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Juan Carlos I



El Rey Paciente de España (de 1975 hasta la actualidad), quien, después de más de 25 años al frente de la Corona, ha conseguido llevar a cabo la transición pacífica de la dictadura a la democracia, superar un intento de golpe de Estado y consolidar una Monarquía parlamentaria de marcado carácter democrático.

BIOGRAFÍA

Juan Carlos Víctor María de Borbón y Borbón, Juan Carlos I, nació en Roma el 5 de enero de 1938. Segundo hijo de Don Juan de Borbón y Battenberg -Conde Barcelona, hijo y heredero de los derechos dinásticos de Alfonso XIII- y Doña María de las Mercedes de Borbón y Orleans.

Cuando nació Juan Carlos I, España estaba sumida de lleno en la guerra civil que culminaría con la victoria del general Francisco Franco Bahamonde y la instauración de una dictadura en el país que distanciaba mucho una posible restauración monárquica. En 1948, Don Juan de Borbón llegó a un acuerdo con el general Franco para que su hijo don Juan Carlos cursara el Bachillerato en Madrid, llegando ese mismo año el futuro Rey por primera vez a España para iniciar sus estudios.

Acabados los estudios de Bachillerato tuvo lugar el segundo encuentro entre Franco y Don Juan en la que acordaron que don Juan Carlos comenzara su preparación militar en los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire. La tercera entrevista entre el padre del futuro del Rey y el Jefe del Estado español se produjo en 1960 en la que planearon sus estudios universitarios.

El 14 de mayo de 1962, Juan Carlos de Borbón contrajo matrimonio en la catedral ateniense de San Dionisio con Sofía Schleswig Holstein Sondenburg, hija de Pablo I de Grecia y de Federica de Hannover. El matrimonio ha tenido tres hijos: las infantas Elena y Cristina y el príncipe y heredero de la Corona, Felipe.

En julio de 1969 Franco designó a Juan Carlos I como sucesor a la Jefatura del Estado y las Cortes ratificaron el nombramiento y le proclamaron Príncipe de España. Desde entonces, y hasta la muerte de Franco, asumió interinamente las funciones del Jefe del Estado.

El 20 de noviembre de 1975 moría Francisco Franco. Tras su muerte, Don Juan Carlos fue ascendido a Capitán General de los tres Ejércitos y dos días después, proclamado Rey ante las Cortes orgánicas y el Consejo del Reino.

La presidencia del Gobierno siguió en manos de Carlos Arias Navarro durante los primeros meses de su reinado. Pero en 1976 el rey, dando muestras de su orientación democrática, nombró para el cargo de presidente del gobierno a Adolfo Suárez al ver dificultoso que Arias encabezara un proyecto de transición pacífica.

Así, el nuevo presidente, Suárez, y el rey fueron los encargados de llevar a cabo la difícil tarea de la transición de la dictadura a la democracia; paso que se vio facilitado también por la ley de Reforma Política, la victoria en las elecciones de 1977 de U.C.D. -coalición liderada por Suárez- y de una forma definitiva con la aprobación por parte del pueblo español de una nueva Constitución el 6 de diciembre de 1978.

En enero de 1981 el presidente del gobierno presentó su dimisión y el 23 de febrero cuando la Cortes se reunieron para designar al que sería el sucesor de Suárez, Leopoldo Calvo Sotelo tuvo lugar un intento de golpe de Estado protagonizado por el Teniente Coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero. La intervención rápida y decisiva del Rey y la ausencia de apoyo por parte de amplios sectores del ejército provocaron el fracaso de la intentona golpista.

En 1982, con mayoría absoluta, se hacía al frente del gobierno español el P.S.O.E., siendo nombrado como presidente de España el líder de éste, Felipe González. Después de haber gobernado cuatro legislaturas seguidas y tras un gran desgaste político propiciado por numerosos casos de corrupción, el Partido Socialista (P.S.O.E.) fue derrotado por el Partido Popular (P.P.) en marzo de 1996, que logró formar gobierno por primera vez con el apoyo de los partidos nacionalistas.

José María Aznar, líder del P.P., se convertía en el cuarto presidente del Gobierno de la democracia española. Las elecciones generales de marzo de 2000 volvieron a dar la victoria a José María Aznar, aunque esta vez con mayoría absoluta. Las elecciones generales más tristes de la historia de España, celebradas sólo tres días después de la matanza terrorista que causó 200 muertos y más de 1.400 heridos en Madrid, otorgaron la victoria al PSOE y dejaron al PP fuera del poder, que lo atesoraba desde 1996. Los españoles decidieron cambiar de Gobierno y destrozaron todos los pronósticos. Los votantes dieron su apoyo mayoritario en las urnas a la formación política de José Luis Rodríguez Zapatero, que obtuvo el 42,64% de los votos y 164 escaños.

La política exterior del reinado de Juan Carlos I se caracteriza por la recuperación del prestigio internacional de España mediante el ingreso en los organismos multinacionales más representativos como el Consejo de Europa en Estrasburgo (1977), la O.T.A.N. (1982) o el ingreso en la C.E.E. en 1986.

También cabe destacar, a partir de la década de los 80, el importante papel de España en las relaciones con América, protagonismo especialmente reflejado en las Cumbres Iberoamericanas, llegando a situarse entre los países más importantes del mundo en el marco de las relaciones internacionales.

OBRA

Don Juan Carlos ha desempeñado fielmente las tareas que le atribuye la Constitución, interviniendo mediante consultas con los líderes parlamentarios en la designación del candidato a presidente del gobierno después de cada consulta electoral. Su función de representación del Estado le ha llevado a viajar incesantemente por el extranjero, en apoyo de la política exterior decidida por sus gobiernos; cabe destacar en este aspecto su liderazgo simbólico sobre la Comunidad Iberoamericana de naciones, así como el apoyo a la integración española en las organizaciones occidentales (OTAN y Unión Europea), que se ha producido durante su reinado. También viaja frecuentemente para visitar las distintas comunidades autónomas que componen el Estado español: en ese aspecto, la actitud abierta que ha demostrado hacia la pluralidad cultural y lingüística, la descentralización política y administrativa y las idiosincrasia de las diferentes regiones ha facilitado el mantenimiento del frágil equilibrio entre
unidad y diversidad que diseñó la Constitución de 1978.