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Ruta por la ciudad
Dinámica, cosmopolita. Así es Salamanca, como el espíritu joven de sus estudiantes que hoy, como ayer, ocupan las aulas de su prestigiosa Universidad.
Asomada a las orillas del Tormes, no muy lejos de Portugal. Diversos hallazgos arqueológicos indican la presencia de seres humanos antes del Paleolítico. Los romanos, visigodos y árabes preceden al auge de la ciudad, cuando en el siglo XIII se funda su Universidad, la más antigua de España. Un hecho que determinará su desarrollo en los siglos posteriores, en los que se construyen gran parte de los edificios más emblemáticos de Salamanca, cuna del plateresco español, gracias a la característica piedra de Villamayor, fácil de labrar. Especialmente sugestiva es la tonalidad dorada que esta adquiere al caer los rayos del sol. Las fachadas de algunos monumentos alcanzan entonces unos matices indescriptibles.
La Plaza Mayor
La Plaza Mayor es sin duda la más bella de España. Espacio porticado, que constituye el centro vital de Salamanca y en el que se han desarrollado, a lo largo de los siglos, los más importantes eventos y acontecimientos de la ciudad. Comenzó su construcción en el siglo VIII, el 10 de mayo de 1729, por iniciativa del corregidor de la ciudad y, según los planos y la idea del arquitecto Alberto de Churriguera. Este, pretendía crear un espacio público que sirviera de escenario para fiestas, ferias, actividades lúdicas y comerciales. Su arquitectura sigue las directrices del arte barroco, destacando por su singularidad y belleza los medallones situados en las enjutas de sus 88 arcos de medio punto que representan a personajes relacionados con la ciudad y su historia: Cervantes, Unamuno, Hernán Cortés.
En esta plaza se encuentra el Ayuntamiento y hoy día se desarrolla la mayor parte de la vida estudiantil y ciudadana. El edificio del Ayuntamiento es obra de Andrés García de Quiñones. Desde su Balcón Real, los reyes presenciaban los torneos y festejos, y en torno a ella sigue girando, tal y como hace siglos, el bullicio urbano... Concluiremos afirmando que la plaza mayor de Salamanca y para salamanca se ha convertido en un testigo de lo que Unamuno definió como "la intrahistoria".
Las catedrales
No es desde luego esta la única sorpresa que aguarda al viajero. La Catedral es otra, es decir, las Catedrales, porque en realidad son dos. La vieja, uno de los ejemplos eminentes del románico, con sus preciosas capillas, retablo o sepulcros, además de su peculiar Torre del gallo. Y la Nueva, una de las últimas manifestaciones del gótico europeo. Destacables son sus portadas y esbeltos arbotantes. Y su interior, con elevados pilares inspirados en gigantescos árboles, soportando la copa de las bóvedas.
La Catedral Vieja
Construida desde 1.140 en estilo románico durante los siglos XII y XIII una vez asentada la reconquista de España a los árabes. Su torre llamada la del gallo, por la veleta que la corona y está cubierta de escamas de pizarra. Es uno de los más bellos monumentos del románico español. Destacan, en escultura, los sepulcros de los siglos XIV y XV y en pintura, las decoraciones de los sepulcros y de la capilla de San Martín.
En la Capilla de San Bartolomé se haya el suntuoso sepulcro de Diego de Anaya.
Este increíble trabajo de la Catedral Vieja fue realizado por el artista italiano conocido como Nicolás Florentino. Se trata de cincuenta y cuatro tablas con escenas de la vida de Jasucristo y de La Virgen María, coronadas por el alarde de El Juicio Final.
La Catedral Nueva:
Construida durante los siglos XVI, XVII y XVIII, junto con la de Segovia, es una de las últimas manifestaciones del gótico. Destacan la fachada principal y las puertas del obispo y San Clemente y en el lado norte, la puerta de Ramos y la del Crucero. En su interior la decoración es rica y elegante y destaca la Capilla Dorada, la del Sudario, la de S. Roque... Detrás del Altar Mayor, se haya el Cristo de las batallas del Cid Campeador. El coro es de Alberto Churriguera. El órgano plateresco fue construido en 1.568 y el churrigueresco en 1.745
La Universidad
Alfonso IX tras el precedente de haber creado el "Estudio general de Palencia" en 1.215, se propuso una idea más ambiciosa para crear otra de mayor entidad en Salamanca. Las obras se iniciaron en 1.411 por orden del Papa Benedicto XIII -"El papa Luna"- Es por tanto, la más antigua de España y uno de los monumentos más representativos del plateresco español. Alfonso X el Sabio en 1.254, fijó la dotación de cetedráticos de la Universidad.
En su fachada predominan filigranas y relieves que recuerdan a las labores de los artesanos de la plata y de ahí lo de plateresco; es una maravilla y aún resaltan más sus contrastes a la luz del atardecer. Sobre las dos arcadas de la fachada, esta se divide en tres cuerpos: en el primero, aparece un medallón con los Reyes Católicos, una inscripción en griego que reza " Los reyes a la Universidad, y esta a los reyes", en el central, El escudo imperial de Carlos V y en el superior, la figura del Papa con dos cardenales.
Se caracteriza la talla plateresca porque aumentan de tamaño a medida que ganan altura, con el fin de provocar un efecto visual más real. Es popular entre los estudiantes una "rana" tallada en la fachada, que en realidad es un sapo, símbolo del pecado. Según la tradición, serán afortunados aquellos que sean capaces de distinguir la rana sobre la calavera.
Tras las puertas de esta antigüa universidad, un zaguán ó vestíbulo y un corto pasillo, ambos de techumbre góticas nos lleva al claustro de dos pisos siendo original sólo el lado occidental, y los otros remodelados en 1.879. Las aulas que se distribuyen en torno a él llevan el nombre de algunas personas insignes que pasaron por esta universidad. Destacan también la capilla en donde se encuentra el sepulcro de Fray Luis de León., figurando, en el cuadro central el juramento hecho por el claustro de profesores del misterio de la inmaculada Concepción, tras la creación del Estudio General por el rey Alfonso IX en 1.218.
En el piso superior, tras una reja renacentista, se encuentra la expléndida biblioteca que alberga en sus estanterías barrocas importantes manuscritos e incunables del D.XI al XIV y unos 40.000 libros editados entre el S. XVI al XVIII.
Tal vez sea este el monumento que mejor simboliza la inmortalidad de Salamanca y la une más a las letras y las artes habiendo hecho pasar por ella a insignes personalidades tales como Fray Luis de León, Nebrija, Francisco Vitoria, Cervantes, Menendez Valdés, S. Juan de la Cruz, , Miguel de Unamuno, Torrente Ballester...
En el Patio de Escuelas hay una estatua dedicada a aquél insigne profesor, y dos magníficas portadas. Una da acceso al hermoso patio porticado de las Escuelas Menores. Las Escuelas Menores fueron construidas en 1.428 y alberga un patio que se muestra en la foto, de gran sencillez y pureza, formando en conjunto un monumento de sabor típicamente salmantino. La fachada de este edificio es de estilo plateresco, más tosco que la Universidad. El patio fue imitado ulteriormente en otros de la ciudad. Las balaustradas que lo rematan son de excelente entidad barroca. Su entrada, está compuesta por dos arcos de medio punto que descansan sobre una columna de capitel corintio. En su parte superior, tres escudos imperiales, representan el poder de Carlos V.
Plaza de Anaya
De aquí a la Plaza de Anaya, que invita a su contemplación de forma sosegada. En ella están la Iglesia de San Sebastián, el soberbio frontón neoclásico del Colegio de Anaya, la Hospedería del mismo nombre y el espectacular costado norte de la Catedral.
El Palacio de Anaya es obra de Hermosilla y de estilo neoclásico. Data de 1.762, aunque en el solar sobre el que se encuentra hubiera otro edificio fundado por el obispo Diego de Anaya y que albergaba al colegio de S. Bartolomé. En la escalera imperial del palacio hay un busto de D. Miguel de Unamuno.
Junto al colegio se encontraba la hospedería que alojaba a estudiantes que se pagaban los estudios sirviendo a otros estudiantes nobles y ricos.
La fachada principal luce bellas rejas en sus diez ventanas de la planta inferior con otros tantos balcones en la planta superior y en su centro, una gran portada con escalinatas y cuatro columnas rematadas con frontón, sobresaliendo en lo más alto del edificio un gran escudo heráldico. Junto a él se sitúa la Iglesia de San Sebastián. Esta Iglesia fue usada como capilla del colegio mayor San Bartolomé. Fue reformada en el S. XVIII por Alberto Churriguera. En el interior, su crucero está rematado por una cúpula sobre un alto tambor octogonal en la hornacina situada sobre su puerta aloja una imagen de S. Sebastián.
Se alza sobre el lugar que ocupó otra iglesia de los Dominicos de S. XIII. Pero en el S. XVI el Cardenal Juan Alverez de Toledo mandó construir esta otra notablemente mejor, para grandeza de su orden. Las obras duraron de 1.533 a 1.610, pasando por diferentes tendencias arquitectónicas y terminando en un monumental templo de cruz latina en una sóla nave con sencillas formas que encuentran su madurez en el cimborrio. Su mayor interés artístico radica en la fachada. El Pórtico es uno de los más puros ejemplos de la arquitectura del Renacimiento del último tercio del siglo XVI. La iglesia es una prototipo de templo creado en tiempos de los Reyes Católicos.
Desde la plaza ajardinada del mismo nombre, se aprecian las dos torres de La Clerecía. Sus obras se iniciaron en 1.617 por orden de Felipe III y su esposa Margarita de Austria y bajo la dirección del arquitecto Juan Gómez de Mora siendo sucedido por diversos técnicos a lo largo de los 150 años que duraron las obras. Este monumento es de estilo barroco, su fachada no es posible verla de frente en toda su magnitud. En su interior destacan la iglesia y sus retablos, el patio barroco de la siguiente ilustración y diversas obras escultóricas. Fue y es colegio jesuita además, hoy alberga la Universidad Pontificia. La Iglesia, la grán cúpula, el retablo y el claustro son los elementos que despiertan mayor interés.
Convento de San Esteban
Prácticamente a un paso se encuentra el Convento de San Esteban, con su admirable fachada e iglesia. En la misma plaza está el Convento de las Dueñas, cuyo claustro es verdaderamente excepcional.
La iglesia de San Esteban se alza sobre el lugar que ocupó otra iglesia de los Dominicos de S. XIII. Pero en el S. XVI el Cardenal Juan Alverez de Toledo mandó construir esta otra notablemente mejor, para grandeza de su orden. Las obras duraron de 1.533 a 1.610, pasando por diferentes tendencias arquitectónicas y terminando en un monumental templo de cruz latina en una sóla nave con sencillas formas que encuentran su madurez en el cimborrio. Su mayor interés artístico radica en la fachada. El Pórtico es uno de los más puros ejemplos de la arquitectura del Renacimiento del último tercio del siglo XVI. La iglesia es una prototipo de templo creado en tiempos de los Reyes Católicos.
Casa de las Conchas
Debe su nombre a las más de 300 conchas de peregrino, símbolo de la Orden de Santiago, de la que su fundador Rodrigo Arias era canciller, que recubren su fachada, y se considera esta mansión como la muestra arquitectónica más representativa de la época de los Reyes Católicos. Como en la cultura del S.XV español, se funden en esta casa las sugestiones góticas, moriscas e italianas. Comienza su construcción durante el siglo XV, en terrenos de Arias Maldonado, con el fin de servir para los nobles sus enlaces matrimoniales con los Pimentel. Forma un conjunto muy bello y equilibrado, pese a que la puerta principal se encuentra descentrada. Destaca los diseños góticos de las ventanas, y los efectos de luz y contrastes que dejan sus conchas. La mala racha del Palacio viene en el siglo XVIII, con significativos desplomes y agrietamientos, y la posterior restauración en 1722 hecha por Simón Gavilán no pudo evitar que se suprimieran conchas de la parte alta del edificio, que fueron sustituidas por unas bastas ventanas cuadradas. También cabe destacar su maravilloso patio de dos plantas en el interior. En la actualidad el edificio alberga una gran biblioteca pública, y una oficina de información. Por último reseñar que hay quién piensa que sigue habiendo un tesoro bajo una de las conchas.
Otros datos de la ciudad:
La gastronomía charra es exquisita y sin mayor dilación hay que ir a confirmarlo. Ahí están sus embutidos, de justa fama nacional, las alubias con oreja de cerdo y las lentejas castellanas, el tostón asado, el hornazo, el cordero o el cabrito. En cuanto a la repostería, el bollo maimón y los chochos. Sabia decisión de sobremesa es permanecer al menos otro día más en esta espléndida ciudad.
Entre sus palacios, el de Orellana, Montellano, Garcigrande, Solís y especialmente el de la Salina y el de Monterrey. Colegios como el de Calatrava y Fonseca. Casas como la de Unamuno, de los Ovalle, de las Muertes, Alvarez Abarca y como no, la de las Conchas y la de Lis. Pero no todo es monumentalidad, también existe en esta ciudad un comercio pujante y moderno en el que se ofrece la tradicional artesanía salmantina, cerámica, bordados, curtidos o joyería...
Torres, Museos y vestigios de murallas completan grosso modo la imagen de salamanca, cuya mejor panorámica, ya sea de día o de noche, puede divisarse al otro lado del Tormes, tras cruzar el magnífico puente romano que evoca la figura del lazarillo de Tormes.
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