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Andalucía

Comunidad autónoma de España, constituida por la región homónima y situada al Sur del país; 87.268 km², 7.100.060 habitantes, Capital Sevilla. Está integrada por las provincias de Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Jaén, Málaga y Sevilla. Es doblemente ribereña del Atlántico y del Mediterráneo.

Tartessos: La primera cultura histórica de Andalucía
En el siglo XI a. C. los tartessos eran una de las culturas más brillantes que existían en le sur de la Península Ibérica, no eran un mito como algunos se han empeñado en hacer ver. Era un Estado regido por una monarquía y un lugar fértil en una gran variedad de frutos y hortalizas, muy rico en oro, plata, estaño y hierro, y abundante en ganados que simbolizaban la riqueza entre los griegos. Era, en definitiva, un país ideal que muchos anhelaron conocer pero no pudieron por su misteriosa desaparición en la batalla de Alalia entre focenses y cartagineses.
En conclusión, fenicios, griegos, tartessos y cartagineses, todos conocieron esta tierra que fue destino preferido de sus culturas y civilizaciones.

El territorio de la Bética
Una de las cuestiones más debatidas en lo referente al territorio de Andalucía es qué correspondencia habría ente la actual Andalucía y la Bética (Antigua región meridional de la Península Ibérica, regada por el río Betis –Guadalquivir- y limitada al Oeste por el río Anas –Guadiana- y al Sur y Este por el Mar Mediterráneo). Esencialmente se podría decir que sí coinciden, salvo algunas partes de Granada, Almería y Jaén. Podemos afirmar por tanto que en torno al ochenta por ciento del territorio de la Bética sería territorio andaluz.

La etapa romana
Alrededor del año 206 a.C. los romanos ocupan toda la Bética. La conquista es muy rápida debido al interés de los romanos por una zona tan rica (una de las más ricas de la Península), a la falta de una acción conjunta de defensa y a los intereses de las oligarquías. Andalucía abastece a Roma de aceite, vino, metales, etc. y de aquí serán los primeros emperadores nacidos fuera de Roma (Trajano y Adriano), además del filósofo Séneca.
El final de la dominación romana en la Bética sucede en torno al año 411 d. C. estableciéndose pueblos vándalos (Vandalucía será llamada Itálica) en ella y produciéndose un paulatino aumento del cristianismo. Tras los vándalos del norte germano se establecerán los visigodos.

Al-Andalus
En el año 711 los visigodos son derrotados por tropas árabes y se iniciaba la conquista de la Península. Este acontecimiento supondrá una transformación histórica para Andalucía al quedar separada de la civilización occidental a la que hasta entonces había pertenecido.
La conquista se llevó a cabo sin apenas resistencia, y casi toda la población hispano-visigoda pudo, gracias a las capitulaciones y los impuestos, conservar sus propiedades y la libre práctica de su religión. El califato de Córdoba será la culminación del apogeo de los Omeyas y un tiempo de esplendor en el comercio, la ciencia y las artes en general. A partir del siglo XIII avanza la Reconquista hasta el siglo XV con la caída de Granada.

La conquista de Granada (1481-1492)
La guerra de Granada es la última fase de la Reconquista de la Península Ibérica por parte de los reinos cristianos. Los enfrentamientos comenzaron ya en 1481 y se prolongaron hasta 1492. Los Reyes Católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, desarrollaron una hábil política aprovechándose de los enfrentamientos internos de la familia que reinaba en Granada. La campaña final comenzó en la primavera de 1491 y concluyó el 2 de enero de 1492 con la entrada de los RRCC en la ciudad y el exilio del último rey moro, Boabdil, en las Alpujarras.

Los Siglos de Oro. Andalucía: la puerta de América
En 1492, Cristóbal Colón descubre el Nuevo Mundo y da comienzo la Edad de Oro de Andalucía. Primero Sevilla, y después Cádiz, se convierten en los puertos de entrada de los barcos llenos de oro y plata provenientes de los territorios recién descubiertos. La gran mayoría del tráfico con el nuevo continente se convirtió en un monopolio jurídicamente castellano, pero físicamente andaluz. Existen múltiples y valiosas razones que justifican la importancia de Andalucía en el comercio y las relaciones con América, desde la proyección atlántica de Andalucía hasta razones estratégicas, pasando por una muy importante infraestructura de comunicaciones.
Coincidiendo con el Renacimiento y el primer Barroco se construyen edificios civiles y religiosos de gran envergadura e importancia, como palacios, catedrales, plazas, etc. ; pero debido a la mala gestión de las riquezas, a las luchas políticas, a la pérdida de poder naval y a las epidemias, a mitad del siglo XVII comienza la decadencia en Andalucía y en toda España.
De todo ello se deriva que existan tantas poblaciones de América del Norte, Centro y Sur con nombres de ciudades y pueblos andaluces, como Écija, Córdova, Alambra, Antequera, Sevilla, Málaga, Marbella, etc.

Siglos XVIII y XIX. La pérdida de la colonias y la desamortización
El siglo XVIII comienza en crisis con la Guerra de Sucesión Española, y como consecuencia de ella la ocupación de Gibraltar por parte de Inglaterra. El primer rey Borbón, Felipe V, establecerá la corte durante algunos años en Sevilla.
A mediados del XVIII aparecen las primeras ideas de la Ilustración y en 1788 Cádiz pierde toda la hegemonía que hasta entonces tenía en el comercio con las indias.
A comienzos del XIX, Andalucía sufre también los efectos de las guerras napoleónicas que afectan a todo el continente. El imperio español y su hegemonía colonial se desmorona, a la vez que estallan las guerras carlistas por la sucesión al trono. También se produce una revuelta social y con ella la revolución liberal más o menos a mitad de siglo. Después se proclamará la Primera República, que durará dos años y dará paso de nuevo a la restauración monárquica. A finales de siglo vuelven las revueltas campesinas y los levantamientos en Andalucía. En este aspecto es necesario hablar un poco del proceso de desamortización que tantísima repercusión tuvo para Andalucía.
En el siglo XIX se producen en el mundo transformaciones de diferente tipo que han venido en llamarse con el nombre genérico de Revolución Industrial. Muchos de estos cambios llegarán a trastocar gran parte de las estructuras económicas y sociales del antiguo régimen. La desamortización en España va desde el año 1766 hasta el año 1924, sucediéndose varias en diferente grado en este siglo y medio. La desamortización consiste en la conversión en bienes nacionales de las propiedades y derechos que hasta entonces habían constituido el patrimonio amortizado (sustraído al mercado libre) de diversas entidades civiles y eclesiásticas para enajenarlos inmediatamente en favor de ciudadanos individuales. En Andalucía se da un ritmo de modernización más lento que el de otras regiones españolas. Si España estaba en la "periferia" europea, Andalucía estaba en la "periferia" española.
Uno de los problemas más importantes es el del reparto de la tierra. La distribución de la propiedad de la tierra se dividía entre la Iglesia (que no trabajaba la tierra, de ahí el nombre de manos muertas) la corona (tierras de realengo), y la nobleza (tierras señoriales). Hay un grupo más que lo constituirían las tierras pertenecientes al municipio y que se conoce con el nombre de tierras comunales. De los tres tipos que hemos señalado no dejaron de incrementarse las tierras eclesiásticas y señoriales.
La idea del reparto de la tierra ha dominado las luchas campesinas en Andalucía y podemos decir que constituye una de las aspiraciones del campesinado andaluz.
La guerra contra Estados Unidos pone el punto y final al imperio colonial con la pérdida de Filipinas, Cuba y Puerto Rico.

El siglo XX
En la primera mitad del siglo XX España entera, y con ella Andalucía, sigue siendo un país básicamente dedicado a la agricultura. De esta manera, la historia y el devenir de Andalucía se verá íntimamente unido al de España y sufrirá sus mismos avatares. Durante este período el país sufrirá muchas revueltas sociales y conflictos internos. Primero será la dictadura de Primo de Rivera, después la Segunda República, y por último la triste Guerra Civil. Tras la guerra, Franco llega al poder y con él la dictadura, que se prolonga hasta su muerte en 1975.
Después del éxito de la revolución industrial y de los índices de industrialización de Andalucía a finales del XIX y principios del XX, se vuelve al tan popularizado subdesarrollo andaluz por causas que van desde los monopolios de la oligarquía hasta la mala distribución de la riqueza. Todo esto, sumado a los conflictos sociales y políticos del siglo XX relegan a Andalucía como región de segunda categoría. Con la proclamación de Juan Carlos I como rey de España y la restauración de la democracia será cuando España y todas sus regiones encuentren muchas nuevas posibilidades de progreso y prosperidad y Andalucía, junto al resto de regiones, obtenga el nombre de región autonómica.
El creciente auge económico y social de los años sesenta y setenta, se verá multiplicado sobretodo en el sur de España, en Andalucía, por el fuerte incremento del sector turístico; y desde la entrada de España en la Unión Europea se han abierto también nuevas perspectivas para la agricultura y la industria andaluzas.

La bandera de Andalucía.
A finales del siglo XI aparece por vez primera la bandera verde y blanca. El verde representa la convocatoria del pueblo. El blanco es interpretado como parlamento o paz. La bandera de Andalucía lleva este mensaje: Verde de esperanza y unión y blanco de paz y diálogo. Se trata de un símbolo de tolerancia, por amor a la tierra andaluza y a su cultura.

La economía de Andalucía.
Al igual que gran parte de España la economía andaluza se basa en la actividad de tres importantes sectores, que son el primario, donde entrarían la agricultura, la ganadería, la pesca y la minería, el sector secundario o industrial y el sector terciario con le comercio y el turismo como pilares más importantes.
En agricultura Andalucía es la primera región de España, gracias a su variado clima que produce cultivos de secano y regadío.
La ganadería tiene una importancia menor económicamente hablando, pero también se da el ganado ovino (ovejas) en Granada y Córdoba, el equino (caballos) en Cádiz y los restantes (porcino, bovino y caprino) en otras provincias andaluzas en mayor o menor número.
Andalucía es la segunda región pesquera de España, con pesca de altura (lejos del litoral español) y de bajura (cerca de la costa española). Los puertos pesqueros más importantes son los de Huelva y Cádiz. En lo que respecta a la minería, Andalucía tiene yacimientos importantes de cobre en Riotinto (Huelva) y de cobre en La Carolina (Jaén).
Dentro del sector secundario, las industrias más importantes son agroalimentarias, textiles, químicas, de la construcción y de papel.
Andalucía es uno de los destinos turísticos preferidos de españoles y extranjeros, de ahí que este sector sea uno de los que más ingresos proporcionan a la comunidad. Existe un turismo de sol y playa y un turismo cultural que cada vez atrae a más visitantes; además, el comercio de pequeñas tiendas, almacenes, grandes superficies y mercadillos ambulantes reporta importantes beneficios a la comunidad.

La artesanía de Andalucía.
La artesanía andaluza es mundialmente reconocida por su gran variedad de productos y por la huella árabe que aparece en muchos de ellos de diferentes motivos, formas y colores.
La cerámica, la cestería, el cuero, la madera, la platería (joyas de plata), los muebles, las guitarras, la herrería, etc. Son de admirar todos estos productos artesanos que han pasado de generación en generación y con el elaborado cuidado de manos maestras. Más ejemplos, serían los bordados, los repujados y marroquinería, las mantas de Grazalema y Las Alpujarras, los faroles de Granda...En resumen, que el visitante puede encontrar y adquirir tanto en las grandes e importantes ciudades andaluzas, como en las pequeñas aldeas de cualquier sierra los encantos de una artesanía variada y rica.

La gastronomía de Andalucía.
En la gastronomía andaluza, como no podía ser de otra manera, también hay influencias de todas las ricas culturas que poblaron esta tierra. Los romanos trajeron el vino y las aceitunas y los árabes los cítricos, la almendra, especias y dulces.
Los pescado y mariscos, del Mediterráneo o del Atlántico, y los productos de los montes y sierras, como la carne, el jamón y el queso, también forman parte de la cocina andaluza; sin olvidar las comidas basadas en legumbres, verduras, huevos, arroz o patatas, sabrosas todas ellas.
El arte de la cocina andaluza está en la preparación y en las combinaciones de ingredientes y especias; aunque sea lo que sea que se prepare, los mejores platos de la cocina andaluza, deben tener como base el aceite de oliva. Famoso en el mundo entero es el "gazpacho andaluz", una sopa fría de verduras que se come preferentemente en los cálidos veranos.
Además de restaurantes, el visitante encontrará en los bares de tapas una alternativa deliciosa y barata. Las tapas son pequeños platos de comida que nacieron con el propósito de “tapar” el vaso de vino o cerveza y la intención de que el alcohol no hiciera tanto efecto. Actualmente existen muchos bares que ofrecen estas tapas y cada vez es mayor la variedad de ellas. El visitante puede comer y quedar satisfecho con dos o tres tapas acompañadas de vino Fino de Jerez, Montilla de Córdoba o un buen vino blanco de Huelva.