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Los estudiantes de Escuela Internacional preparan una paella.

 

Comprando los ingredientes

Una de las cosas más divertidas que podemos hacer durante nuestra estancia en España es aprender la auténtica cocina española. Por esta razón, los estudiantes de Escuela Internacional de Salamanca preparamos una rica paella de marisco.
Lo primero que debíamos hacer era buscar una buena receta, ya que no sabíamos cómo preparar el plato. Gracias a la ayuda de nuestros profesores, las secretarias y de Internet, encontramos una receta fácil y apropiada, a la que tuvimos que hacer cambios porque los ingredientes estaban descritos para cuatro personas, y en realidad fueron veinte estudiantes los que comieron la paella.
Una vez conseguimos decidir qué cantidad de cada ingrediente necesitábamos, nos fuimos al mercado central de Salamanca para comprar los ingredientes. Se trata de un mercado tradicional, lo cual fue muy divertido e interesante, ya que tuvimos que hacer uso de nuestra habilidad para conversar con los dependientes, que eran muy simpáticos y habladores.
Dentro del mercado hay muchos puestos diferentes, y tuvimos que ir de una tienda a otra para encontrar los mejores productos al mejor precio. Sucedió una divertida anécdota en la frutería, ya que Ivonne quería el mejor pimiento y tardó mucho tiempo en decidirse, agotando la paciencia del vendedor.
También compramos carne en la carnicería, pescado en la pescadería y arroz en otra tienda, ya que allí no había buenos precios.
En definitiva fue una bonita experiencia, muy útil para conocer la forma tradicional de comprar, y además nos sirvió para aprender nuevo vocabulario y practicar nuestra conversación en situaciones reales fuera de la Escuela y con otros españoles diferentes a nuestros profesores.

Cocinar la paella

Una vez comprados los ingredientes, nos dirigimos al piso de Marjorie para preparar el plato. Todo el mundo participó en la elaboración de la paella: unos limpiaron y cortaron las verduras, otros limpiaron el marisco, hubo quien sólo hizo fotos...

La comida que compramos en el mercado estaba muy fresca y el marisco tuvimos que limpiarlo. Algunos estudiantes limpiaban y cortaban las verduras mientras otros limpiaban los mariscos y preparaban el arroz. Las conchas de los mejillones debían rasparse y también quitamos las cabezas a los langostinos. Compramos dos kilos de arroz, por lo que la cantidad de comida era mucha, necesitando varias paelleras y cazuelas para preparar toda la paella.
Como cada estudiante tiene un gusto particular, había algunos que no querían paella con marisco o carne, motivo por el que también preparamos una paella sólo con verduras. Por lo tanto, hicimos tres paellas diferentes: carne, marisco y verduras.
El primer paso fue cocinar los mariscos junto con el arroz y un poco de sal. Después añadimos las verduras y el resto de ingredientes. Cuando el arroz y el marisco estaban cocidos, añadimos el colorante.

Tuvimos un pequeño problemas: el agua. Era la primera vez que preparábamos una paella, por lo que no sabíamos muy bien la cantidad de agua que necesitaba el arroz. Echamos demasiada agua, y el arroz quedó un poco blando. A pesar de todo, nos quedó una bonita paella y todos los estudiantes disfrutaron mucho.

La degustación

Llegado el momento de la comida, todos nos repartimos la comida, cogiendo cada uno la cantidad que quería. Fue muy divertido ver a todos los estudiantes con la cuchara buscando los mejillones, y sirviéndose en sus platos.

Comimos todos juntos en el salón de la casa de Marjorie, nuestra anfitriona. Fueron momentos muy divertidos, ya que cada uno expresaba a su manera y como podía (había estudiantes de todos los niveles) las sensaciones que tenían con la paella.

En general tenemos que decir que durante la degustación la gente hablaba muy poco, y cuando lo hacía era para pedir agua o pan, lo cual significa que les gustaba la comida. Fueron momentos divertidos, con bromas y mucho sentido del humor.
Algunos estudiantes acompañaron la paella con agua, un buen vino español e incluso zumo de naranja, que cada uno tiene derecho a decidir sobre sus propios gustos.

 

 

Anécdotas y comentarios de la experiencia

La experiencia fue muy divertida e interesante. Además de compartir juntos toda la Escuela una tarde divertida, la preparación de la paella sirvió para practicar y mejorar nuestro conocimiento de España y del español, pues tuvimos que hacer nosotros mismos la compra y hablar con los dependientes.
La preparación y degustación están llenas de anécdotas y consejos. Si alguno de vosotros os animáis a preparar una paella, aquí os damos algunas sugerencias y recomendaciones, que nosotros ya somos veteranos...


En primer lugar hay que tener todos los utensilios necesarios, sobretodo la paellera.Nadie había cocinado antes una paella, pero todos los cocineros sabían mucho y tenían cada uno su propio criterio. Cuidado con los chicos que quieren probar la paella, algunos se queman. También sería bueno tener a mano papel higiénico para cuando lloras con la cebolla, ya que aquello parecía un drama. Está prohibido limpiarse las manos en la pared, por lo que recomendamos tener muchas servilletas para que la gente no se limpie las manos en la pared al comer las gambas. Nuestra paella quedó muy salada, a pesar de la advertencia de nuestra cocinera. La próxima vez confiaremos en el paladar de Ivone a la hora de echar la sal. El agua es muy importante, recuerda: un vaso de arroz por dos de agua. También es muy bueno llevar música española para inspirar a los cocineros, además resultó muy divertido. Por último, os aconsejamos que la bebida para acompañar la paella sea abundante sangría natural.