Learn Spanish with Escuela Internacional


LÉON Y ASTORGA

LOCALIZACIÓN

León es una provincia que, con sus 15.648 Km. cuadrados es una de las siete más grandes de España. Es la provincia más grande de Castilla y León. Tiene como esencia fundamental su diversidad y variedad geográfica y cultural. La montaña, tierra de campos, El Bierzo, no son más que expresiones genéricas de las cerca de 50 comarcas que tiene la provincia. La diferencia entre los 2.648 m. de altitud de Torre de Cerredo, en Picos de Europa, y los 383 de Puente de Domingo Flórez, son el límite a esta diversidad paisajística, a la que se une algo tan singular como que sus ríos corren en tres direcciones diferentes: hacia el Cantábrico unos, por la Cuenca del Duero otros y directos al Atlántico el resto. Tiene aproximadamente 520.000 habitantes.

Astorga es una ciudad situada en España (Unión Europea), concretamente en la Comunidad de Castilla y León, y en la provincia de León. Tiene una población de 12.387 habitantes.
La ciudad es un importante centro de servicios y comercio. Por su historia y sus monumentos, constituye un importantísimo foco de atracción para el turismo. Su notable tradición literaria y cultural la confieren relevancia en este campo.


CLIMA

La primavera es corta, el verano corto y caluroso, el otoño largo y bonancible y el invierno largo, riguroso y muy frío, con intensas nevadas en las zonas montañosas. En general el clima de León es duro (mediterráneo-continentalizado) con temperaturas extremas, con máximas de hasta 37º C. en julio y mínimas de hasta -17º C en Enero.
En la vegetación de León predomina el monte bajo y el matorral de urces y piornos, así como los chopos, álamos, sauces y negrillos en las riberas.
La fauna provincial es muy variada y esta compuesta principalmente por lobos, corzos, jabalíes, rebecos, ciervos, zorros, perdices, liebres, conejos, jinetas, hurones, armiños, etc.

HISTORIA

La tradición de dar buena acogida a los viajeros, desde que León era una ciudad de paso en el Camino de Santiago, en la Alta Edad Media, permanece felizmente viva. Si entonces, hace mil años, los leoneses supieron " dar posada al peregrino", hoy la Ciudad de León en una urbe acogedora, con una planta Hotelera puesta al día, buenos Restaurantes y Mesones, y una Actividad Cultural y de Ocio permanente. Nada más llegar, por carretera o ferrocarril, el viajero sentirá inmediatamente la hospitalidad de sus habitantes, que saben ejercer como anfitriones con sencillez y sabiduría.
Los antecedentes de la Ciudad de León se remontan a los tiempos en que los romanos dominaban Hispania; de aquella época se conserva parte del recinto amurallado y otros vestigios artísticos.

En el casco viejo, el Barrio Húmedo acoge en sus plazas y callejuelas innumerables tabernas y mesones. Es una de las zonas en las que el viajero puede mezclarse con la gente y degustar un anticipo de la sabrosa cocina leonesa. La animación de la Ciudad no decae en todo el año.
Sus recomendables celebraciones abarcan todos los gustos; folclóricas, religiosas, deportivas y culturales; desde la Semana Santa a las Fiestas de San Froilán, la Semana Internacional de la Trucha y Concurso Gastronómico, o el Festival Internacional de Órgano...

EL CAMINO DE SANTIAGO


El Flujo de viajeros que peregrinaban a Santiago durante toda la Edad Media supuso un gran enriquecimiento cultural para los Reinos por los que atravesaba la ruta. El Camino de Santiago fue un factor determinante para el desarrollo del Arte Románico, de la mano de los artistas y sabios peregrinos que dejaron su huella en ciudades de paso, como León.
Los gobernantes de la época se preocuparon de dar protección a los peregrinos, construyendo monasterios y hospitales a lo largo de toda la ruta jacobea. Quizá algunos fuesen peregrinos jacobeos, pero desde luego sí fue el Camino quien posibilitó crecimiento urbano.
Aún hoy, la ciudad, hito importante desde hace muchos siglos en el trayecto jacobeo, permite recorrerlo casi por las mismas calles y por el mismo itinerario que siguieran aquellos antepasados encaminados hacia la tumba del Apóstol.

MONUMENTOS

LA CAPITAL DEL ANTIGUO REINO DE LEÓN sorprende al viajero que por primera vez se acerca a ella, por sus admirables Monumentos Históricos Artísticos - la Catedral, San Marcos, San Isidoro son las más universales -, que se integran en una moderna ciudad llena de plazas ajardinadas, parques, fuentes y amplias avenidas.


LEÓN

- La Catedral de León
Levantada entre los siglos XIII y XVI, y restaurada durante el siglo pasado, la "pulcra leonina" es un acabado ejemplo del gótico de origen francés, manifestado en la pureza ascensional de sus líneas y su impresionante interior, bañado por la luz de las inigualables vidrieras que cubren sus vanos.
No hay que perderse la decoración de sus portadas (presidida la principal por la venerada Virgen Blanca).
También es del máximo interés su retablo mayor, obra sobre todo de Nicolás Francés es su parte pictórica, y contiene el arca en plata, labrada por Enrique de Arfe- con los restos del patrón de la diócesis leonesa: San Froilán.
El coro está realizado en nogal tallado y es obra de Jusquín, Juan de Malinas y Copín de Holanda, mientras el trascoro, del siglo XVI, fue llevada a cabo por Estaban Jordán.
El claustro, con bella labor escultórica en sus bóvedas, alberga el Museo Catedralicio, repleto de extraordinarias muestras del arte de todas las épocas en sus más diversas manifestaciones: pintura, escultura, orfebrería.

- San Marcos
El actual edificio es obra del siglo XVI, y en él destaca la fachada de estilo plateresco decorada con medallones y estatuas (muchas de ellas perdidas) con temas que exaltan la monarquía universal de Carlos I mezclados con motivos jacobeos, debidos al uso de San Marcos como hospital de peregrinos.

La iglesia, con planta de cruz latina, da paso a la espléndida sacristía obra de Juan de Badajoz el Mozo con sus tres bóvedas estrelladas.
El claustro, renacentista y barroco (siglo XVI y XVIII) se decora con medallones de Juan de Badajoz y decoraciones florales de Juan de Juni.
Hoy, San Marcos se ha convertido en parador de turismo de gran lujo, cuyos salones y restaurantes son centro de la vida social y de los encuentros y convenciones que acoge la capital leonesa.

- Basílica de San Isidoro

Esta Real Basílica, realizada en estilo románico entre los siglos XI y XII, contiene los restos de San Isidoro de Sevilla, trasladados desde tierras musulmanas en el año 1063.
Sus dos excepcionales portadas, las del Perdón y las del Cordero, contiene acabadas muestras de la escultura en relieve de su tiempo.
La recogida iglesia da paso a la joya más preciada del edificio, el Panteón de los Reyes, lugar de reposo de 23 personajes regios a los que cobija las más perfectas pinturas murales que el románico produjo en España, un conjunto de escenas sobre la vida y pasión de Cristo acompañadas de representaciones de la existencia cotidiana del siglo XIII.
La visita a San Isidoro pasa ineludiblemente por su museo, en el que se guardan piezas como el Cáliz de Doña Urraca, las arcas del siglo XI y hasta la lápida que da fe del nacimiento de la propia ciudad de león, hace dos mil años.

- Murallas romanas

Aún quedan en pie muestras de las antiguas murallas romanas, que encerraban el recinto de la Ciudad en un cuadrilátero que fue rodeado de construcciones y más tarde deformado en las restauraciones de Alfonso V y Alfonso IX, con apertura de nuevas entradas a la Ciudad.
Están regularmente conservadas desde la Torre llamada de los Ponces, detrás de la Plaza Mayor, hasta Puerta Castillo, y desde aquí hasta la Torre de San Isidoro.
Su fábrica de canto rodado y argamasa con muchos sillares grandes y conservando en grandes lienzos su sillarejo primitivo.

- Casa de Botines(Gaudí)


Situada junto al antiguo palacio renacentista de los Guzmanes, la "Casa de Botines" se debe a la iniciativa de unos prósperos comerciantes de tejidos de León relacionados con los industriales textiles catalanes, uno de los cuales, Carlos Güell, recomendó a Gaudí para la construcción de una nueva sede del negocio de los leoneses.

Gaudí inició el proyecto en 1891 y tuvo que superar muchas trabas burocráticas antes de finalizar la obra.
Gaudí realizó un impresionante edificio de inspiración medieval, resuelto con su inconfundible estilo modernista, que serviría al mismo tiempo como negocio de tejidos en sus plantas bajas y para viviendas en las superiores.

Declarado Monumento Histórico en 1969, fue posteriormente adquirido por una institución financiera de León, Caja España, que lo ha restaurado para su sede social.

- Palacio de lo Guzmanes


El palacio se inició en el año 1560 continuando hasta el 1572, fecha en que se paralizaron las obras sin estar concluidas. La dirección de esta obra se atribuye al gran arquitecto Enrique Gil de Hontañón.
Es un amplio edificio de forma trapezoidal, con cuatro torres en los ángulos y un patio columnado.
Sus fachadas son de piedra sillería aplantillada, con bastante talla y alguna parte escultórica. El edificio consta de dos cuerpos, en el inferior los huecos amparan sus grandes aberturas en sólidas rejas voleadas, campeando en las mensulillas las armas de los Guzmanes. El cuerpo superior ostenta balcones con antepechos voleados, con balaustrada de hierro...
De este edificio se hizo cargo la Diputación, a finales del pasado siglo, para instalar su sede, y desde entonces lo ha tratado con cariño y esmero - incluso excesivo, ya que incorrectamente a la galería superior colocó vidrieras de Daniel López Merille.
Es Monumento Histórico desde 1963.


- El Barrio Húmedo

No es el exceso de agua, antes al contrario, es la abundancia de típicos lugares donde degustar los vinos de la tierra acompañados por un imaginativo repertorio de suculentas tapas lo que ha bautizado con nombre tan peculiar a este encantador recinto leonés.
Es el corazón del casco antiguo medieval, y se extiende en torno a la plaza de San Martín, popularmente conocida como Plaza de las Tiendas. Callejas y plazuelas, rincones, arcadas y soportales crean un ambiente tan ajeno al tumulto de la gran ciudad, que el visitante reencuentra el insólito placer del paseo sosegado, junto con la animación de los mercados, el comercio y el tapeo. Sus angostas calles recuerdan en el nombre su origen gremial: Zapaterías, Platerías, Azabachería…
Recomendable la parada en los bares y mesones del lugar, donde los chatos en vasos de grueso cristal y las generosas tapas son preludio idóneo para el almuerzo o la cena en cualquiera de los múltiples restaurantes que hacen del Barrio Húmedo un enclave gastronómico de primer orden.

Al oscurecer, la vida no se detiene. Es el turno de la gente joven, que disfruta de este lugar tan singular, remozando con su bullicio las rancias piedras, testimonios de la historia de León.


- Palacio del Conde Luna


Situado en la plaza del Conde, llamada así por el palacio. Plaza mandada construir por Alfonso XI, a principios del siglo XIV.
Este palacio-fortaleza esta situado en el ángulo suroeste de la muralla antigua. Actualmente este trozo de muralla está bastante destrozado y lo tapan las casas construidas, adosadas a ella y con entrada por la Rúa y la del Conde de Rebolledo; no obstante, el cubo del ángulo, bastante bien conservado, se puede observar entre unas casas bajas.
De este viejo palacio del siglo XIV, se conserva el cuerpo central de la fachada. Está construido de piedra sillería y tiene cerca de once metros de ancho. La portada es gótica con díntel sobre modillones, un gran arco apuntado cobija el tímpano, y se encuadra en ancho molduraje.
Hay tres escudos en el tímpano: el central, el de los Quiñones, en su aspecto más primitivo, caracterizado por dibujarse los veros en forma de castillos...
Conserva una portada de piedra en estilo mudéjar, del siglo XIV. Hay un amplio balcón a manera de galería de tres arcos llanos, a medio punto, sobre columnas de estilo ramirense, con sus fustes de mármol blanco y los de los extremos estriados en espiral, y así mismo dos capiteles corintios con doble fila de hojas lisas. Sirve para descarga otro gran arco agudo, que en su tímpano tiene tablero rehundido liso.
Existe también una torre, del siglo XVI, en un ángulo de la plaza que lleva el nombre del conde.
Declarado Monumento Histórico en 1931.

-Consistorio y Plaza Mayor

León tiene su Plaza Mayor, que no es ni mejor ni peor, ni más bella ni más desangelada que tantas otras plazas Mayores que en España dan carácter a un enclave preciso de la Ciudad.
Puede que con un mayor miramiento y mejor trato, se evitara su desvencijamiento pero aún conserva su empaque señorial y su estructura tradicional característica de plaza castellana.
El primero de los nombres que se le impuso a este recinto fue el de PLAZA DEL PAN, porque en su inmediaciones andaban a hornadas de hogazas de a ocho libras los Panaderos. Fue coso taurino y escenario de los fastos de la Corte isabelina.
El Consistorio, que compone su parte principal, se convertía en Palco Real. Es un bello Palacete del siglo XVII, con dos torretas, profuso balconaje y columnas corintias. Aquí, en este lugar se dio el grito de guerra contra los franceses en el año 1810.

En esta Plaza, es en la que todavía se celebran los mercados, los miércoles y sábados de cada semana.

ASTORGA

- Catedral de Astorga

Fue iniciada dentro del mundo gótico, y pese a los casi cuatro siglos que fueron necesarios para terminarla, únicamente se rompe la unidad de estilo en las fachadas, la de los Obispos renacentista y la principal barroca. El interior cuenta con el fabuloso retablo de Gaspar Becerra, instruido en la órbita de Miguel Ángel, y considerado como el primero realizado a la maniera de los maestros italianos. En la nave central, la sillería de coro del siglo XVI soporta el órgano barroco utilizado para los principales actos de culto llevados a cabo en el templo. Recorriendo las capillas, destacan la de la Majestad en la cabecera, la de la Inmaculada de Gregorio Fernández en el crucero, y el retablo hispanoflamenco a los pies y dedicado a San Miguel.
El claustro y la primitiva Escuela de la Catedral se han convertido desde los años '60 en el Museo Catedralicio.

- El Palacio Episcopal

Este palacio, construido por Antonio Gaudí en los años de transición entre este siglo y el XIX, fue originalmente destinado a ser residencia episcopal. Sin embargo, en la década de los '60 fue dedicado a Museo (bajo el nombre de Museo de los Caminos), en este caso para albergar el patrimonio diocesano de aquellos pueblos o iglesias que, por distintas razones, han quedado abandonados.

- El Museo de Chocolate

El Museo del Chocolate de Astorga fue fundado en 1.994 como una iniciativa particular. Cuenta con una amplio patrimonio perteneciente a la fase industrializadora de la ciudad y la comarca. Ésta tuvo lugar a lo largo del siglo XIX como consecuencia de la arriería y el transporte de mercancías entre Galicia y Madrid.

En el número cinco de la astorgana calle de José María Gay se halla este museo dedicado por entero al chocolate y a su elaboración. No en vano este producto adquirió gran importancia en la ciudad leonesa en los siglos XVIII y XIX. Etiquetas, carteles, fotografías, aperos y maquinaria muestran la historia de uno de los productos más preciados por los más golosos: el chocolate.


La teoría más extendida acerca de la llega del chocolate a España es que un monje que viajaba en una de las expediciones de Cortés, envió al Monasterio de Piedra en Zaragoza tan preciado producto. Cierto o no, fueron los españoles quienes introdujeron en Europa el cacao. En Astorga, se encuentra un museo dedicado a la historia del Chocolate. La llegada del cacao originó una incipiente industria, ya no sólo de la elaboración del chocolate, sino también de la maquinaria apropiada y de la imprenta para la publicidad de las diferentes fábricas.

Un particular rincón que muestra no sólo la importancia de una industria chocolatera en los siglos XVIII y XIX, sino multitud de objetos, fotografías, carteles y otros enseres, que muestran parte de la historia del chocolate.

Astorga se ganó fama de importante centro de producción chocolatera. La razón se debe principalmente a tres motivos. Por un lado, la ciudad, parada obligada en el Camino de Santiago, fue capital de una de las diócesis más extensas, pobladas e importantes de España. Abundaban sacerdotes y monasterios. Se sabe por los anales de la historia, que el clero tuvo gran afición por el chocolate, lo que provocaría gran demanda. Por otra parte, los arrieros maragatos, que dominaban el transporte desde Galicia hacia el interior, comerciaban con el chocolate de Astorga llevándolo a diferentes puntos de España dándole especial renombre. Por último, el clima frío y seco, permitía enfriar el chocolate sobre el suelo de forma rápida, antes de la llegada de las cámaras frigoríficas.

La magnífica colección del museo da una idea de los periodos de mayor esplendor de la industria chocolatera en la ciudad. Las primeras máquinas los rodillos, artesas, moldes, tostadores y morteros. Uno de los aspectos más destacables es la colección de envoltorios y carteles que "guardaban" el chocolate. En cada uno de ellos se aprecia la imaginación y el buen gusto de los diseñadores y artistas locales, así como de otros puntos del país.
Sin duda, este es el rincón más dulce que se puede encontrar en Astorga.

"A brazo", una técnica secular

Durante siglos el chocolate se elaboraba "a brazo", de forma muy similar a como se elaboraba en México. De este modo, se tostaba el cacao a fuego de leña para decorticarlo en artesas de madera. El grano limpio pasaba a una piedra de forma curvada denominada "refinadera", bajo la que se colocaba un hornillo con fuego. Mediante un rodillo de piedra o madera se exprimía el jugo del cacao. A ello se añadía azúcar o especias muy molidas. La mezcla se volcaba en moldes de madera o cinc. La maquinaria facilitó el aumento de producción y la rapidez en el proceso de elaboración, aunque, con ellos, perdió algo de la calidad que todo trabajo artesano ofrece.

De América al Monasterio de Piedra

Cuando Colón llegó a una isla frente a a las costas de Honduras, los habitantes de Guajaca, que así se denominaba, les obsequiaron unas pequeñas nueces de color marrón. Era el producto con el que elaboraban el xocolatl una bebida de fuerte sabor que otorgaba gran energía. Dicho producto se elaboraba con cacao que se tostaba y molía, añadiéndole agua y calentándose para extraer la manteca de cacao. La harina de maiz espesaba la mezcla. El fuerte sabor lo ponían especias como la pimienta. Pero fue la llegada de Hernán Cortés a México cuando se puede hablar de descubrimiento del cacao, cuya semilla ya se utilizaba como moneda de cambio por los mayas, quienes comenzaron a cultivar el cacao hace más de dos mil años. Los aztecas consideraban el cacao un regalo de los dioses, favoreciendo el conquistador extremeño su cultivo. Se dice que alguno de los monjes que viajaban en las expediciones de Cortés envió cacao al Monasterio de Piedra en Zaragoza. Tuvo que pasar un siglo para que se mezclara con azúcar y comenzara a ser preciado en la corte europea, convirtiéndose en bebida de los reyes y la corte española, costumbre que, con el tiempo, se extendió por toda Europa.