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Canción Española: SEVILLANAS

1. ORÍGENES

Todo comenzó en 1847 en una exposición de ganaderías donde se compraban y vendían todo tipo de ganados yaperos, etc y fueron un catalán y vasco, concejales del Ayuntamiento de Sevilla, quienes pidieron a la reina Isabel II la celebración anual de esta feria de ganado. Los sevillanos no podían imaginarse en lo que iba a terminar todo aquello.

La fiesta la iniciaron las personas que tenían que cuidar del ganado durante las 24 horas y que animaban sus noches presumiendo de sus buenos vinos o de lo bien que cocinaban sus mujeres. Como iban con toda la familia, la diversión pasó de la noche al resto del día y se hizo constante. Los sevillanos que visitaban la feria enseguida se dieron cuenta de la juerga que allí había y frecuentemente acudían a tomarse unas tapas o a bailar con una guapa gitana.

Tras la Semana Santa, no había fiesta popular para celebrar la Resurrección, con lo que el pueblo sevillano le dio a esta feria un sentido religioso. Puede que fuera una justificación para pasarlo bien, o tal vez no, pero lo cierto es que la feria de ganado, con el tiempo, pasó a convertirse en algo secundario. Las parcelas en las que los ganaderos realizaban sus tratos fueron cubriéndose con toldos para proteger a los feriantes del sol y la lluvia. Y bajo los toldos, unas mesas y unas sillas donde descansar. Y por supuesto al lado, una cocina y un barril de vino.

2. HISTORIA

El más genuino cante y baile, y el más conocido por el público mayoritario. Brazos expresivos y pies ligeros; recato y un punto de pimienta en los movimientos; flexibilidad -lenta la cintura, ágil el paso- en el garboso giro. La sevillanas han nacido en esos barrios que, como Triana, la Macarena, San Bernardo, La Feria y la Alameda, han dado a Sevilla su más típica y personal fisionomía. Barrio de casitas con tejados bajos y balcones policromos, rebosantes de macetas con flores; de casitas ingenuamente pintadas de azul, de rosa, de verde o blanca cal andaluza, y que albergan, a lo más genuino del pueblo sevillano.

Esta canción folclórica tiene su procedencia de la seguidilla manchega que se ha ido aflamencando. Nace para acompañar al baile que se interpreta en pareja en series de cuatro sevillanas. Es el baile andaluz que más se ha popularizado y, hoy en día, se bailan incluso en las discotecas. Antes se bailaba en los patios o casas de vecinos, también llamados corrales, y siempre se han bailado en las romerías y ferias de Andalucía. Cada vez hay un mayor número de gente que conoce los pasos de este baile debido a la proliferación de las academias.

3. BAILE

Se caracteriza principalmente por su gracia, y su flexibilidad, aunque en los últimos años han ido volviéndose más lentas. Es un baile por pareja formada por hombre y mujer o dos mujeres. Hay que bailar una serie de cuatro coplas, cada una coreográficamente distinta, con un breve intervalo entre una y otra.

Los movimientos más significativos son paseíllos, pasadas, careos y remate. En el último compás del cante, la música y el baile cesan juntos y los intérpretes terminan en un desplante garboso y provocativo, propio del baile de galanteo.
Tiene un compás de 3 x 4, es decir, de tres tiempos. De estos tiempos, el primero es fuerte y los dos siguientes son flojos.

4. EL TRAJE DE SEVILLANA

Una de las cosas importantes a destacar y que acompaña a este baila es el traje de sevillanas, decorado con los volantes y colores vivos.
Realmente, los trajes de gitana han ido cambiando a medida que pasaban los años. En su origen, se trataba de una imitación de los que las mujeres de los arrieros llevaban en la antigua feria de ganado que dio origen a la fiesta.

FERIA DE ABRIL DE SEVILLA

La Feria de Abril de Sevilla es el acontecimiento festivo más importante de la ciudad, y uno de los más alegres y llamativos de toda España. Este evento, que se celebra anualmente en el mes de abril, convierte a Sevilla en el centro de todas las miradas y de todo el interés por poseer una de las mejores ferias del mundo donde la cultura y tradiciones sevillanas son la principal atracción.

El rey Alfonso X había concedido a Sevilla la celebración de dos ferias, dos mercados prometedores por estar libres de impuestos para sus transacciones. Una de las ferias se celebraba en primavera y otra en otoño. Pero esta tradición desapareció en el siglo XVII a consecuencia de la decadencia que en Sevilla habían provocado las continuas inundaciones y las epidemias, sobre todo la de la peste de 1649.

En el siglo XVIII las corridas de toros ya reunían un número importante de personas que glorificaban la figura del matador por ser una persona generalmente de humildes recursos que triunfaba en el ruedo. Esto provoca en la sociedad una transformación de sus valores, haciendo que reaccione ante la adversidad. El matador es un héroe, y como tal, hay que intentar imitarlo.

Esta transformación social fue el primer paso para que la creciente burguesía decidiera rescatar las viejas tradiciones, e impulsar un gran mercado donde los negociantes pudieran celebrar sus satisfactorios tratos. En 1847 el catalán Narciso Bonaplata y el vasco José María Ybarra, concejales del Ayuntamiento, pidieron ante la reina Isabel II la instauración en Sevilla de una Feria de Ganado de tres días de duración en el Prado de San Sebastián. Se trataba de una exposición de ganaderías donde los ganaderos compraban y vendían reses y caballos, aperos, y todo lo referente a este rubro.

La feria se llevó a cabo con gran alegría y en ella apareció la figura del feriante, que permanecía durante veinticuatro horas cuidando los materiales que vendían, animando sus coches con lo mejor que tenían y resumiendo de los buenos vinos de sus tierras o de lo bien que cocinaban sus mujeres. Estas personas llevaban a sus familias con ellos con lo que la animación siempre era constante. De ello se dieron cuenta los sevillanos que frecuentaban la feria, y este aire animado pronto atrajo gran número de personas que pasaran por allí simplemente a disfrutar un tapeo y a bailar con una gitana guapa.

En Sevilla no había ninguna fiesta popular que se celebrara la Resurrección tras la Semana Santa, sin embargo el pueblo sevillano comenzó a vincular este evento religioso con la Feria de Ganado, que muy pronto quedó en segundo plano para dejar paso a una celebración que cada año se volvía más pomposa. Las parcelas en las que los ganaderos realizaban sus tratos fueron llenándose de toldos para proteger a los feriantes de las inclemencias del sol y de la lluvia. Y bajo los toldos unas mesas y unas sillas donde descansar. Y al lado de las mesas y sillas, una cocina y un barril de vino, lo que conforman ahora parte del escenario de la Feria de Abril.

PARTES IMPORTANTES DE LA FERIA

• El alumbrado
Sin dudar a dudas el la prueba más importante del comienzo de la Feria de Abril. Es la puerta principal para tener acceso a las casetas. Con el alumbrado de sus 22.000 bombillas aproximadamente da comienzo la semana de la Feria de Abril en Sevilla.

• Paseo de Caballos

El paseo de caballos es una de las principales atracciones de evento.
Este espectáculo tiene sus orígenes en los comienzos de la feria, cuando los burgueses, ganaderos y feriantes llegaban en coches a caballos o en carruajes tirados por mulas, que era el transporte de la época.

Los jinetes y las amazonas se encargan de poner el punto de color al paseo de caballos con sus tradicionales atuendos, mientras el público puede disfrutar de la belleza de los carruajes, paseando en ellos o sencillamente viéndolos pasar desde la caseta.

• La Caseta

La caseta no es más que una estructura de metal cubierta por una lona dispuesta en el albero del Real. En apenas unos 30 metros cuadrados la caseta se suele dividir en dos secciones. La primera es la que está a la vista de todo el que pasea por las calles toreras, donde se disponen las mesas y sillas en las que los clientes degustan las mejores tapas y la mejor manzanilla, para apagar la sed que el calor produce en las gargantas. A determinada hora, pasado el tiempo de la comida, las mesas se retiran para dejar lugar al baile y el cante.

Para acceder a la caseta es imprescindible haber trabado amistad con algún socio que le invite, aunque también existen casetas públicas, llamadas Casetas de Distritos, donde el acceso es libre.

• Comida de la Feria

Hay dos cosas realmente típicas en la Feria cuando se menciona la comida. Una de ellas es la noche del "pescaíto", una cena sólo para los socios de las casetas que se celebra el lunes para recibir la fiesta y confraternizar entre ellos.
Los buñuelos o los churros, son otra de las tradiciones del feriante. Una vez que emprendemos el viaje de retorno, lo usual es parar en los puestos de buñuelos que se encuentran en la calle Manolo Vázquez, muy cerca de la parada de autobuses, o llegar hasta uno de los múltiples puestos de churros que se encuentran de la Feria al centro de la ciudad.

• La Calle del Infierno

Es una calle dedicada sólo para el disfrute de los más pequeños, llena de atracciones infantiles como coches de choque, noria, caballitos,..

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