Intercambio con la academia de Inglés
Hace unas semanas tuve la oportunidad de acompañar a un grupo de estudiantes de los Estados Unidos a un intercambio lingüístico con otros estudiantes españoles que estudian en una Academia de Inglés. En este caso, había 8 chicas jóvenes, de 16 años, que llevamos a la academia. Esperándonos en la academia, estaban unos 12 o 13 estudiantes españoles de la misma edad, la mayoría también eran chicas.
Los dos grupos ya habían estado en contacto a través de e-mail, y al llegar, la directora de la academia inglesa nos contó que sus estudiantes estaban muy nerviosos y emocionados para conocer a las chicas de los EEUU.
Al entrar en el aula, los estudiantes españoles formaron una fila, y enfrente de ellos, había otra fila para los estudiantes estadounidenses. Para la primera actividad la profesora de inglés dividió a los estudiantes en grupos de 3 (un estadounidense y 2 españoles) para dibujar y enseñar dibujos de sus propias casas, y explorar las diferencias entre ellas.
La profesora dijo que las estadounidenses debían describir sus casas en español y los españoles en inglés. Rápidamente empezaron a hablar sobre sus casas, y después de sus familias, y su vida diaria. Haciendo un ejercicio así de sencillo, desarrolló una conversación muy rica entre los grupos. Incluso, algunas chicas que habían traído fotos de sus familias enseñaron las fotos a sus nuevos compañeros, describiendo quiénes aparecían en las fotos, cómo eran, etc.
La segunda actividad fue para compartir información general sobre las culturas. Cada persona tenía un tema. Los temas incluían comidas típicas de su región, cómo celebran algunas fiestas en su cultura, deportes y deportistas importantes, cosas de interés en sus ciudades, música típica, etc.
Al salir del intercambio, muchas de las jóvenes españolas invitaban a las americanas a sus casas o para salir juntas. Aunque no sé si algunos realizaron sus planes, el hecho de invitarlas fue una señal de que el intercambio había producido una conexión entre estos estudiantes.
Aunque estas actividades podrían mejorar para facilitar un intercambio aún más interactivo y fructífero, el intercambio resultó ser un gran éxito, según los comentarios de las chicas americanas y las españolas. Después de la actividad, volviendo a la escuela, una chica americana dijo a su profesora, “Me ha gustado muchísimo esta actividad,” y las otras en seguida decían en coro, “A mí también”.
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