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Sigüenza
1.
Localización
Municipio de la provincia de Guadalajara,
situado a 130km. de Madrid.
2.Clima
Su clima es mediterráneo con tendencia a
continental atenuado, con lluvias escasas, provocando el que sus
temperaturas sean algo frías en invierno y cálidas en verano.
3. Historia
Sus
primeros pobladores celtíberos la llamaron Segonola, que sería
latinizado en tiempos romanos convirtiéndose en Segontia, la ciudad
romana más importante de su provincia.
Los visigodos y posteriormente los musulmanes también habitaron Sigüenza.
La reconquista cristiana de la villa en el año 1123 alentó su
crecimiento, gracias quizá a sus buenas cualidades estratégicas.
Por cesión de Alfonso VII, los obispos seguntinos pasaron a ser los
dueños absolutos, -espirituales y materiales- de la ciudad y de sus
tierras, hasta que en 1796 el obispo Juan Díaz de la Guerra renunció
a este privilegio. Ellos levantaron las primeras piedras de su
formidable castillo, convertido hoy en Parador Nacional y que fue
lugar de reclusión de la princesa doña Blanca de Borbón por parte
de su marido Pedro I "el Cruel", rey de Castilla
(1350-1369). durante seis siglos el obispado de Sigüenza marcó el
desarrollo de la ciudad, engrandeciéndola económica, artística y
culturalmente, aunque siempre con un sello religioso que la
distingue y ha perdurado hasta nuestros días.
El pujante renacimiento guadalajareño, auspiciado por los Mendoza,
se vivió también en Sigüenza, bajo la sombra del cardenal Pedro
González de Mendoza. En el siglo XV se crea la Universidad,
auspiciada por círculos eclesiásticos cercanos al Cardenal, que se
convertiría en un centro cultural de primer orden. Durante los
siglos XVI y XVII, vivió un impresionante auge artístico y
cultural, y en ella se dieron cita relevantes artistas, eminentes
profesores y grandes eruditos.
Hoy Sigüenza se muestra al mundo orgullosa
de ser una ciudad hermosa y acogedora, enriquecida por el paso de un
tiempo que parece haberse detenido en sus calles medievales, La
ciudad, que conserva su estructura de traza medieval, invita al
paseo y a la contemplación de sus calles y monumentos
4. Monumentos
El recorrido por esta
singular ciudad puede iniciarse en la Plaza
Mayor, un majestuoso ejemplo de
arquitectura renacentista, aunque los edificios que la rodean
aportan detalles de diferentes estilos.
Imprescindible visitar la
Catedral, de estilo cisterciense ,
en la que destacan sus magníficos rosetones góticos de los siglos
XII-XVI y el edificio de la contaduría del cabildo, este último de
estilo plateresco. En su interior encierra magníficos retablos,
relieves, altares... En el brazo derecho del crucero se halla la Capilla
del Doncel, edificada para guardar
los restos de Martín Vázquez de Arce, más conocido como "El
Doncel" de Sigüenza, joven noble y guerreo que perdió la vida
guerreando contra los moros en la vega de Granada en 1486. Su
estatua yacente, en alabastro, está considerada como una de las
mejores de Europa en su estilo. Asombra su realismo y la postura,
recostado con un libro abierto entre las manos, impropia de un
mausoleo.
El Museo de la catedral está Instalado en tres salas del Claustro:
la librería del Cabildo, la Sala Capitular de verano y la antigua
fragua. Aposentos que ya de por sí constituyen piezas de gran valor
histórico y artístico.
Frente
a la catedral, se encuentra el Museo Diocesano, que alberga muestras
de la historia seguntina, así como importantes obras de arte.
Podemos pasear por sus empinadas calles, y contemplaremos los restos
de las murallas medievales, con su Puerta de Hierro y el Arco del
Portal Mayor. Al final de la calle Mayor y en la parte más alta de
la ciudad, se encuentra el castillo.
Tanto el recinto exterior como el impresionante patio pueden
recorrerse libremente. La fortaleza conserva intacto su antiguo
trazado y sus dependencias: salón del trono, salón de doña
Blanca, patio de armas y la preciosa capilla de estilo románico.
5. Anecdotas
El
Doncel de Sigüenza: Don Martín Vázquez
de Arce nació en algún lugar de Castilla y se puso desde muy niño
al servicio de los Mendoza de Guadalajara, ciudad en la que su padre
ejercía de secretario particular de esta familia, residiendo en la
ciudad del Henares. Formado en las artes, las letras y las armas,
ejerció como paje del primer duque del Infantado, acompañando a
las tropas castellanas en diversas campañas guerreras en la Vega de
Granada. En el mes de julio de 1486, contando con 26 de edad, cayó
en una emboscada tendida por los árabes en las fangosas tierras de
la vega granadina, donde fue alcanzado por las espadas islámicas,
muerto allí, recogido su cuerpo por su padre, y llevado a Sigüenza
años más tarde, donde la familia había adquirido, en la Catedral,
una capilla de la cabecera, a la que dio título de San Juan y Santa
Catalina, y allí se puso, el primero de todos, el cuerpo de don
Martín Vázquez de Arce. Su hermano Fernando, obispo de Canarias,
encargó la estatua yacente para su sepulcro. ¿A quién? Nunca se
ha encontrado el documento que lo acredite, pero parece muy verosímil
que fuera tallada esta famosa estatua en los talleres de escultura
de Sebastián de Almonacid, en la ciudad de Guadalajara, hacia 1492.
El Doncel de Sigüenza estuvo casado con
misteriosa dama, y tuvo de ella una hija, Ana, que le sucedió en
apellidos y heredó algunos bienes, pocos. La familia de los Arce
mantuvo siempre la capilla catedralicia en la que se enterraron años
después los padres del Doncel, sus hermanos, sobrinos, tíos, etc.
Hoy es una de las más altas sensaciones estéticas que pueden
gozarse: entrar en la catedral medieval de Sigüenza, avanzar por la
nave de la Epístola, cruzar el crucero y llegar ante la soberbia
reja de Juan Francés, para penetrar en esta capilla, en la que la
luz mortecina y marfileña de la altura estrecha baña de poesía,
irrealidad e intemporalidad el recinto.
El Doncel yace, en alabastro tallado,
tumbado con las piernas cruzadas. Es un caballero que ha muerto
peleando "en Cruzada" contra los infieles. Tiene un libro
en las manos, y medita con la mirada perdida sobre el suelo, después
de haber leído. En el pecho luce la colorada cruz de la Orden de
Santiago de la que es caballero. A los pies, sobre su celada metálica,
un pajecillo le mira, y llora. El Doncel de Sigüenza es la
representaicón máxima de la cultura medieval, el uso de las armas
para defender la fe, la lectura para alcanzar la sabiduría. La
mirada siempre perdida en el más allá, segura residencia del alma.
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