Ruta turística: Desde la Plaza Mayor (2)
Palacio de Montellano
Comenzamos esta ruta con un palacio construido a finales del siglo XV. El palacio ha pertenecido a distintos propietarios, entre ellos los duques de Montellano, en el siglo XIX, y la orden de los Trinitarios Descalzos, durante los siglos XVII y XVIII, que son quienes construyeron la iglesia anexa. Es un edificio sobrio y con pequeñas torres laterales;de ésta únicamente subsiste la fachada, con varias piezas escultóricas.
Hoy es un Colegio Mayor femenino de las hijas de Jesús y en su interior se puede observar un interesante patio. En el exterior puede observarse una de las dos torres que inicialmente adornaban la fachada. Además la puerta se ve adornada por un escudo del Obispo Martínez Izquierdo.
Palacio de Solís
Ya en la Plaza de los Bandos, esquina con la calle Concejo está el Palacio de Solís, donde en 1543 contrajeron matrimonio Felipe II y doña María de Portugal, en uno de los enlaces más notables y espectaculares de la época. Fue mandado edificar por D. Alonso de Solís en el siglo XV y aún hoy podemos admirar escudos de los Monroy y Rodríguez de Varillas, y elementos decorativos de especial interés.
Palacio de Garcigrande
En la misma Plaza de los Bandos se puede contemplar también este Palacio del siglo XVI, que fue propiedad de los señores de Zaratán, vizcondes de Garci-Grande. Su fachada presenta una escalinata sobre la que se erige la puerta principal, enmarcada entre dos columnas platerescas coronadas por una cornisa que contiene en sus ángulos interiores dos medallones con un busto masculino y otro femenino que son de representación alegórica.
Más arriba, y entre dos escudos con flor de lis, hay una ventana resguardada por dos columnas en arista y un dintel sobre el que se coloca otro escudo. En la esquina con la Calle Zamora se alojan dos ventanas achaflanadas únicas en la ciudad. En la actualidad el interior está reformado y acoge a la central de Caja Duero.
Iglesia de San Boal
El la plaza del mismo nombre se encuentra esta iglesia y el Palacio de San Boal. La iglesia fue fundada en 1125 por repobladores castellanos. La escultura que puede verse en la fachada fue dedicada a San Baudillo.
La Iglesia se funda en el siglo XII para dar culto a San Boal; no se conserva nada. El templo que hoy vemos es obra del siglo XVII realizado gracias al patrocinio del marqués de Almarza, según reza en la inscripción que hay sobre la portada. En la hornacina avenerada está la imagen del santo titular.
De estilo barroco destaca su linealidad concentrando toda la carga decorativa en la portada enmarcada entre pilastras. La torre es del siglo XVI. Cuenta la leyenda que la Marquesa de Almarza, Dª María de Moctezuma, estando en su caja mortuoria, volvió a la vida cuando su sacristán le intentaba sustraer su valioso anillo.
Palacio de San Boal
En la misma plaza podemos contemplar este palacio que data de 1470 y que se asocia a los Arias Corvelle. Da nombre a la plaza en la que está situado.
El palacio de San Boal y actual Escuela de Estudios Empresariales, se funda a finales del siglo XV. La fachada está completamente decorada con esgrafiados de motivos geométricos realizados en el siglo XVIII. La portada, con gran arco de medio punto con arquivolta que sirve de acceso al palacio, así como el balcón y el escudo, se enmarcan dentro de un alfiz. Aunque sufrió una importante renovación a mediados del siglo XVI, se conserva parte de su construcción inicial en su fachada, sumando balcones de más reciente incorporación. Las más sobresalientes del interior son el zaguán y el patio. El zaguán presenta pasamanos ornamentado con grutescos, medallones y motivos vegetales.
El patio es obra del siglo XVI. La planta baja, de arcos de medio punto, posee excelentes medallones en las enjutas, probablemente los mejores de la ciudad. En la planta noble, de arcos escarzanos, lucen diversos escudos. Anexo a este palacio está el de los Arias Corvelle, también con esgrafiados en toda la fachada. Hoy es sede de la Escuela de Bellas Artes. Frente a ambos palacios se alza la iglesia de San Boal, comunicada con el palacio homónimo por un pasadizo subterráneo, según asevera la tradición popular. Es precisamente por ese túnel por donde trasladaron desde el palacio hasta la iglesia el cadáver de la marquesa de Almarza, dama muy querida por los salmantinos, dada su enorme bondad y su espíritu caritativo. Gracias al avaricioso sacristán que intentó robar el deslumbrante anillo de la marquesa ésta volvió en sí de su desmayo y se libró de ser enterrada viva.
Iglesia de San Marcos
Esta parroquia fue fundada en el siglo XII. Su forma redonda, una característica poco común, y su situación, en plena puerta de Zamora, a dado pie a pensar que fue antiguo cubo de muralla.
Presenta una planta circular de 22 metros de diámetro de tres naves con una sencilla cubierta artesonada de madera. Cuenta con distintos estilos arquitectónicos en su conjunto. La puerta de la sacristía es renacentista.
En 1967, con motivo de unas obras de restauración, aparecieron junto a los altares románicos de los ábsides y bajo la cal, unos frescos góticos del siglo XIV: una Coronación de la Virgen, una Anunciación y un San Cristóbal. Debido a la iluminación, animan al culto y a la oración.
En el exterior destaca la espadaña-campanario barroco del siglo XVIII.
San Juan de Barbalos
Esta iglesia fue construida también en el siglo XII, también en el terreno que le cedieron a los castellanos para la repoblación. Se atribuye su fundación a la Orden Hospitalaria de Jerusalén. Es un templo románico de una sola nave. El interior, sobrio y humilde, presenta una bóveda de cascarón y armadura de madera. Destaca el Cristo de la zarza por sus increíbles dimensiones, del siglo XII, y se ajusta al modelo de crucificado románico.
El exterior presenta muros ciegos destacando el ábside con columnas adosadas de capiteles vegetales, vanos de medio punto sobre columnas con capiteles también vegetales y canecillos bajo la cornisa ornamentados con cabezas humanas y animales.Por la portada principal presenta buena decoración en los capiteles, los cimacios con roleos y la moldura con ojos de acanto.
Esta iglesia está unida al recuerdo de San Vicente Ferrer, que predicó en el púlpito de la puerta de la entrada según consta en una inscripción del templo.
Casa de Santa Teresa
En la calle Crespo Rascón, se encuentra esta casa, en la plaza del mismo nombre. Dentro de su pétrea fachada, únicamente cabe destacar la puerta con grandes dovelas, como todas las casonas salmantinas de la época, y los escudos de la familia Ovalle. Todavía hoy se conserva la celda en la que vivió Santa Teresa en su estancia en Salamanca, cuando pasó por nuestra ciudad para fundar un convento y en la que se dice que escribió los famosos versos "Vivo sin vivir en mi...". Sobre el interés puramente artístico destaca el social, y muchos turistas en la ciudad quieren conocer las que fueron moradas de la Santa.
Casa de doña María la Brava
De nuevo en la Plaza de los Bandos se encuentra esta típica casona que también destaca por sus enormes dovelas en la puerta, decorada con cardinas en el balcón y alfiz con características góticas. La estructura es prototípica de las mansiones nobles del siglo XV. A los lados y dando equilibrio decorativo a la fachada, encontramos escudos de los Monroy y los Manzano, Enríquez y Maldonado. El de Enríquez, esposo de doña María de Monroy, lleva corona y campea sobre una toza con buenos relieves de carinas. Todo el conjunto queda enmarcado por el alfiz decorado con bolas.
Su propietaria fue doña María de Monroy, protagonista de algunos enfrentamientos nobiliarios que tuvieron lugar durante el siglo XV. Su apodo, La Brava, se le dio por la cruel venganza que se tomó por el asesinato de sus dos hijos a manos de los Manzano.
Casa de los Rodríguez y los Manzano
Terminamos esta ruta en la calle Espoz y Mina en la que nos encontramos esta otra casona que, aunque fue reformada como tantas otras, permite observar lo que fue su fachada. Destaca su sencillez. Esta mansión, hoy Casa Sacerdotal, es obra de finales del siglo XV e inicios del XVI(finales del gótico). En ella llama la atención, como hemos dicho anteriormente, la elevada portada y el alto alfiz, en el que se insertan el balcón superior y la heráldica de los titulares y sus alianzas.
Presenta una puerta de arco sencillo y adovelada, carente de ornamentaciones.
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