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El Español de los Siglos X-XV
Mª José Requena

El Nacimiento de Castilla


Castilla nació testimonialmente el 15 de Septiembre del año 800 d. C. con la aparición de la palabra “castilla” en un documento que se conserva en el Monasterio de San Millán de la Cogolla y en el que se relata la actividad repobladora llevada a cabo por monjes y labriegos en el valle de Mena en el norte de la actual provincia de Burgos.


Comienza, pues, en esa fecha, una de las más grandes empresas de la historia de la humanidad, la construcción de la España castellana que dominaría el mundo a lo largo de varios siglos tras el descubrimiento del nuevo mundo.

El reino de Castilla (su nombre quiere decir, "tierra de castillos") ocupaba la mitad oriental de la actual región de Castilla y León, así como las regiones vecinas de Cantabria, La Rioja, Madrid y la mayor parte de Castilla-La Mancha. Es el lugar de origen del idioma español (el castellano).

El origen de Castilla se encuentra en las tierras de la frontera oriental del reino de León, en el norte de España. Estas tierras estaban habitadas por gente de diversos orígenes (cántabro, celtíbero o vasco, entre otros), que poseían su propia lengua (el castellano) y sus propias leyes, diferentes de las leyes de León (que estaban inspiradas en los códigos romano-góticos). Las leyes de Castilla se basaban en la costumbre y la tradición, y eran aplicadas por jueces elegidos popularmente.

Dado el carácter fronterizo y de continua lucha de la naciente Castilla, no animaba a instalarse en ella a la antigua nobleza visigoda ni a los clérigos mozárabes huidos de Córdoba. En el siglo X con el Conde Fernán González, Castilla y León alcanzó su independencia práctica, no llegando a conseguir su independencia legal hasta el tiempo de Fernando I, hijo del rey Sancho III el Grande. Después de la disolución del Califato de Córdoba, Fernando I inició su expansión por las tierras centrales de España: región conocida desde entonces como Castilla la Nueva. Durante esta expansión fue importante la conquista de Toledo (mil ochenta y cinco), por Alfonso IV, que unió el reino musulmán de Toledo con Castilla.

Fueron los años de las aventuras del Cid Campeador y de la creciente influencia de este territorio en el conjunto peninsular. Tras años de uniones y separaciones durante el mandato de Alfonso X el Sabio (siglo XIII) Castilla y León pasaron a compartir de manera definitiva unas mismas leyes. En 1492, los Reyes Católicos tomaron Granada, el último reducto musulmán en la península. Ese fue también el año del viaje de Colón a América y el inicio de la conquista del nuevo continente. El matrimonio de Isabel con Fernando, el heredero de la Corona de Aragón, resultaría decisivo para el futuro unificado de todos los reinos de la Península ,excepto Portugal. Unas especiales condiciones se dieron durante el siglo VIII en los nuevos territorios conquistados en la naciente Castilla; Alfonso I, llevó a esta zona gentes procedentes de la meseta que habían sido romanizadas en alto grado siglos atrás, las cuales se juntaron incluso en mestizaje con las ya existentes, apenas romanizadas y que por lo tanto conservaban en parte sus costumbres y lenguas de tiempos anteriores a los de la conquista romana, especialmente, cántabros y vascones. Se da por lo tanto una situación de bilingüismo, con lo que los hábitos fonéticos de unos se verán importantemente influenciados por otros. Fue así en esa primera Castilla donde comenzó la deformación del romance hispanogodo, que más o menos se hablaba en toda la península de una forma homogénea.

Esta lengua romance, hablada por esas gentes cántabras y vasconas, irá deformando y desviando la norma y poco a poco convirtiéndola en un nuevo dialecto. Esta lengua naciente, irá evolucionando de una forma interna y única, ayudada además por una situación de aislamiento debida a la dificultad de comunicación geográfica y a las malas relaciones con el mundo hispanogodo de León.

Como escribe el lingüista Cesar Hernández: "Y así debió nacer el castellano, como un conjunto de deformaciones vulgares provocadas en un ambiente de situación bilingüe, con clara intención de manifestar su personalidad propia frente a otras normas habladas. Su germen, pues, debió de ser ese romance hispanovisigótico, y sus impulsores los factores señalados, es decir, los varios hábitos lingüísticos, la deformación, la vulgarización y la conciencia positiva de unos hablantes respecto a su manera de hablar."

Glosas Emilianenses y Silenses


Nos encontramos en el siglo XI, en el valle del río Cárdenas, en un pequeño monasterio en el que los monjes se ocupan de copiar e iluminar antiguos códices latinos. Para la comprensión de aquellos textos o quizás para acercarlos al pueblo que desconoce el latín usado todavía por los clérigos, uno o varios copistas anónimos escriben una serie de anotaciones en latín, romance y euskera que comentan o glosan las partes más difíciles de entender. La trascendencia de las Glosas Emilianenses radica en su originalidad, el copista no se limita a recurrir a los glosarios latinos que circulaban por los monasterios de la época para resolver dudas de tipo léxico, sino que documenta el habla popular de las tierras altorriojanas. No todas esas glosas están en romance; algunas se limitan a ofrecer un equivalente latino más o menos sinónimo de la palabra dificultosa; pero, además, y esto es lo curioso, un par de ellas no están redactadas ni en latín ni en romance, sino en vasco. Con lo cual estamos celabrando un doble milenario: el de los primeros testimonios escritos del castellano y del vasco.

Las Glosas Emilianenses dan fe de que antes del siglo XI ya se hablaba romance en la Península Ibérica, con toda seguridad, y, hoy por hoy, son la primera cuna conocida de cualquier “hijo” del latín hispano.
De finales del siglo XI se conservan las Glosas Silenses, una de las primeras muestras del castellano escrito y que, como en el caso de las Emilianenses, son comentarios aclaratorios de textos latinos; en este caso, del Homiliario de Silos. Además de las Glosas Silenses, que se conservan en el Museo Británico, otros dos manuscritos contienen palabras en romance, posiblemente escritas por un monje poco hábil en el conocimiento del latín.

Alfonso X 'El Sabio'

Rey de Castilla y de León (1221-1284), hijo de Fernando III y Beatriz de Suabia. A la muerte de su padre reanudó la ofensiva contra los musulmanes. La tarea más ambiciosa del rey fue su aspiración al Sacro Imperio Romano Germánico, proyecto al que dedicó más de la mitad de su reinado. Los últimos años de su reinado fueron especialmente sombríos. Desde 1272 un sector de la alta nobleza se enfrentó al monarca. Además, la muerte en 1275 del infante Fernando, primogénito de Alfonso X, abrió un disputado pleito de sucesión. Los hijos de este infante, los llamados infantes de la Cerda, Alfonso y Fernando, lucharon por la sucesión a la Corona con el infante Sancho, segundo de los hijos de Alfonso X. Finalmente fue este último infante el que consiguió imponerse en el trono.

Una de las facetas más importantes de su reinado fue su labor legisladora, ligada a la introducción en Castilla y León del Derecho Romano. Bajo su impulso se organizó un formidable corpus de textos jurídicos. Sus obras más significativas en este terreno fueron el Fuero Real, el Especulo y las Siete Partidas.

Las grandes realizaciones del monarca en el campo de la cultura le merecieron con justicia el sobrenombre de 'Sabio'. La nota más singular de su empresa cultural fue su vinculación simultánea a Oriente y Occidente. Con él se desarrolló en la Corona de Castilla una cultura de síntesis, en la que entraban ingredientes tanto cristianos como musulmanes y judíos. La fecundidad de la colaboración entre intelectuales de las tres culturas tiene su máxima expresión en la Escuela de Traductores de Toledo .

La actividad historiográfica de Alfonso X y de sus colaboradores se concretó en obras como la Estoria de España y la Grande e General Estoria, redactadas en lengua romance como prueba del importante apoyo del monarca al idioma castellano. En el campo de la poesía Alfonso X nos ha transmitido un espléndido repertorio de Cantigas, siendo las más conocidas las de carácter religioso o de Santa María.

El Código de las 7 Partidas

Las Partidas: es el código legislativo más importante de los siglos medios. Redactado bajo la dirección del rey Alfonso, e inspirado en el Derecho Romano, entró en vigor más tarde, a causa de la resistencia de los nobles, que no veían en él sus ventajas.

Este código representa el monumento jurídico de mayor amplitud y trascendencia de toda la historia jurídica de Castilla y española. El Código de las Siete Partidas constituye el centro de la actividad legislativa de Alfonso X. Con ellas pone el empeño de lograr la unidad legislativa de sus reinos acabando con la existencia de innumerables fueros municipales.

Las Siete Partidas se refieren a los siguientes temas:

1) la vida religiosa y eclesiástica
2) deberes y derechos de los gobernantes
3) la administración de la justicia;
4) el matrimonio
5) los contratos
6) los testamentos
7) los delitos y sus penas.

Su mayor prestigio lo debe, con todo, a las obras historiográficas: su Estoria de España y su Grande e General Estoria. La Crónica General y la Grande e General Estoria, la primera sobre la Historia de España y la segunda sobre la historia universal, inician un nuevo y revolucionario período de la historiografía española al ser escritas por primera vez en lengua castellana con dignidad literaria. Con ellas nace la prosa escrita en lengua romance. La Crónica General es de importancia capital para la historia literaria porque los poemas de Fernán González, el Cid, el Cantar de Zamora, así como las leyendas de los Infantes de Lara y Bernardo del Carpio aparecen prosificados. Esta fusión de la épica y la historia es caso único en la literatura europea. Así se crea la prosa histórica castellana antes que en ninguna nación de lengua romance.
De la Estoria de España incluye una primera parte de historia primitiva y romana; una segunda, de historia bárbara y gótica; una tercera, del reino asturleonés, y una cuarta, del castellanoleonés.

El cantar del Mío Cid

Es el poema épico español. Se basa en un guerrero medieval del reinado de Alfonso II (rey de Castilla desde 1072 a 1109). Rodrigo Díaz de Vivar "El Cid" (1043 - 1099), como personaje histórico fue un mercenario que lucho unas veces del lado cristiano y otras del lado musulmán durante la Reconquista, y que logró conquistar el Reino de Valencia, que estaba en manos de los árabes. Logró gran reputación en las batallas, que le valió el sobrenombre de al-Sidi = el Cid. Pasó a la leyenda cuando los juglares empezaron a cantar sus gestas trayendo noticias de aquellos sucesos históricos.

En este poema se nos cuenta el viaje de destierro que sufre el Cid al obligar a su rey, Alfonso, a jurar que no tuvo nada que ver en el asesinato de su hermano Sancho II de Castilla ( Zamora, 1072). Después de jurar sobre la Biblia el rey destierra al Cid fuera de los territorios castellanos.

El Cantar se divide en tres partes:

1.- Cantar del Destierro: que narra desde el destierro del Cid hasta la conquista de Valencia.
2.- Cantar de las Bodas: que narra las bodas de sus hijas con los infantes de Carrión.
3.- La afrenta de Corpes: que narra la vejación de sus hijas por sus maridos y la posterior venganza del Cid.

El poema del Mío Cid no se apoya completamente en hechos históricos. Se trata de una poesía de corte guerrera y de exaltación de un héroe con características sobrenaturales, un héroe que se enfrenta a villanos, modelo de todas las virtudes del caballero, en un marco, como es la península ibérica en plena reconquista, que le sirve de apoyo sólo espacialmente.

El texto que se conserva del Mío Cid fue manuscrito por un juglar sobre el año 1110 y refundido con añadidos por un poeta de Medinaceli en 1140. De este texto sólo se conserva una copia, incompleta, escrita por Pere Abbat a comienzos del siglo XIV