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Dos Recetas tradicionales de Málaga

Ensalada Malagueña


Ensalada Malagueña

Es una ensalada fría que puede tomarse en cualquier época del año, muy fácil de preparar y cuyas cantidades dependen del número de comensales; aumentaremos las mismas si tenemos un gran número de personas.

       

                                                                       
Ingredientes: patatas, bacalao, cebolletas o cebollas, naranjas, aceitunas, aceite de oliva.

Preparación: El bacalao se deja en remojo (en agua) y después se asa. A continuación se desmenuza y se le quitan las espinas; se le añade el aceite de oliva, las patatas cocidas anteriormente cortadas en tacos, las naranjas en gajos y las cebolletas picadas. Finalmente se adorna con aceitunas y se deja enfriar.

Repetimos que la cantidad depende del número de personas.

Es posible encontrar esta ensalada con otro nombre en cualquier rincón de la provincia, por ejemplo en Mijas se llama “Ensalada de Mijas”.

 

    Porra Antequerana


Porra Antequerana

Su nombre nos remite a la antigua y bella ciudad de Antequera, y aunque allí tenga su origen actualmente se ha convertido en uno de los platos típicos de la provincia. Está directamente relacionada con toda la variedad de sopas frías de la región andaluza, encontrándose muy pocas diferencias entre ellas, como por ejemplo con el salmorejo cordobés, de igual exquisito sabor. Podríamos decir que se trata de un gazpacho de mayor espesor y con algunos, pocos, ingredientes más.

  

 Ingredientes: 1 kilo de tomates, 2 pimientos, 2 dientes de ajo, pan, huevos, jamón, aceite de oliva y vinagre.         

Preparación:

Se ponen los tomates sin piel ni semillas en un recipiente de madera o barro preferiblemente, los pimientos sin el corazón (semillas más extremidad exterior), los ajos y un poco de sal. Se mezcla todo con miga de pan, un poco de agua y se machaca; a la vez se le va añadiendo el aceite de oliva y el vinagre, mezclándolo bien. Es aconsejable ir probándolo poco a poco para dar el gusto de sal y vinagre adecuados y no pasarnos.

Después sólo nos resta servirlo con yema de huevo rallada por encima, taquitos de jamón serrano (trocitos cuadrados y pequeños), o cualquier otro “tropezón” (pedazo de alimento frito o duro) que no sea dulce.

Es aconsejable comerlo de primer plato y fresquito en verano.