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Diego Rodríguez de Silva y Velázquez

Diego Rodríguez (1599 -1660), pintor barroco español y un auténtico genio de la pintura universal.

En esta época España disfruta de un largo y fructífero Barroco, plagado de grandes figuras de la pintura universal y de interesantes Escuelas regionales que prolongan su influencia hasta bien entrado el siglo XVIII. El siglo XVII fue de profunda crisis económica en la península; sin embargo, recibió el apodo del Siglo de Oro en el terreno religioso, cultural, artístico, literario, etc. La Reforma católica tuvo sus principales teólogos en España y sus postulados rigieron la codificación artística en nuestro país más allá que en cualquier otra nación del ámbito católico europeo. A esta situación contribuyó el hecho de que el absolutismo monárquico predominante en toda Europa se viera más atenuado ante el poder eclesiástico.

Tal situación influye de manera determinante sobre las artes, que serán encargadas en un 90% por la Iglesia, lo que marca el predominio del tema religioso en detrimento de la mitología, pinturas de guerra y profanas.

BIOGRAFÍA

Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, pintor barroco español, nació en Sevilla en 1599. A partir de aquí se difuminan los datos que existen sobre su historia personal. Parece seguro que su madre era sevillana, Jerónima Velázquez, de la que tomó su nombre artístico (no por feminista sino por ser propio de la época), y su padre un judío convertido al cristianismo y de origen portugués. Contaba con cinco hermanos menores que él. Cuentan los entendidos que la familia pertenecía a la clase social de la burguesía, afirmación lógica si pensamos que cuando Diego tenía 10 años ya estaba estudiando pintura en un famoso taller de Sevilla, el de Francisco Herrera "El Viejo". Poco estudió con "El Viejo" porque el siguiente año ingresó en el Taller de Francisco Pacheco cuya fama de buen pintor y hombre de cultura superaba a la del anterior maestro. Allí permaneció hasta 1617, año en que se hizo pintor independiente.

Al año siguiente, con 19 años, se casa con Juana Pacheco, hija de su maestro, hecho habitual en aquella época, y tendrán dos hijas. Entre 1617 y 1623 se desarrolla la etapa sevillana, caracterizada por el estilo tenebrista, influenciado por Caravaggio, destacando como obras El Aguador de Sevilla o La Adoración de los Magos. Durante estos primeros años obtiene bastante éxito con su pintura, lo que le permite adquirir dos casas destinadas a alquiler. En 1623 se traslada a Madrid donde obtiene el título de Pintor del Rey Felipe IV, gran amante de la pintura. A partir de ese momento, empieza su ascenso en la Corte española, realizando interesantes retratos del rey y su famoso cuadro Los Borrachos.

Tras ponerse en contacto con Peter Paul Rubens, durante la estancia de éste en Madrid, en 1629 viaja a Italia, donde realizará su segundo aprendizaje al estudiar las obras de Tiziano, Tintoretto, Miguel Ángel, Rafael y Leonardo. En Italia pinta La Fragua de Vulcano y La Túnica de José, regresando a Madrid dos años después. La década de 1630 es de gran importancia para el pintor, que recibe interesantes encargos para el Palacio del Buen Retiro como Las Lanzas o los retratos ecuestres, y para la Torre de la Parada, como los retratos de caza. Su pintura se hace más colorista destacando sus excelentes retratos, el de Martínez Montañés o La Dama del Abanico, obras mitológicas como La Venus del Espejo o escenas religiosas como el Cristo Crucificado. Paralelamente a la carrera de pintor, Velázquez desarrollará una importante labor como cortesano, obteniendo varios cargos: Ayudante de Cámara y Aposentador Mayor de Palacio. Esta carrera cortesana le restará tiempo a su faceta de pintor, lo que motiva que su producción artística sea, desgraciadamente, más limitada.

En 1649 hace su segundo viaje a Italia, donde demuestra sus excelentes cualidades pictóricas, triunfando ante el papa Inocencio X, al que hace un excelente retrato, y toda la Corte romana. Regresa en 1651 a Madrid con obras de arte compradas para Felipe IV. Estos últimos años de la vida del pintor estarán marcados por su obsesión de conseguir el hábito de la Orden de Santiago, que suponía el ennoblecimiento de su familia, por lo que pinta muy poco, destacando Las Hilanderas y Las Meninas. La famosa cruz que exhibe en este cuadro la obtendrá en 1659. Tras participar en la organización de la entrega de la infanta María Teresa de Austria al rey Luis XIV de Francia para que se unieran en matrimonio, Velázquez muere en Madrid el 6 de agosto de 1660, a la edad de 61 años.

OBRAS

CRISTO EN CASA DE MARTA Y MARÍA

Como en otras obras de esta primera etapa Velázquez nos muestra en este cuadro una escena cotidiana, a la vez que en un segundo plano un pasaje religioso visto a través de una ventana o reflejado en un espejo. Esta escena representa a Jesús cuando fue recibido en casa de Marta y mientras ésta se dedicaba a las tareas de la casa, su hermana María centraba su atención en Jesús. Dicha escena religiosa de fondo sirve para explicar la primera.


EL TRIUNFO DE BACO (LOS BORRACHOS)

1628. Oleo sobre lienzo. (165x225 cm.). Madrid. Museo del Prado. En este cuadro representa al Dios del vino, Baco, rodeado de personajes variopintos. Velázquez hace una interpretación del mito con un toque de ironía, Baco aparece sentado sobre un tonel coronando a un muchacho, mientras él mismo es coronado por otro muchacho semidesnudo. Los demás personajes que aparecen junto a Baco parecen mendigos o pícaros de taberna. En el colorido predominan lo tonos cálidos destacando la iluminación del Dios del vino sobre los demás personajes.

LA VENUS DEL ESPEJO

Llegamos a uno de los cuadros más conocido de Velázquez. Considerado como una de las obras maestras, no sólo del autor, sino de toda la pintura europea del siglo XVII.
Parece ser que este cuadro lo hizo para la colección privada del Marqués de Heliche, sobrino del Conde duque de Olivares. Velázquez representa a Venus de espaldas y recostada, actitud ésta que ningún otro pintor había usado para representar este tema mitológico. La figura del niño representa a Cupido, hijo de Venus y que simboliza el Amor, que sostiene un espejo a la Diosa Venus, la Belleza. Llama la atención como el Amor ( el niño) tiene las manos atadas con una cinta, lo que parece aludir a una metáfora por la que el amor sería preso de la belleza, que desdeñosa sólo se contempla a sí misma, símbolo de vanidad.


MUSEOS EN MADRID QUE CONTIENEN LAS OBRAS DE VELÁZQUEZ

Biblioteca Nacional
InstitutoValencia de Don Juan
Museo Cerralbo
Museo del Prado
Museo Lázaro Galdiano
Palacio Real
Real Monasterio de El Escorial
Real Academia de Bellas Artes de SanFernando

ANÉCDOTAS

Mientras él estudiaba pintura, aprendía a leer y escribir y se codeaba, gracias a D. Francisco Pacheco, con los intelectuales y aristócratas de ideas avanzadas de Sevilla, los demás niños, niñas y jóvenes del "populacho" luchaban por sobrevivir trabajando desde temprana edad, la inmensa mayoría de ellos analfabetos, sin cultura ni educación.

Con 21 años pintó un cuadro que luego fue muy famoso y que se titula El aguador de Sevilla. Velázquez fue el pintor de la corte cuando reinaba Felipe IV, siendo además cortesano, o sea ayudaba a otras tareas propias de los reyes y su entorno, y el encargado de proyectos decorativos y artísticos en esta misma corte. Además y gracias a las influencias del rey consiguió diversos títulos nobiliarios que desataron envidias y venganzas a su muerte.