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El último samurai
de Edward Zwick
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Ficha Técnica
Dirección: Edward Zwick.
Países: USA, Nueva Zelanda y Japón.
Año: 2003.
Interpretación: Tom Cruise (Capitán Nathan Algren),
Timothy Spall (Simon Graham), Ken Watanabe (Katsumoto), Billy
Connolly (Zebulon Gant), Tony Goldwyn (Coronel Bagley), Hiroyuki
Sanada (Ujio), Koyuki (Taka), Shichinosuke Nakamura (Emperador),
Shun Sugata (Nakao), Seizo Fukumoto (El samurái mudo),
Masato Harada (Omura), Shin Koyamada (Nobutada).
Guión: John Logan, Edward Zwick y Marshall Herskovitz;
basado en una historia original de John Logan.
Producción: Edward Zwick, Marshall Herskovitz, Tom
Cruise, Paula Wagner, Scott Kroopf, Tom Engelman.
Música: Hans Zimmer.
Fotografía: John Toll.
Montaje: Steven Rosenblum y Victor du Bois.
Diseño de producción: Lilly Kilvert. |
ARGUMENTO
El
capitán Nathan Algren (Tom Cruise) es un hombre a la deriva.
Las batallas que libró en otro tiempo parecen ahora lejanas
e inútiles. Una vez arriesgó su vida por el honor
y por la patria, pero, en los años transcurridos desde la
Guerra de Secesión estadounidense, el mundo ha cambiado.
El pragmatismo ha reemplazado al valor, el interés personal
ha ocupado el lugar del sacrificio y el honor no se encuentra en
ninguna parte, especialmente en el Oeste, donde su papel en las
campañas contra los indios acabó en desilusión
y tristeza.
En algún lugar de las implacables llanuras junto a la ribera
del río Washita, Algren perdió su alma. En un mundo
completamente distinto, otro soldado ve como su modo de vida está
a punto de desintegrarse. Es Katsumoto (Ken Watanabe), el último
líder de un antiguo linaje de guerreros, los venerados samuráis,
que dedicaron sus vidas a servir al emperador y a su país.
Del mismo modo que el estilo de vida moderno invadió el Oeste
americano, acorralando y condenando a los indios americanos, también
acabó con el Japón tradicional. Las líneas
telegráficas y los ferrocarriles que llevaron el progreso
amenazan ahora los valores y los códigos por los que los
samuráis han vivido y han muerto durante siglos. Pero
Katsumoto no se irá sin pelear. Los caminos de estos dos
guerreros convergen cuando el joven emperador de Japón, cortejado
por los intereses norteamericanos que codician el mercado japonés
en expansión, contrata a Algren para preparar el primer ejército
de reclutas moderno de Japón.
Pero
cuando los asesores del emperador tratan de erradicar a los samuráis
como parte de los preparativos para un gobierno más occidentalizado
y favorable al comercio, Algren se encuentra inesperadamente impresionado
e influido por sus encuentros con los samuráis. Sus fuertes
convicciones le recuerdan al hombre que en otro tiempo fue. Inmerso
ahora en un territorio duro y desconocido, con su vida y, tal vez
lo que es más importante, su alma pendientes de un hilo,
el atormentado soldado norteamericano se encuentra en medio de una
violenta y épica lucha entre dos épocas y dos mundos,
contando sólo con su sentido del honor para guiarle.
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