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Excursión a Cáceres y Trujillo

Cáceres

Localización

Cáceres se localiza en la zona central de la península, ligeramente al Sur de la provincia. Su término municipal ocupa 1.768 Km2, siendo el municipio más grande de España.
Encrucijada de comunicaciones sobre la Vía de la Plata, cuenta en la actualidad con una población bastante grande a la que hay que añadir otros 15.000 transeúntes, la mayoría de ellos estudiantes.
Localidades próximas de interés son: Trujillo (45 Km.), Mérida (68 Km.), Valencia de Alcántara (92 Km.), Alcántara (63 Km.), Coria (68 Km.) y Plasencia (82 Km.).

Clima

Con un clima diversificado, tiene altas temperaturas en verano y muy bajas en invierno. En algunos meses del verano, el calor es tan intenso que se necesitan beber litros y litros de agua. Aunque en el invierno hay temperaturas bajas, tampoco es necesario llevar gorros, guantes y bufandas. Se puede disfrutar de un invierno templado.

Historia

Los primeros restos de asentamientos humanos en Cáceres se encuentran en la Cueva de Maltravieso que contiene valiosas  pinturas rupestres, fundamentalmente dibujos de manos en negativo, puntas de flechas y algunos animales. Esta cueva, del Paleolítico Superior, tiene unos 25.000 años de antigüedad. Actualmente la cueva se encuentra cerrada al público, pero se puede visitar una magnífica reproducción, el Centro de Interpretación, justo al lado de la Cueva.

Los orígenes de Cáceres como núcleo urbano se remontan al año 25 a.C. con la fundación de la colonia romana Norbensis Caesarina, por Lucio Cornelio Balbo. De esta época se conserva una puerta en el flanco oriental de la muralla denominada Arco del Cristo o Puerta del Río, por la proximidad a la Rivera del Marco.

Tras la caída del imperio viene una época de oscuridad de la que apenas se conserva información. A partir del siglo XII se suceden las luchas entre árabes y cristianos. En 1169, Cáceres es reconquistada por Fernando II. En 1170 se fundan los Fratres de Cáceres, orden de caballeros que tienen la misión de defender la fortaleza. En 1173 el caudillo almoárabe Abú Ya'qub arrebató la ciudad a los cristianos, reconstruyendo las murallas, que conservan sus basamentos romanos. De esta época se conservan algunas torres albarranas, entre las que podemos destacar: la de Bujaco, la torre de la Yerba y la del Horno.

La incorporación definitiva de la ciudad al reino de León se produce el día 23 de abril de 1229 (Día de San Jorge), con el rey Alfonso IX, por este hecho San Jorge es el Patrón de Cáceres.
A partir de esta fecha se empezarán a construir numerosos palacios y casas solariegas girando en torno a dos núcleos: la Plaza de Santa María y la Plaza de San Mateo, que alcanzarán su mayor esplendor durante los siglos XV y XVI, sobretodo con los Reyes Católicos.

En la Plaza de Santa María podemos destacar: la Iglesia-Concatedral de Santa María, que da nombre a la plaza. Le fue otorgada la categoría de concatedral en 1957; en su interior encontramos un magnífico retablo realizado en madera de cedro, obra de Guillén Ferrant y Roque Balduque, cuya principal característica es que conserva el color natural de la madera. Al pie de la torre se encuentra la imagen de San Pedro de Alcántara, de 1954, realizada en bronce por el escultor extremeño Pérez Comendador. El Palacio de Carvajal, que fue erigido entre los siglos XV y XVI, actualmente alberga el Patronato de Turismo y Artesanía de Cáceres. El Palacio Episcopal, su parte más antigua data del siglo XIII y la más moderna del siglo XVII, junto a su parte trasera podemos observar el Palacio de Toledo-Moctezuma, de estilo renacentista. Su nombre se debe al matrimonio formado por Juan Cano de Saavedra e Isabel de Moctezuma, hija del rey Moctezuma II, un nieto suyo Juan Toledo Moctezuma se casó con Mariana de Carvajal y Toledo, y ordenaron reedificar este palacio en el siglo XVI. Actualmente es la sede del Archivo Histórico Provincial de Cáceres. Volviendo a la Plaza de Santa María nos encontramos con el Palacio de Mayoralgo, este apellido deriva de la palabra “mayorazgo”, ya que esta familia fundó el primer mayorazgo de Cáceres. En 1364, Diego García era conocido como “Diego el del Mayoralgo”, así una derivación fonética del nombre de la institución, pasó a convertirse en el apellido de la familia. En la portada de este palacio hay que destacar una inscripción en latín, con dos salmos de la Biblia: “Sé Tú, Señor, para nosotros, torre de fortaleza; y se renovará, como la del águila, nuestra juventud”, que hace referencia al escudo de la familia (águila y torre).Continuando en la Plaza de Santa María, también hay que destacar la Casa de Hernando de Ovando, el Palacio de Diputación Provincial y el Palacio de los Golfines de Abajo, uno de los edificios más emblemático de la Ciudad Monumental. Presenta elementos típicos de la casa-fortaleza gótica y decoración plateresca del XVII en su crestería. De la rama de los Golfines destacaremos a Alonso Golfín y García Golfín. Alonso Golfín fue señor de la Casa de Abajo y tuvo hospedados en su casa a los Reyes Católicos cuando vinieron a Cáceres en 1477 y 1479 y ellos mismos le concedieron la facultad para fundar el primer mayorazgo de esta familia y fue nombrado Camarero del infante D. Fernando y Continuo de Juana la Loca.

Entre la Plaza de Santa María y la de San Mateo, está la Plaza de San Jorge, dedicada al patrón de la ciudad, en la que se levantó en el siglo XVIII la Iglesia de San Francisco Javier y el Convento de la Compañía de Jesús, ambos de estilo barroco, su construcción fue ordenada por los Jesuitas, éstos vinieron a Cáceres con motivo de la donación que hizo D. Francisco de Vargas Figueroa y Aponte, que profesó en la Compañía de Jesús, cediendo sus bienes a la comunidad, para que construyesen la Iglesia y el Convento. La obra finalizó en 1755, los jesuitas fueron expulsados de España en 1767, por lo que solamente ocuparon este convento durante 12 años.

En la parte alta de la ciudad, encontramos el segundo centro neurálgico: la Plaza de San Mateo, que recibe el nombre de la Iglesia de San Mateo, edificada sobre restos de la antigua mezquita árabe. Justo al lado, en la Plazuela de San Pablo encontramos el Convento de San Pablo, de estilo gótico, y el Palacio de las Cigüeñas que fue ordenado edificar en 1476 por D. Diego de Cáceres-Ovando, es el único al que se permitió conservar la torre completa, sin que sufriera el desmochamiento ordenado por la reina Isabel la Católica. Este noble, primogénito de la familia Blázquez-De Ovando, apoyó al infante D. Alonso como aspirante al trono de Castilla, le fue reconocido el Título de Capitán de los Caballeros y Gente de guerra de todas las villas de las Órdenes Militares de Santiago y Alcántara de Extremadura por los Reyes Católicos y murió en 1489 siendo vasallo de su Real Consejo.

A continuación se encuentra el Palacio de las Veletas, que fue edificado en el siglo XVI. Conserva en su interior un espléndido aljibe de los siglos XI-XII. Este aljibe, que está reconocido como el primero mejor conservado de toda España, aún hoy, sigue recogiendo el agua de lluvia que le llega a través de un bello patio renacentista. El Palacio de las Veletas alberga, actualmente, el Museo de Cáceres, que está unido mediante un jardín a la Casa de los Caballos, donde se encuentra la Sección de Arte Contemporáneo.

Al otro lado de la Plaza de San Mateo se encuentran: la Casa del Sol o de Solís, que es una casa-fortaleza del siglo XV. El dueño de esta casa, Gómez de Solís, fue Mayordomo de la Real Casa de Trastámara, Maestre de la Orden de Alcántara; murió en 1473 en un período de continuas luchas que devastaron Extremadura. La Torre y Casa de los Sande, góticas del siglo XIV, reformadas en el siglo XV, de las que sobresale la torre, con enorme matacán en esquina sujeto por nueve grandes ménsulas, fue desmochada, aunque sólo debió quitarse el almenaje, pues aún hoy conserva la bóveda de crucería que cerraba la cámara superior. Y el Palacio de los Golfines de Arriba, del que era señor García Golfín, que fue Regidor del Ayuntamiento de Cáceres por merced especial que le hicieron los Reyes Católicos, Continuo de la casa de Isabel La Católica y Camarero del príncipe D. Juan.

Pero no sólo existía este tipo de familias nobles en la ciudad; diversas minorías dejaron también su propia huella, ejemplo de ello es el Barrio Judío conocido como "Judería Vieja", es una zona de cuestas y empinadas calles donde se puede observar la forma de vida analizando sus viviendas, de reducidas dimensiones, adosadas a la muralla que aprovechaban como muro de la casa, todo el barrio gira en torno a la ermita de San Antonio, edificada en el siglo XV sobre la antigua sinagoga judía. También los mudéjares dejaron muestras de su paso por la ciudad, como prueba de ello podemos ver la "Casa Mudéjar", del siglo XIV.

Ya en el siglo XVIII encontramos las últimas construcciones, entre las que cabe señalar la remodelación del Arco de la Estrella por Manuel de Larra Churriguera. Está considerado como la puerta más importante de la Ciudad Monumental, ya que fue el lugar elegido por la Reina Católica para jurar los Fueros y privilegios en 1477 y dos años más tarde, en 1479, el Rey Fernando juró los fueros en este mismo sitio.

En la ciudad extramuros podemos observar una serie de palacios e iglesias de diferentes épocas, entre otros podemos destacar la Iglesia de Santiago, con retablo de Berruguete; el Palacio de Godoy, renacentista, ordenado construir por Francisco de Godoy a su regreso de América. La Iglesia de San Juan, el Palacio de los Duques de Abrantes, el Palacio de la Isla, el Convento de Santa Clara y el Complejo Cultural San Francisco, que se levanta sobre un antiguo monasterio franciscano. Dominando la ciudad encontramos el Santuario de Nuestra Señora de la Montaña, declarada patrona de la Villa en 1668.

Monumentos

Comenzamos nuestra ruta entrando en este conjunto a través del Arco de la Estrella. Este arco sustituyó a la Puerta Nueva de origen medieval que unía la Plaza Mayor con la ciudad intramuros. Su construcción se inició en el siglo XVIII bajo la dirección de Manuel de Larra y Churrigera. La puerta está formada por un gran arco rebajado en el esviaje, rematado con almenas y es uno de los elementos que más han simbolizado a Cáceres.

Ya empezamos a sentirnos ciudadanos de este legado histórico y perplejos ante lo que estamos observando llegamos a la Plaza de Santa María, que constituye un punto neurálgico especialmente asombroso. En ella se encuentra la concatedral del mismo nombre, edificio de estilo gótico construido en el siglo XV, en cuyo interior se puede admirar un retablo plateresco de mediados del siglo XVI, perfectamente conservado.

Además, en este recinto se encuentran distintos palacios como son: el Palacio Episcopal (S. XIII-XVI ), el de los Ovando (S. XVI ), el de Mayoralgo (S. XVI ), el de los duques de Valencia y el famoso de los Golfines de Abajo (S. XV ), de estilo plateresco que fue residencia de los Reyes Católicos durante su visita a la ciudad.

También admiramos las distintas casas que se hallan junto a esta plaza; la de los Becerra, la de los Toledo-Monctezuma y la de los Carvajal. Así como el edificio de estilo renacentista que acoge actualmente la Diputación Provincial.

Seguimos nuestro trayecto, sin bajar la vista y cada vez mas impresionados , hacia la Plaza de San Jorge donde una estatua del santo preside la plaza con solemnidad. También podemos contemplar la Iglesia de San Francisco Javier (S. XVIII ) y el Convento de Jesús (S. XVIII ).

Nuestra ruta nos lleva ahora por la Cuesta de la Compañía hacia la Plaza de las Veletas, allí ubicado en el Palacio de las Veletas del siglo XVI, se encuentra el Museo Provincial. Este palacio tiene una fachada pintoresca debido a la mezcla de estilos. En su interior podemos contemplar, entre otras cosas, interesantes restos arqueológicos y una obra única que deja sin palabras al visitante. Se trata de una aljibe árabe del siglo XII, que aún conserva agua, pues encima está el patio de la casa en donde el agua de lluvia cae para posteriormente pasar a la aljibe.

Al salir del museo nos dirigimos a la Plaza de San Mateo, donde destaca la iglesia que da nombre a la plaza , construida sobre una mezquita árabe entre los siglos XIV - XVIII y el Convento de San Pablo (S. XV ).

Después bajando por la pedregosa calle de la Monja, donde se encuentra la Casa de los Saavedra y la Torre de Sande (S. XIV ) , llegamos a la Casa de los Solís o del Sol (S. XVI ), con una bonita fachada que muestra el escudo familiar.

Desde aquí seguimos descendiendo por la Cuesta de Aldana. Vamos admirando distintas casas palaciegas, como el Palacio de los Golfines de Arriba ( S. XV ), hasta llegar al Arco de Santa Ana ( S. XVIII ), con una estatua de Santa Ana sosteniendo a su hija María, que a su vez porta en sus brazos al niño Jesús.

A través de este arco podemos abandonar el recinto y bajar hacia la Plaza de San Juan donde esta la iglesia del mismo santo de los siglos XIII- XV. Nosotros no saldremos por aquí, sino que bajaremos paralelos a la muralla hasta la Torre del Horno (S. XII ), situada junto al Palacio de la Generala (S. XIV-XV ). Descenderemos unas impresionantes escaleras de piedra que nos ofrecen la última panorámica de la ciudad intramuros y a sus pies nos encontraremos el Foro de los Balbos ( S. XVI ).

Evidentemente dentro de este recinto quedan más rincones de los aquí citados, como por ejemplo el Barrio de San Antonio donde se encuentra la Judería vieja de Cáceres, pero creo que con lo aquí mostrado te puedes hacer una idea de la magnitud de esta obra histórica. También fuera del recinto amurallado se encuentran otros monumentos de especial interés pero eso será mejor que lo veas por ti mismo pues todo en su conjunto merece la pena ser visitado.

Trujillo

Localización

Entre el Tajo y Guadiana, se sitúa septentrionalmente a los montes de Toledo, en la falda de las estribaciones de la Sierra de Montánchez y de la de Guadalupe, ya hacia el Este. Un lugar apacible, emporio ganadero, cerealístico, vinatero, jamonero, comercial, etc. Encalada ciudad, limpia ciudad de calles estrechas y empinadas. Actualmente Trujillo es una ciudad de tradición ganadera en la que cada vez va teniendo mayor importancia el sector servicios gracias al desarrollo del turismo, favorecido por su situación geográfica a poco más de dos horas de Madrid, media hora de Cáceres, algo más de Mérida y una hora de Plasencia y de la comarca de la Vera.

Clima

El clima en Trujillo es como en en resto de la provincia: soleado y caluroso en verano, y templado y frío en los meses de invierno.

Historia

La impresión que se lleva el viajero cuando se acerca a Trujillo es la de encontrarse ante un medieval barco varado en un cerro de canchales. La ciudad se eleva orgullosa y vigilante sobre una sorprendente y hermosa protuberancia granítica, sobre un insólito berrocal, como dice la copla: "Si fueres a Trujillo, por donde entrares, hallarás una legua de berrocales". La masa de sus torres y sus ruinas se recorta sobre el cielo.

Es Trujillo una ciudad abierta, clara, confortable, regularmente bien urbanizada, apacible y que da una sensación de bienestar de hidalgo campesino. Así era y así es Trujillo: Un centro de encuentro entre razas y culturas edificado sobre el cerro “Cabezo de Zorro” para dominar en llano unos limites que están rayados entre el Tajo y el Guadiana.

Los orígenes de Trujillo hay que buscarlos en el primitivo asentamiento denominado Turgalium. Tras ser ocupada por romanos y visigodos, Trujillo permaneció durante más de quinientos años bajo dominio árabe, época en que tuvo lugar un notable desarrollo del enclave. Éste pasaría después a manos cristianas tras ser conquistado en 1232 por el rey Fernando III, si bien sería el monarca Juan II quien concedería a Trujillo el título de ciudad en 1430.
En el siglo XVI, Trujillo experimentaría una época de gran esplendor, motivada por su importante papel en el descubrimiento de América. Así, la ciudad fue cuna de dos grandes conquistadores: Francisco de Pizarro, descubridor del Perú, y Francisco de Orellana. Y en ella también nacieron otros personajes ilustres como Fray Jerónimo de Loaísa, primer Obispo de Cartagena de Indias, y Nuflo de Chaves, descubridor de Bolivia.

Trujillo se ubica en lo más alto de un soberbio berrocal granítico salpicado de encinas y carrascos; es una hermosa ciudad medieval,referencia obligada para los visitantes que deseen conocer la historia de esta tierra extremeña.

Sus almenas, palacios, iglesias y casas solariegas han configurado con su recuerdo la semblanza de este solar, otrora inexpugnable; tal parece, que no sería extraño el que la imaginación popular hubiera concebido la leyenda de que algún cantero cinceló, por arte de alguna magia o portento, en la propia roca del cerro el perfil de su ciudadela. Si así fue, cumplió sobradamente con su tarea el mítico cantero, pues Trujillo es sin duda ejemplo de armonía y adaptación al entorno berrocaleño; piedra labrada, sobre la propia roca.

Monumentos

La ciudad se estructura en torno a la monumental Plaza Mayor, que se encuentra presidida por una estatua ecuestre de Pizarro realizada en bronce. Durante siglos, ha sido el centro de la vida social y comercial de la urbe, albergando mercados, fiestas y todo tipo de espectáculos. En el siglo XVI se convirtió en una plaza señorial, ya que los conquistadores y diversas familias de la nobleza comenzaron a edificar en ella casas y palacios.

Sobre la plaza se alza la iglesia de San Martín, construida entre los siglos XIV y XVI. El templo, de una sola nave y bóveda de crucería, alberga en el interior varias capillas laterales renacentistas.

Junto a esta iglesia se encuentra el Palacio de los Duques de San Carlos, del siglo XVI. Es característica en esta construcción un balcón esquinado y el escudo de armas de la familia Vargas-Carvajal. Tras la fachada principal se esconde un patio interior construido en estilo clásico y planta cuadrangular, con dos alturas y arquerías de columnas toscanas.

El Palacio del Marquesado de Piedras Albas es otro de los edificios nobles que dan a la plaza. Esta casona renacentista, obra de Pedro Suárez de Toledo, ocupa los soportales conocidos como los “del pan” y destaca por tres arcos escarzanos.

Uno de los más destacados de este entorno es el Palacio de los Marqueses de la Conquista o del Escudo. Su construcción, en 1570, fue costeada por Hernando Pizarro. En su fachada se encuentra un balcón de esquina con decoración plateresca y dos columnas abalaustradas. El conjunto está rematado por el escudo de Francisco Pizarro.

En las calles empedradas que parten de la plaza aparecen otras residencias nobles, como la Casa del Peso Real o de los Chaves Cárdenas, gótica con añadidos renacentistas, o el Palacio de Juan Pizarro de Orellana, del siglo XVI. Éste último perteneció al primer corregidor de la ciudad peruana de Cuzco y fue transformado en palacio renacentista tras ser la casa-fuerte de Diego de Vargas. El edificio posee en su interior un patio de estilo plateresco.

Mientras, el Alcázar de los Altamiranos o Alcazarejo fue erigido por Fernán Ruiz a partir del siglo XIII. Destaca en él su portada principal, del siglo XVI, flanqueada por dos torres desmochadas y con el escudo de los Altamiranos.

 

Arquitectura religiosa

El casco histórico de Trujillo cuenta con dos destacadas iglesias, la de Santa María la Mayor y la de Santiago, ambas del Medievo. El templo de Santa María está considerado como uno de los más bellos ejemplos del románico en Trujillo. El edificio, levantado sobre una antigua mezquita árabe, posee en el exterior varias portadas medievales y una torre correspondiente al románico tardío. En el interior se pueden admirar las bóvedas de crucería que cubren una estructura de tres naves, si bien destaca un retablo gótico realizado por Fernando Gallego en 1480 y que está considerado como uno de los mejores de Extremadura.

La iglesia de Santiago, ubicada junto a la puerta de la ciudad del mismo nombre, fue construida en el siglo XIII, siendo posteriormente remodelada entre los siglos XV y XVII. De la primitiva construcción queda un ábside semicilíndrico y la torre. Su interior custodia la imagen de Nuestra Señora de la Coronada, de estilo románico, y la del Cristo de las Aguas, del siglo XIV.

Dominando la ciudad se alza el castillo árabe califal (ss. X-XI), construido durante la época de mayor esplendor del Califato de Córdoba. El edificio destaca por sus bellas torres albarranas y por los dos aljibes (cisternas) que se hallan en su patio de armas. En la parte sur del baluarte se alza el Santuario de la Virgen de la Victoria, patrona de la ciudad.

Para finalizar el recorrido por la ciudad, nada mejor que acercarse hasta el Museo de la Coria, cuyas instalaciones ocupan el que fuera Convento de San Francisco el Real. El recinto permite acercarse a los hitos más importantes del descubrimiento del Nuevo Mundo.

Y si se desea, se puede visitar Trujillo para disfrutar de una de sus fiestas más importantes, el tradicional Chíviri. Esta celebración, que tiene lugar cada Domingo de Resurrección, tiene en la Plaza Mayor su principal escenario y ha sido declarada Fiesta de Interés Turístico.

Gastronomía y alrededores

Trujillo comparte con el resto de Extremadura los platos más representativos de la región. Sobresalen los productos derivados del cerdo ibérico, así como las recetas de origen pastoril: caldereta (tipo de guiso elaborado con carne de cordero o cabrito), migas (cuya base es el pan), etc. Tampoco se pueden olvidar las sopas de espárragos, las de habas, o los tradicionales gazpacho y ajoblanco (sopas frías).

De la gastronomía trujillana son típicos algunos productos de la tierra, como la acelga, los espárragos trigueros o la criadilla de la tierra. Entre sus postres más reconocidos figuran la crema tostada y los huevos rellenos en dulces. Todos estos platos deberán ser regados con los excelentes vinos de la Denominación de Origen Ribera del Guadiana.

Muchas de estas recetas tradicionales pueden ser degustadas en el Parador de Trujillo, situado en el antiguo monasterio de Santa Clara. Se trata de un convento del siglo XVI que conserva en su interior dos hermosos claustros, uno de ellos de estilo renacentista.

Trujillo es la primera etapa de la Ruta de los Conquistadores, conocida por este nombre por recorrer la cuna de ilustres personajes ligados con el Descubrimiento de América. Así, esta ruta se adentra en la provincia de Badajoz y pasa por Medellín, Villanueva de la Serena, Badajoz y, finalmente, por Jerez de los Caballeros.

Bosques, roquedos y dehesas regados por ríos, charcas y embalses se extienden pocos kilómetros al norte de Trujillo creando el Parque Natural de Monfragüe. Otros enclaves cercanos para disfrutar del paisaje natural cacereño son Montánchez, pequeña localidad ubicada en la serranía homónima, y Alhuéscar, situada entre bosques de encinas y alcornoques.