 m de altitud. Por estos parajes viven especies tan exóticas como el ibice o la cabra hispánica.

Iglesia de San Juan:
Erigida en el siglo XVI con trazas góticas y renacientes en su pila bautismal recibió las aguas de Santa Teresa.

Basílica de San Vicente:
Templo erigido entre los siglos XI y XIV, conserva la portada oeste en impecable traza románica dando paso a un edificio pletórico de este estilo.

Mansión de los Velada:
Palacio renacentista con espléndida puerta adovelada, arco conopial, ventana enrejada y numerosos escudos.

Mansión de los Verdugo:
Edificio plateresco de larga fachada, con dos torres apenas sobresalientes y escudos nobiliarios enmarcados en alfiz de bolos.

Mansión de los Águila:
Fachada renacentista en granito y mamposta, cuya puerta principal se sitúa entre dos altas y esbeltas columnas de una sola pieza.

Capilla de Mosén Rubí:
Antiguo convento dominicano, en cuyas trazas se funden el tardogótico y el Renacimiento. Curiosos símbolos gremiales en la fachada.

Palacio de Benavites:
Construido a mediados del siglo XVI, su estructura fue totalmente alterada por añadidos en el XIX. Hoy es el Parador Nacional de Turismo "Raimundo de Borgoña".

Iglesia de San Andrés:
Iglesia románica sin crucero, extramuros de la ciudad.

Monasterio de la Encarnación:
Convento de religiosas Carmelitas Descalzas, entre sus paredes vivió Santa Teresa durante tres décadas y en los dos años postreros también su confesor San Juan de la Cruz.

Iglesia de San Martín
Construida en el siglo XIV, destaca su torre de estilo mixto románico-mudéjar.

Iglesia de Santa María de la Cabeza
Templo que también muestra la mixtura de elementos románicos y remates mudéjares, tuvo adosado a sus muros al antiguo cementerio de la ciudad.

Mansión de los Deanes (Museo Provincial):
Edificio en conjunto renacentista de inspiración veneciana, fue rematado luego con un ático barroco.

Santo Tomé el Viejo:
Iglesia románica erigida desde el siglo XII.

Convento de Santa Ana:
Residencia de religiosas cistercienses, fue construido en el siglo XIV conforme a traza gótica.

Convento de Las Gordillas:
Estructuralmente está integrado por elementos góticos y renacientes, conforme a los usos españoles del siglo XVI.

Monasterio de San José:
Primera fundación de Santa Teresa, en 1562, contiene una iglesia erigida ya en el XVI según inspiración herreriana.

Iglesia de San Pedro:
Primera parroquia de Ávila, su fábrica románica está coronada por un bello rosetón gótico.

Monasterio de Santo Tomás:
Tres claustros solemnes y una iglesia de una sola nave rematada por un retablo de Pedro Berruguete caracterizan a este conjunto de traza gótica construido en el siglo XV y que fue sede estival de los Reyes Católicos. Hoy alberga el Museo Oriental.

Monasterio de Santa María de Gracia:
Convento de religiosas Agustinas fundado en 1509 con tracería gótica, en cuyas estancias fue educada Santa Teresa.

Palacio de los Dávila:
Erigido como sede de un linaje nobiliario de partir del siglo XIII, muestra el devenir de los estilos constructivos desde el románico al renaciente, y los símbolos de disuasión de los palacios-fortaleza.

Torreón de los Guzmanes:
El más singular y bello de los torreones abulenses, construido en el siglo XV.

Convento de Santa Teresa:
Edificado en el siglo XVII sobre el solar de la casa natal de Santa Teresa de Jesús en estilo barroco y jalonada de imágenes debidas a Gregorio Fernández.

Mansión de los Polentinos:
Abundante riqueza decorativa renacentista para detalles relacionados con el orgullo militar de sus antiguos moradores.

Iglesia de San Esteban:
Originales ábsides y capiteles renacientes en un templo originariamente románico.

Ermita de San Segundo:
Templo románico del siglo XI, a la que el genial escultor Juan de Juni contribuyó con una escultura en alabastro del santo titular.

Cuatro Postes:
Antiguo humilladero desde el que se domina visualmente la ciudad, está compuesto por cuatro columnas dóricas que escoltan una cruz.

Iglesia de San Nicolás:
Pequeño templo románico edificado en el siglo XIII.

Convento de San Antonio:
El sobrio estilo herreriano caracteriza a este conjunto monumental edificado en el siglo XVI, con interesantes añadidos barrocos en el XVIII

Ruinas de San Francisco:
Antaño fue un importante recinto religioso y lugar de enterramiento de nobles

Palacio de Valderrábanos:
Edificio del siglo XV, mantiene su portada gótica ( decorada con canes tallados y las armas concedidas a Gonzalo Dávila por su brava actuación en la toma de Gibraltar en 1462 ) y varios elegantes ventanales en la parte alta del edificio. Actualmente es un hotel.

 

SEGOVIA

LOCALIZACIÓN

La provincia de Segovia está situada hacia el centro del territorio español, limita con las provincias de Valladolid, Burgos, Soria, Guadalajara, Madrid y Ávila.
Tiene una extensión de 6.942 km; con un clima frío en invierno y templado en verano.
Segovia está emplazada en la confluencia del río Eresma y del río Clamores, sobre una escarpa vigilante de una gran roca que estos ríos rodean.

CLIMA

El clima es mediterráneo-continental, con invierno prolongados, secos y fríos y veranos calurosos pero cortos.

HISTORIA

Cuenta la leyenda que el Hércules egipcio fundó Segovia en el año 1076 antes de Cristo. Lo que sí es cierto es que un poblado celta habitó en este espacio y que después fue conquistado por Roma. Bajo esta dominación construyeron el Acueducto, y numerosas calzadas, de las que hoy tan sólo conservamos una pequeña muestra. En el año 346 d.C. nació en Coca, el que llegara a ser Emperador Teodosio, conocido por la Historia Universal como Teodosio el grande, el último de los gloriosos césares del Imperio.
En época visigoda, en el año 642, nació San Frutos, Santo patrón de la Ciudad, quien junto a sus hermanos se retiró a las orillas del río Duratón donde tuvo lugar el milagro de "cuchillada de San Frutos".
Durante la invasión musulmana, Segovia fue tierra de nadie, y en ella habitaban tan sólo pastores y gentes de paso, hasta que Alfonso VI a principios del milenio que ahora culminamos, fomentó la repoblación de estas tierras.
Aunque sí se conocen invasiones de los moros a la ciudad; la más grave de todas fue la de Abderramán en el año 756, que se llevó por delante algunos arcos del Acueducto que fueron reconstruidos más tarde por los Reyes Católicos. Se convirtió en tierra de nadie porque a los moros no les gustaba el clima de la zona.
En el s.XIV, sube al trono Enrique II de Trastamara, cuyo hijo, el infante don Pedro, cayó por uno de los balcones del Alcázar. Este no es un siglo de grandes y destacables acontecimientos para Segovia.

El siglo XV fue el siglo de Oro para Segovia: se consolida la industria pañera que alcanza fama mundial; a los reyes les gusta pasar largas temporadas en el Alcázar, muchos nobles construyen palacios en la ciudad...

Juan II fue coronado rey en la catedral de Segovia a los pocos meses de nacer. En 1425 nace su hijo Enrique IV que no iba a ser un gran rey para la Historia de España, pero sí para la Historia de Segovia: concedió multitud de privilegios a la ciudad (por ejemplo, el mercado de los jueves, que aún hoy se celebra), realizó importantes mejoras en muchos edificios, sobre todo en el Alcázar y construyó varias cosas: una ceca junto a la iglesia de San Sebastián, un palacio real junto a la de San Martín (para vivir más cerca del bullicio), la ermita de los altos de la Piedad, lo que hoy es el convento de San Antonio el Real, el Monasterio del Parral...
En 1410 ocurrió el milagro de Corpus Christi que dio origen a las fiestas de la catorcena. También nos visitó en este siglo San Vicente Ferrer, causa de que se edificara el monasterio de Santa Cruz, hoy sede de la Universidad SEK.

En el s. XVI ocurrieron varias cosas muy importantes. Pero el s. XVIII el más importante, porque fue el siglo de la Granja de San Ildefonso, ya que en 1721 se puso la primera piedra del Palacio por mandato de Felipe V, el primer Borbón; y en 1728 se construyó el primer horno de vidrio. En 1746 fue enterrado en la Real Colegiata del Palacio Felipe V.
El s.XIX supuso para Segovia un cambio de imagen, para bien y para mal: se derribaron las casas que estaban adosadas al Acueducto, pero también se derribaron un montón de iglesias románicas para hacer plazas y jardines, moda urbanística de la época...
En 1809, una gran tormenta causó daños en la torre de la Catedral y en 1825 llegó a Segovia un maestro de obras italiano, Montanera, que más que obrero era acróbata e hizo que todos los días los segovianos fueran a verle arreglar los desperfectos de la Catedral, incluido el rey Fernando VII (que se instaló en un balcón de un edificio de la Plaza Mayor), por sus peligrosas y espectaculares acrobacias.

Segovia comienza el s. XX anclada en el pasado, pero, afortunadamente, con un buen sustrato cultural que atraía a los amantes del Arte: Zuloaga, la Universidad Popular fundada por Antonio Machado, un Instituto de Segunda Enseñanza...
El 12 de julio de 1941 se declaran monumentos nacionales algunos edificios de la ciudad.
A partir de 1950, comienzan las numerosas obras públicas que convierten a Segovia en lo que hoy vemos.

El 4 de noviembre de 1982, el Papa Juan Pablo II hizo una visita a Segovia. Se celebró la Palabra entre una multitud en la Plaza de Artillería, junto al Acueducto, y luego bajó en Papamóvil al Santuario de la Fuencisla y la iglesia del Carmen donde vio el cuerpo incorrupto de San Juan de la Cruz (Karol Wojtyla hizo su tesis doctoral sobre San Juan de la Cruz).
El 4 de diciembre de 1985, la UNESCO declara el Casco Antiguo y el Acueducto de Segovia Patrimonio de la Humanidad.
En la década de los 90, también se han realizado numerosas reformas, que aún continúan, para mejorar la ciudad de cara al turismo, fuente principal de nuestra economía.
Aunque la principal ocupación de los últimos años ha sido el Acueducto: se cortó la circulación de tráfico bajo sus arcos, se le tapó con andamios varias veces, se limpió; y aún continúa andamiaje en algunos trazos...

MONUMENTOS

Segovia, por sus monumentos, es Patrimonio de la Humanidad al ser una de las ciudades más bellas del Mundo.

Todo contribuye: su acueducto romano, su catedral gótica, su alcázar de ensueño, sus iglesias románicas, sus palacios del Renacimiento, sus jardines y calles, sus vistas de la sierra nevada, su gastronomía, su vitalidad turística.
En la capital segoviana hay dos estilos predominantes, el románico y el renacentista. Del primero hay una veintena de iglesias, algunas muy bien conservadas.

Fueron erigidas en los siglos XII y XIII tras la repoblación. San Millán es un noble templo de tres naves que reproduce la planta de la catedral de Jaca. San Martín se construyó en varias etapas dando muestra de una encantadora heterogeneidad. La torre de San Esteban es la mejor del románico español y un portento de altura. La Vera Cruz en un templo poligonal de posible origen templario. La Trinidad es una iglesia equilibrada y armónica, tanto en el interior como en el exterior. San Clemente, San Justo, San Juan de los Caballeros, San Nicolás.... y otras muchas completan el inventario segoviano románico.

Acueducto romano
El acueducto romano es una majestuosa obra de ingeniería que da personalidad a la ciudad. Obra del siglo I, de tiempos del emperador Trajano. Se construyó para dar agua a un cuartel romano situado en lo alto de la meseta. Tiene 15 Km. de longitud, aunque el llamado "puente del diablo" que es la parte más conocida pues se alza en medio de la ciudad tiene 728 metros de longitud y 163 arcos. Está construido con sillares graníticos sin argamasa, sólo unidos por los empujes que se producen entre unos y otros. En el último siglo, como consecuencia del tráfico rodado y la contaminación ha sufrido graves erosiones que han puesto en peligro su supervivencia. Afortunadamente ha sido restaurado y se lleva a cabo un esmerado estudio de su evolución para garantizar su buena salud

Catedral
Desde el siglo XII existió una seo románica que quedó destruida en las guerras comuneras en el siglo XVI. La actual catedral es de las construcciones góticas más tardías de España, erigida en pleno siglo XVI (1525-1577), cuando el resto de Europa se sumergía en la arquitectura renacentista.
Se la conoce como la "Dama de las catedrales" y fue trazada por Juan Gil de Hontañón.
Destaca su airosa y elevada torre, la puerta herreriana de San Frutos y el interior limpio y armonioso de tres naves, crucero y cabecera con girola, todo cubierto con bóvedas de crucería. El claustro pertenece a la anterior catedral y fue trasladada hasta aquí. Es del siglo XV y destacan sus ventanas con tracerías caladas.

Iglesia de San Millán
La iglesia de San Millán, situada en uno de los arrabales extramuros, es de puro estilo románico y de clara influencia aragonesa, pues reproduce la planta de la catedral de Jaca, tiene tres naves divididas por pilares con columnas embebidas alternando con grandes columnas de apoyo. La cabecera tiene tres ábsides, aunque externamente hay cuatro pues la galería norte es rematada en un absidiolo.
Tiene tres monumentales portadas en cada costado y dos galerías porticadas se añadieron en los costados meridional y septentrional.

Alcázar:
El magnífico alcázar está asentado sobre un castro romano y posterior fortaleza árabe, las principales obras se desarrollan desde el siglo XII al XVI.
Existen dependencias de estilo románico, como la sala de Ajimeces, góticas y renacentistas.
En 1764 Carlos III lo convierte en sede de la Academia de Artillería y tras los desperfectos del siglo XIX (La Guerra de Independencia y un incendio en 1864 lo dejaron maltrecho) y posteriores restauraciones, su estampa es la de un castillo de Walt Disney.

Iglesia de la Vera Cruz:
La iglesia de la Vera Cruz es uno de los ejemplos más singulares del románico español.
Está situada extramuros de la ciudad y es perfectamente divisable desde el alcázar.
La forma del templo es un polígono de doce lados que lleva otro cuerpo interior hueco de igual forma y de dos pisos que contiene un piedra con arquerías talladas.
Además tiene tres capillas de semitambor, al modo tradicional y dos portadas de arquivoltas sobre columnas. Su origen se ha asociado a los templarios y a los Caballeros del Santo Sepulcro.

Torre de San Esteban:
La torre románica de San Esteban, conocida como "la reina de las torres bizantinas" pertenece al siglo XIII y es, sin duda, el mejor campanario de este estilo que se alza en España.
De enorme altura, su elegancia es fruto del juego de pisos y arquerías con arquivoltas y columnas decoradas con animales y vegetales en sus capiteles.

Es espectacular presenciar los rayos rojizos del atardecer segoviano reflejarse en sus sillares de caliza dorada. Esta iglesia también conserva la galería porticada románica. Lamentablemente el resto de la iglesia fue muy alterada.
Fue una de las primeras construcciones que fue declarada Monumento Nacional a finales del siglo XIX. Fue restaurada en esa época con motivo de los desperfectos causados por un rayo.

Calles:
Dentro de la riqueza y variedad de barrios y calles de la ciudad, destacamos sólo la avenida de Fernández Ladreda, paseo comercial y peatonal. Por supuesto, la llamada "Calle Real" que condice desde la plaza del Azoguejo a la plaza mayor, a través de palacios e iglesias románicas. De camino al alcázar encontramos los dos barrios de la ciudad alta, los de los Caballeros y las Canongías, que conservan casas y patios de los siglos XII al XVI.


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