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EL TEATRO ROMANO DE MÁLAGA

Dirección de contacto
Calle  Alcazabilla, s/n
29015 Málaga 
Tel. +34 951041400   

Información visitas
Horarios: Invierno, de 9:30 a 13:30 h. y 16:00 a 19:00 h. Sábado de 10:00 a 13:00 h. Domingos y festivos de 10:00 a 14:00. Verano: De martes a viernes
Servicios: Visita guiada. 

Periodo: Siglo I A.C.

Málaga: zona histórico-artística, información general

Málaga nos ofrece la oportunidad de disfrutar del mar y de la montaña. En ella se recogen las huellas de las civilizaciones que la han ocupado, junto a la palpable presencia del genial pintor Pablo Ruiz Picasso.

Tanto Málaga como sus alrededores han estado ocupados desde la época prehistórica, pero son los fenicios quienes en el siglo VIII a. C fundaron la colonia de Malaka, que tuvo gran importancia por su situación geográfica y por su riqueza natural. A finales del siglo III a. C. fue ocupada por los romanos y Málaga se convirtió en un territorio dentro de la provincia de la Hispania Citerior. Con la llegada de la República romana, en el siglo I, Málaga y algunos de los territorios de su alrededor se convirtieron en un municipio de derecho latino. La presencia romana se puede constatar en multitud de restos como la zona de la Alcazaba y el teatro romano. Con la llegada de los árabes en el año 711, los visigodos son expulsados. En tiempos de la dinastía Omeya se produjo en la ciudad un importante desarrollo, debido al auge del comercio. La Alcazaba se construyó con motivo de las continuas guerras que se desarrollaron durante los reinos de Taifas. Los nazaríes activaron la economía y el artesanado de Málaga, lo que la transformó en una importante ciudad. En el año 1487 los Reyes Católicos reconquistan la ciudad. Este hecho va a propiciar un cambio significativo en el trazado urbano, ya que se abre un eje longitudinal y otro transversal, que coinciden en la Plaza de la Constitución. Con la expulsión de los moriscos, Málaga pasó a ser un importante centro mercantil, lo que motivó el auge de la burguesía. En este momento se incrementa la religiosidad popular por medio de la creación de cofradías y hermandades y se levantan el convento de Santa Clara, el colegio de los Agustinos y el convento de las Carmelitas Descalzas. En el siglo XVIII, Málaga fue sede de la Capitanía General de la costa y Reino de Granada. Después de una lenta recuperación tras la ocupación francesa y de varias epidemias, a mediados del siglo XIX se inició una próspera época debido a la actividad mercantil y la industrialización. El siglo XX hace que Málaga se convierta en un lugar de gran interés turístico y cultural.

Descripción del teatro romano deMálaga

El teatro romano se encuentra ubicado al pie de la Alcazaba. Fue descubierto en 1951 cuando estaba llevando a cabo la realización de un jardín que se iba a encontrar en la entrada de la Casa de la Cultura.


El teatro se construyó en la época de Augusto y fue utilizado hasta el S.III; después fue utilizado como cantera de materiales por los árabes para la restructuración de la Alcazaba, pudiéndose encontrar dentro de ésta capiteles y fustes de columnas romanas. En la actualidad queda al descubierto la galería de entrada al proscenium (escenario) que estaba cubierto por una bóveda de cañón, parte de la orchesta de unos 15 m, la cávea con 3 gradas y de 31 m de radio por 16 m de alto y el vomitorium o puertas de acceso a las gradas.

La carca o graderío

Es la parte del teatro dedicada al asiento de los espectadores.
De planta semicircular, se divide radialmente, por las escaleras en cunei o secciones de círculo, como observamos abajo a la izquierda, en la planta del teatro de Malaca.

En sentido concéntrico, y empezando desde abajo, en los asientos se distinguen normalmente la inma cavea, la media cavea y la sunma cavea, separadas por pasillos o praccinctiones. A estos pasillos suelen salir los pasos abovedados que comunican con el exterior o con bóvedas internas de comunicación (vomitorium) . Están delimitadas por un parapeto denominado balteus.

Sobre el último de los cuerpos del graderío, suele disponerse un pórtico, lugar destinado en algunos casos exclusivamente a albergar estatuas dedicadas al culto imperial.

La orchestra

Espacio de tendencia semicircular, situado entre el graderío y la escena.
En él se ubicaban una serie de gradas más bajas, destinadas al asiento de los personajes ilustres de la ciudad.

Sistemas de accesos


En el teatro griego se accedía al graderío por un espacio descubierto situado entre el graderío y la escena (parador). Cuando los arquitectos romanos convierten el edificio de espectáculos en una unidad constructiva entre ambos, los accesos se continúan haciendo por el mismo sitio, aunque al estar descubiertos, se solucionan con pasos abovedados. Se denominan aditus maximi.

Recordemos que el hallazgo del aditus maximus sur permitió la localización del Teatro Romano de Málaga. Los accesos a las diferentes zonas del graderío, como hemos indicado, se realizan por puertas abovedadas o pasillos que se denominan vomitoria.

El cuerpo escénico

 

Unido al graderío, cierra el edificio de espectáculos, sirviendo de telón de fondo a la representación; es el lugar elegido para ubicar todos los elementos iconográficos de propaganda política de Roma en las provincias razón, en muchos casos, suficiente para justificar la construcción del edificio.


Situado tras el semicírculo de la orchestra, en él se distinguen: el pulpitum, o lugar de representación, que suele ser un entarimado de madera, situado a una altura, según Vitruvio, de cinco pies (aproximadamente un metro y medio) con respecto a la orchestra, para facilitar la visión de los espectadores ilustres.



Esta diferencia de altura se salva con una decoración a base de nichos y escaleras, que decoran este frente (frons pulpiti). Tras él se sitúa el frente de la escena (frons scaena), muro monumental, con la misma altura que el punto más alto del graderío. Presenta dos o tres cuerpos, rematados en un tejado, que sirve de protección y cumple una función acústica.

En el inferior, a nivel de la representación, se abren tres puertas, las valavae. La puerta central se denomina valva regía (puerta del rey) y las laterales valvae hospítalis (puertas de los huéspedes). Suelen ir antecedidas por una fila de columnas, que dan mayor monumentalidad al conjunto, los protiroi. La escena está flanqueada por dos cuerpos simétricos, de su misma altura denominados porascenio.

Informaciones generales: el teatro romano

Las obras teatrales 

Si queremos ver el teatro romano como una creación original, más allá de sus precedentes griegos y de los elementos orientales presentes en los mismos, deberemos fijarnos en los géneros o formas de teatro que más cultivaron los romanos de acuerdo con las preferencias del público al que iban dirigidos.
 Aparentemente, el teatro romano presenta las mismas características literarias que el griego, y sus formas principales serían también la tragedia y la comedia.
La tragedia romana, presente prácticamente desde los orígenes de la literatura latina, es sin duda alguna un derivado secundario de sus modelos griegos. Hay una general coincidencia en que no produjeron en su público el fenómeno catártico que producía entre los atenienses la tragedia griega. Era más bien un producto cultural, y de ahí el hecho de que el propio Julio César hubiera escrito en su juventud tragedias que después mandaría destruir, o bien que se discuta, con razón, si las tragedias de Séneca fueron o no representadas en su totalidad.

La comedia tuvo, aparentemente, mejor suerte. En realidad hubo dos formas de comedia: la fábula palliata, derivada directamente de los griegos, y la fábula togata que representa una adaptación a tipos romanos, una especie de comedia costumbrista con panaderos y tintoreros que se reconocen por las huellas de su oficio en su vestimenta y en su propio cuerpo, como el tinte en las piernas que causaba la hilaridad del público.

No cabe duda de que el valor literario principal fue alcanzado por la fábula palliata, dado que escribieron comedias de este tipo Terencio y Plauto. Esta comedia culta se inspiró fundamentalmente en la comedia nueva griega y, concretamente, en la obra de Menandro.

La togata, en cambio, a pesar de que parece haber tenido una gran popularidad que obtuvieron autores como Afranio o Titinio, no consiguió el relieve literario, o si se quiere escolar, suficiente, para que se nos conservaran textos en su total integridad y lo que sabemos de ella depende de las curiosidades o popularismos lingüísticos que quisieron recoger los gramáticos latinos.

El origen del teatro en Roma, no obstante, parece independiente de esta influencia griega. Cuenta Tito Livio que el teatro nace cuando jóvenes romanos quisieron imitar lo que hacían histriones etruscos, suplantando la personalidad de los personajes políticos más populares de Roma. La vena satírica quedaba clara y el carácter de crítica social que comportaba, también.

De aquí que el teatro fuera objeto en la República romana de una rígida censura en todas sus especialidades. El teatro antiguo, y el primitivo teatro etrusco y romano no fueron una excepción, se basa en la existencia de la máscara, en latín persona, de donde deriva personaje, que en etrusco se denomina phersu, derivado probablemente del griego prosopon. La representación etrusca de los histriones es conocida como farsa, en clara alusión a su condición de amalgama o de relleno y el hilo argumental se denomina trica, de donde viene intriga.

Las representaciones satíricas romanas evolucionan desde las primitivas formas etruscas a variantes más autóctonas entre las cuales conviene destacar la fábula atellana que parece derivar de la ciudad de Atella donde tendría su origen. La fábula atelana es una especie de comedia del arte con personajes estereotipados de los mismos perfiles. Un fanfarrón que lleva el nombre de Buccus, una especie de bocazas, un insulso e inocente enamorado, Maccus, un personaje orgulloso que se presenta incluso con cresta, de nombre Cicirrus, o bien un viejo avaro, taimado y deforme, de nombre Dossennus.

En suma, casi un juego entre arlequines, colombinas, alcahuetas, padres celosos, engaños e intrigas amorosas. Este género tuvo un cierto éxito entre el público romano y constituye por sí mismo, hasta época muy reciente, una de las vías más fértiles de improvisación teatral.

Parece, sin embargo, que el género más popular y de mayor pervivencia en el mundo romano fue el mimo. El mimo presenta como característica, al contrario de los demás géneros, el hecho de que los papeles femeninos son representados por mujeres. En el mimo y el pantomimo juega un papel preponderante la expresión corporal y también las acciones miméticas, es decir, imitativas. La popularidad de este género llevó a ciertos paroxismos a fin de satisfacer al público, tales como la nudatio mimarum, una especie de «striptease», o bien ejecuciones y torturas reales en escena.

El mimo, basado fundamentalmente en la acción, tiene evidentemente un texto muy limitado que describía el argumento.

Los edificios
Roma contó muy tarde con edificios teatrales. Anteriormente, la representación se hacía mediante estructuras efímeras de madera; el primer teatro estable fue construido por Pompeyo Magno que lo justificó como anejo al Templo de la
Libertad en Roma.El teatro fue elemento indispensable de las festividades religiosas y públicas, siguiendo en ello las tendencias griegas. Las comedias de Plauto y de Terencio son un ejemplo evidente al indicar su tradición textual los festivales en que fueron representadas. El uso político del teatro ha sido ya comentado al hablar de sus orígenes en Roma; los ediles leen o se hacen leer las obras para controlar su contenido en aras no sólo de la moral pública sino de la conveniencia política.

Por lo que a la acción teatral respecta, hemos de destacar que las formas clásicas griegas prácticamente se bastan con los frentes de escena tradicionales de tres puertas que tienen un significado convencional para el movimiento teatral. Esto no impide que se añadan elementos de tramoya o incluso grúas de las que se descuelgan personajes de donde el famoso dicho deus ex machina. Evidentemente, cuando se trata de mimo o de pantomino, el decorado es más realista y complejo.

Los edificios proporcionan cada vez mejores adelantos para comodidad del público y eficacia escénica: cubiertas de tela protegen del sol en forma de toldos, o bien de la base del escenario se eleva un telón movido por complejos sistemas de poleas y contrapesos. Se añaden jardines (peristilos) y fuentes lujosamente decoradas de manera que constituyen, más allá de la propia representación teatral, espacios urbanos de recreo.El teatro, como espacio público de representación, cobra múltiples usos que van seguramente desde asambleas a declamaciones y conciertos. Su espacio va siendo cada vez más profusa mente ornamentado y se va vinculando a él, en época imperial romana, la representación dinástica como homenaje a la augusta familia. Las figuras de emperadores en edificios teatrales son más que frecuentes y los centros de exaltación o de culto imperial relacionados con estos edificios se repiten, al menos en época julio-claudia y flavia, momento de la construcción de la mayoría de los grandes teatros.

La decadencia del teatro es evidente en época tardía cuando estos edificios son literalmente asaltados y ocupados por viviendas, comercios o talleres que se encaraman y se cuelgan de sus graderíos y escenario. Se trata de un indicio evidente de la seria condena a la que es sometido el teatro tradicional por parte del cristianismo.

Teatro y sociedad: los actores
El teatro representa a la sociedad en dos niveles distintos. En el escenario, donde incluso a través de personajes pretendidamente griegos, se representa la sociedad romana. Las formas grotescas de los esclavos, con atributos sexuales exagerados, se unen a las altisonantes bravatas de soldados fanfarrones o a las esperanzas frustradas de amantes bobalicones, ayudados por sirvientes que buscan su propio interés. Lo mismo sucede en el graderío, donde un riguroso orden jerárquico hace patente la división en clases de la sociedad romana . Asimismo, las mujeres no son admitidas a todo tipo de espectáculos, aunque sí a los más populares.

Los actores gozan de gran fama aunque, como ha ocurrido durante muchos siglos, de un prestigio equívoco. Las compañías teatrales son estables y, a pesar de ello, itinerantes. Se las contrata para eventos concretos y, muy posiblemente, pueden ser comparadas con las de la Francia de Moliere o bien con las compañías que actuaban en ferias y corrales de comedia en la España del Siglo de Oro.

Nos hemos detenido al empezar esta breve descripción en los orígenes del teatro romano, pero no hemos insistido demasiado en la íntima vinculación con las manifestaciones sociales que comporta el teatro, desde las procesiones funerarias donde personajes con máscara representan a los antepasados en la pompa circense que, a modo de desfile, precede a los espectáculos. En el fondo, la parodia, como ha sido demostrado, es el elemento esencial del teatro antiguo.La máscara es el factor principal identificativo en las formas tradicionales donde los papeles, incluso los femeninos, son representados por hombres. La rigidez expresiva de la máscara define al personaje que se mueve, además, con una gestificación codificada que el público comprende más allá de que tenga una forma realista. Algo así sucede, por ejemplo, con las representaciones sicilianas de marionetas («pupi») donde una codificación conocida por el público sirve para expresar, con un repertorio muy limitado, todo tipo de sentimientos y estados de ánimo.

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