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TOLEDO
Cómo llegar
Para ir a Toledo desde Alcalá de Henares,
lo podemos hacer en tren o en autobus:
En tren:
Cogeremos el Cercanías
desde Alcalá hasta Atocha. Una vez que lleguemos a Atocha
nos dirigiremos hasta las vías de alta velocidad AVANT
que va a Toledo desde Atocha. Este billete lo podemos comprar en
la estación de Tren de Alcalá de Henares, en la ventanilla
de Grandes Líneas. En el billete especifica el nº de
Ave y la Vía desde donde sale hacia Atocha. La duración
del viaje es de 60 minutos aproximádamente desde Alcalá
de Henares
En
Autobus:
Los autobuses que van a Toledo tienen la salida
desde la Estación Sur de Méndez Álvaro (Metro
L6: Méndez Álvaro). Cogeremos el Cercanías
desde Alcalá hasta Atocha. Una vez que lleguemos a Atocha
(C-2) y nos cambiaremos de vía para ir hasta Méndez
Álvaro (C-5).
Cuando lleguemos a Méndez Alvaro veremos indicaciones para
llegar a la Estación Sur Méndez Alvaro. Nos dirigiremos
a las ventanillas de Continental
Auto para comprar el billete a Toledo y nos dirigiremos al andén
desde donde salen los autobuses a Toledo. El tiempo del trayecto
desde Alcalá de Henares es de 1hora y 30 minutos aproximádamente
Consejos para el viaje:
- Llevar información o revistas para
leer en los medios de transporte que vamos a utilizar.
- Llevar calzado cómodo y gorra
si estamos en verano.
- Llevar mochila con bocadillo y bebida.
- Llevar una cámara de fotos ya que hay muchas cosas bonitas
para fotografiar.
- Cuando lleguemos a Toledo dirigirnos a la Oficina de Turismo para
que nos den planos y nos expliquen el recorrido interesante que
podemos hacer.
Sitios para alojarse
Dónde comer:
En Toledo, es típico preparar la comida
en los llamados fogones. Podemos degustar una cocina sencilla, rural
y que cuenta con evidentes influencias mediterráneas y árabes.
Como primer plato son típicas las sopas y los galianos o
gazpachos. Los gazpachos se hacen a base de carne de caza y se sirven
con una especie de torta troceada. Son muy famosas también
las Migas: pan, aceite, tocino y ajo.
Un plato tradicional desde hace tiempo son las Gachas: harina y
trozos de magro de cerdo o simplemente patatas fritas.

Son típicas las carnes de caza como el conejo, el venado,
las codornices , o las perdices. La perdiz estofada, cocinada a
fuego lento, aderezada con vino blanco, vinagre, cebolla, ajo y
laurel y servida con patatas al vapor. El cochifrito es un plato
a base de cordero con tomate, huevo, azafrán y vino blanco.
Como
postre y como comida más típica de Toledo hay que
señalar el Mazapán de origen árabe y que popularmente
se denomina “manjar de reyes”.
• Abaceria-Restaurante
Con. Pontezuelas 8
45004 Toledo
Tel : (925) 250 000
• Los Cuatros tiempos
Sixto Ramón Parro,5
Tel.: (925) 233 782
• Taberna El Antojo
Plaza de San Juan de los Reyes, 11
Tel.: (925) 210 699
Monumentos
Oficina
de Turismo de Toledo
Plaza del Consistorio, 1
Tel. 925 254 030
Podemos
dar un paseo por Toledo y comenzamos bajando del Alcázar
donde se encuentra la célebre Plaza de Zocodover, punto de
encuentro del viajero, antiguo mercado árabe y centro de
la vida toledana en la actualidad. Desde esta plaza se llega al
Museo de Santa Cruz, y de esta plaza parten los caminos hacia el
casco histórico (por la calle Comercio, haciendo honor a
su nombre), y también la bajada a la zona de La Vega. Otro
lugar interés para el viajero son las ruinas del Circo Romano
que se encuentran bajando justo de la Puerta Bisagra y casi adentrado
en el barrio de la Reconquista.
Interesante lugar de reunión resulta
el Parador de Toledo, enclavado en la parte alta del valle del río
y desde el cual podemos divisar una bella panorámica de la
ciudad (idóneo para los amantes de la fotografía).
En la misma cuesta de subida hacia el valle nos encontramos a la
derecha, la Ermita de la Virgen del Valle. Esta ermita fue reedificada
en 1626.
Subiendo por los riscos, se llega a la peña del Moro, que
está sobre la ermita. La cúspide son unas soberbias
rocas de granito que forman oquedades y adoptan figuras caprichosas.
Una de las rocas se destaca con una extraña forma que es
la Peña del Moro.
Según cuenta la leyenda, un día,
poco tiempo después de conquistada Toledo , un príncipe
árabe, Abu-Walid, aparece por estas peñas con su ejército
para reconquistar Toledo, y promete no abandonar nunca, sea cual
sea su suerte, la ciudad amada.
Una noche, el Cid Campeador y un puñado de cristianos, dan
un golpe de mano en el campamento árabe ; Abu-Walid perece
y sus generales piden al Cid, antes de retirarse, que les permita
labrar allí un sepulcro y dejar el cuerpo del infortunado
Abu-Walid contemplando eternamente la ciudad. Ese sepulcro aún
existe, y muy pocas personas lo descubren. Está cavado en
una gran piedra asentada sobre otra plana, y se aprecia perfectamente
la forma de antropoide y el rebaje de la piedra para la tapa. Ese
extraño sepulcro allá en lo alto y las formas caprichosas
de la roca, han creado una de las tradiciones más bellas
de Toledo.
Desde este punto divisamos además de los monumentos más
sobresalientes de Toledo, hacia la derecha La Academia de Infantería
y justo a su lado el Castillo de San Servando. Sería un pecado
marcharse de Toledo sin estar en este punto de la ciudad y si el
horario del viajero lo permite visitarlo por la noche en fines de
semana aprovechando la iluminación de los monumentos como
La Catedral, Alcázar, etc.
Si continuamos bajando la cuesta del valle
(no perder de vista Los Cigarrales que se encuentran en el camino)
llegamos hasta el puente de San Martín, y cerca de allí
el Baño de la Cava. Recomendable también es visitar
la ermita de La Virgen de la Bastida, que se accede a ella saliendo
por la carretera hacia la Puebla de Montalbán y subir un
kilómetro de monte. De la misma manera si partimos por el
otro lado del valle llegamos justamente al Puente de Alcántara
punto desde el cual nos podemos comunicar con La Plaza de Zocodover
(eso sí preparándonos para subir cuestas), y si tenemos
la fortuna de hacerlo en martes podremos visitar el mercadillo tradicional
que se instala justo en la subida del puente a Zocodover.
-
La Catedral
Arco Palacio s/n
TEl. 925 22 22 41
A la Catedral de Toledo ha llegado sin duda
el viajero casi sin proponérselo; su acorazada torre ha aparecido
ya mil veces ante los ojos del viajero, como un reclamo, desde cualquier
esquina. Y ahora cuando al fin hemos llegado a sus plantas, merece
la pena que nos detengamos a contemplarla.
A lo largo de ciento sesenta años trabajaron en su construcción
los mejores arquitectos, alarifes y maestros de geometría
de España y Europa.
Pocas iglesias del mundo pueden mostrar una gama más completa
y pura de vidrieras; todos los colores, del rojo más profundo,
al azul más lejano, todos los dibujos, todas las formas.
Hay un jardín flotante, un museo transparente y volador,
en los aires de la Catedral de Toledo. Por un momento creería
el sorprendido viajero hallarse entre los muros de una de esas mezquitas
de cristal y loza que pueblan las colinas de Estambul.
-
Puerta de Bisagra
Puerta de Bisagra, S/N
Se levantó en los últimos años del reinado
de Carlos V, para sustituir a la antigua Puerta de
Bisagra, que se había quedado insuficiente. El conjunto está
compuesto por dos cuerpos independientes, unidos por muros laterales
que determinan un amplio patio central. La fachada externa con que
tropezamos primero al entrar está protegida por dos torreones
circulares y en cada una de las cuales figura un rey godo, como
parte del escudo de Toledo. El centro de la fachada está
ocupado por un gigantesco escudo imperial con el águila bicéfala.
Por encima del escudo, sobre un frontón triangular, está
la estatua del ángel tutelar de la ciudad. Un mal día,
la peste aciaga quiso entrar en la ciudad, pero el ángel
la detuvo con su espada. "Tengo permiso de Dios para matar
a siete", dijo la peste y el ángel la dejó entrar.
En aquella peste murieron siete mil toledanos. Cuando la peste ya
se iba, el ángel entristecido, le reprochó: "Me
dijiste que sólo ibas a matar a siete y has matado a siete
mil"."Yo sólo maté a siete, comentó
la peste, a los otro los mató el pánico".
Dentro del patio, fijémonos en la hornacina con la estatua
del primer obispo de Toledo, San Eugenio. Por encima de la estatua,
hay una lápida con los versos que mandó esculpir Wamba
en las puertas de la ciudad. Y por debajo, otra lápida, en
latín diciendo que fue Felipe II quién mandó
retirar las inscripciones árabes colocadas en las puertas
y que "habían venido mostrando hasta el presente la
impiedad de aquella raza", mandando restablecer las anteriores
inscripciones godas dedicadas a los santos patronos.
En el centro del patio, la estatua de Carlos V. La siguiente fachada,
está flanqueada por dos torres acabadas en capiteles piramidales
y un escudo policromado entre ellas. Tras cruzar ante las puertas
que dan a los aposentos superiores y a los sótanos, se sale
por fin a la fachada interior, adornada con un nuevo escudo de armas
imperiales y una inscripción debajo que traducida, dice:
"En el año de 1550, anuncian la durable tranquilidad
del Estado los serenísimos Juana, Carlos, Felipe y Carlos,
madre, hijo, nieto y biznieto".
- Mezquita
del Cristo de La Luz
C/ Cristo de la Luz, S/N
Ya
existía un templo aquí en tiempos visigodos, convertido
luego en mezquita durante la ocupación árabe y finalmente,
en ermita cristiana. Las leyendas del Cristo de la Luz se entretejen
con la historia del edificio. Cuando aún era iglesia visigótica,
un judío pérfido y malo untó de veneno el pie
del Cristo. Cuando los cristianos se acercaban a besarlo , el Cristo
retiraba sus divinas plantas. Enfurecidos los judíos por
su fracaso robaron de noche al Cristo, le clavaron una pica en el
costado y lo sepultaron en un estercolero. Pero el rastro de sangre
milagrosa que el Cristo fue dejando y los resplandores que surgían
del basurero denunciaron a los culpables que fueron descuartizados.
Al invadir los árabes Toledo, los cristianos escondieron
la imagen en un hueco del muro con una vela encendida y lo tapiaron.
Pasan los siglos y Alfonso VI reconquista Toledo . Al entrar el
cortejo triunfal a Toledo y cruzar por delante de la mezquita, el
caballo de Alfonso VI se pone de repente de rodillas; manda el rey
investigar y, en el muro hueco, aparece la imagen del Cristo ahumado
por la vela que todavía seguía milagrosamente encendida,
después de casi cuatro siglos.
Allí se dijo por primera vez misa y dejó Alfonso VI
su escudo como recuerdo (hoy en Santa Cruz). El lugar en que el
caballo de Alfonso VI cayó de rodillas aparece aún
hoy día señalado mediante una piedra blanca que sobresale
de las demás.
La mezquita consta de una serie de bóvedas de crucería
sostenidas por arcos de herradura que se apoyan a su vez sobre columnas
de mármol rematadas por capiteles visigodos.
- Puerta del
Sol
Calle Carretas, s/n
Su origen, si atendemos a su construcción, hay que fijarlo
en el siglo XII , tal vez en el reinado de doña Urraca o
de Alfonso VII. En cualquier caso, es una de las más bellas
obras mudéjares de la ciudad, cuya estampa define bien el
espíritu de ésta. El conjunto lo componen dos torreones,
cuadrado el de dentro, semicircular y con matacanes el de fuera,
unidos por un cuerpo central, algo más bajo. En este cuerpo
aparecen dos bellas arquerías, de arcos de herradura entrelazados
los de abajo y lobulados los de arriba. Y varios arcos de herradura
y apuntados. Bajo el mayor de los arcos, en un triángulo
inscrito en una circunferencia, se ve un relieve con la Virgen vistiendo
la casulla a San Ildefonso.
Desde la terraza de la muralla podemos visitar el interior de la
torre. No tiene nada de especial, si no es la emoción de
sentirse entre aquellos muros estrechos y guerreros, observar los
huecos de los matacanes por los que se arrojaba aceite hirviendo
y piedras o subir a las almenas y contemplar una panorámica
privilegiada.
- Ermita del
Cristo de la Vega
Travesía Cristo de la Vega, s/n
También conocida como Basílica de Santa Leocadia.
Cuando fue martirizada la virgen Leocadia en el siglo IV, los cristianos
enterraron su cuerpo en este lugar, levantando sobre ella una ermita.
El rey visigodo Sisebuto, estimulado por San Eladio obispo, levantó
una basílica muy suntuosa en la que tuvieron lugar algunos
de los famosos concilios de Toledo. En el año 660, estando
reunidos el rey Recesvinto, el obispo San Ildefonso, la nobleza
y el clero, Santa Leocadia se apareció a San Ildefonso dejándole
un trozo de su manto, hecho que recogen con detalle los historiadores
de la época.
El edificio sufrió repetidas ruinas y reedificaciones; en
el siglo XV lo restauró Mendoza, en el XVIII se hizo de nuevo,
tras la guerra de independencia hubo que volver a reedificarlo,
destinándose entonces como ermita bajo la advocación
del Cristo de la Vega.
Pese a la grandiosidad histórica y arqueológica de
esta basílica, es mucho más conocida por una tradición
popular que hizo fortuna al ponerla en romance Zorrila. Se trata
de la tradición del Cristo de la Vega, originada sin duda
por el crucifijo que hay en la iglesia y que mantiene extrañamente
una mano desclavada. Zorrilla cuenta que el soldado Diego Martínez,
antes de partir a las guerras de Flandes, promete a su novia Inés
de Vargas que al regreso se casará con ella ante la imagen
del Cristo de la Vega. Pasa un día y otro día, un
mes y otro y el soldado vuelve convertido en el capitán don
Diego, pero la idea de casarse la desecha por completo. Inés
de Vargas apela entonces a la justicia para que don Diego cumpla
la promesa que hizo, y pone al Cristo por testigo que presenció
la promesa del capitán.
-
Castillo de San Servando
C/ Cerro de San Servando s/n
Es posible que antes de él hubiera allí una fortaleza
árabe. Alfonso VI, al reconquistar Toledo, restauró
allí un castillo para defensa de la ciudad, encomendando
la guarda a una comunidad cluniacense. Varias veces volvieron los
árabes sobre Toledo tratando de reconquistarla , así
que abandonaron los monjes el castillo y se encomendó su
defensa al alcaide, Alvar-Yáñez Minalla y luego a
la orden de los Templarios. Extinguida la orden en el siglo XIII
y ya sin moros en la costa, el castillo quedó vacío
y comenzó su paulatina ruina.
Un par de veces más fue restaurado, pero cuando la guerra
ya no se hacía a base de espadas y saetas, el castillo quedó
inservible, abandonado y empleado para encerrar bucólicos
bueyes.
Actualmente está restaurado y acondicionado como colegio
Sinagoga de
Santa María la Blanca
C/ Reyes Católicos, 4
Construida
en el siglo XIII, guarda las características del mudéjar
toledano, fue levantada como sinagoga hasta que en el siglo XV se
transforma en una iglesia. Tiene la planta de salón de cinco
naves paralelas con alturas progresivamente decrecientes hacia el
exterior y apoyadas en arquerías de herradura sobre pilares
octogonales. Todo ello de ladrillo convenientemente enfoscado y
blanqueado, con capiteles de artística yesería.
Qué comprar
Gracias a su historia y sus variadas tradiciones
y costumbres,Toledo ofrece al visitante una rica variedad de objetos
y productos artesanos.
Damasquinados:
El damasquinado es un arte decorativo con una tradición de
origen musulmán que se ha ido transmitiendo de generación
en generación a través de los maestros artesanos.
La lenta y trabajosa técnica consiste en rayar el diseño
en el soporte (metales como hierro, bronce, acero o cobre), introducir
hilo de oro o plata en los surcos y a pequeños golpes de
martillo cerrar las hendiduras. Una oxidación consigue la
tonalidad negra de la base metálica.
El contraste del fondo negro con los dibujos
en oro y plata compone diseños únicos en objetos tan
diversos como espadas, platos, broches, joyas e incluso muebles;
los estilos en los que se realizan comprenden desde el mudéjar
o renacentista hasta creaciones propias de los mismos artesanos.
Espadas:
El acero toledano ya era conocido desde la época romana,
pero es en el siglo XVI cuando cobra toda su fama. La firmeza del
filo y la flexibilidad de la hoja, así como el embellecimiento
de la empuñadura con diversas técnicas de grabado
o damasquinado, hicieron de las espadas de esta ciudad un arma blanca
de célebre reputación. Actualmente la mayor parte
de las espadas van destinada al turismo y son bellas reproducciones
de memorables espadas históricas como La Tizona de El Cid,
Excalibur del Rey Arturo o las espadas de Boabdil y Jaime I.
Mazapán:
El origen del mazapán en Toledo se atribuye a las monjas
del convento de San Clemente; cuando los árabes habían
asediado la ciudad, a principios del siglo XIII, el hambre se apoderó
del pueblo y las religiosas recurrieron a su despensa para intentar
aliviar esta necesidad. Los únicos productos que tenían
almacenados eran almendra y azúcar, y con estos alimentos
elaboraron una masa que tras su cocción se obtuvo lo que
denominaron "pan de maza".
Hoy en día el mazapán es un
producto característico de la época de Navidad, se
presenta en forma de figuritas, y su tradición y exquisito
sabor lo han convertido en un dulce artesano típico.
Arte de Toledo
Artículos típicos de Toledo
C/ Tornerias, 7
Teléfono :925.22.79.45
Artesanía Alonso
Artesanía típica de Toledo
C/ Cardenal Cisneros, 8
Teléfono :925.21.42.22
Arte Toleitola
Tienda especializada en damasquinos
C/ Reyes Catolicos, 3
Teléfono :925.21.52.26
Fiestas de Toledo:
- La Semana
Santa de Toledo, declarada Fiesta de Interés Turístico
Nacional, tiene un atractivo especial por el peculiar escenario
de las estrechas y empinadas calles y su severidad penitencial.
Todas las procesiones transcurren por la noche, mostrando la belleza
y la antigüedad de algunas imágenes a la luz de cirios
y hachones.
- Fiestas
de la Virgen del Sagrario: la verdadera fiesta patronal es
el 15 de agosto, el día de la Virgen del Sagrario. Es una
fiesta de carácter local y religiosol Lo más característico
de esta fiesta es la cita en el claustro de la catedral, donde se
reparte el agua de sus cisternas y pozos, el Agua de la Virgen a
la que una antigua tradición le otorga el carácter
de milagrosa.
- En Toledo aún se mantiene viva la
tradición de celebrar romerías a
las ermitas en las proximidades de la ciudad. La primera de las
romerías es la de la Ermita de la Virgen de la Cabeza, celebrada
el último domingo de abril.
Cómo volver
Una vez completado nuestro día en Toledo,
haremos el regreso a Alcalá de la misma manera que vinimos,
utilizando el tren o el autobus. En tren usamos el AVANT hasta Atocha
y después podemos tomar el cercanías directo a Alcalá
de Henares o bien el que va a Guadalajara y para en Alcalá
de Henares.
En Autobus tenemos que llegar hasta la estación
Sur de Méndez Alvaro, irnos a los trenes de Cercanías
C-5 y bajarnos en Atocha. Una vez en Atocha irnos al vía
C-2 con destino Alcalá de Henares o Guadalajara.
Si
quieres descargarte el plano de toledo pincha aquí
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