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EL Español de los Siglos XVI-XVII


Siglo XVI

Historia, sociedad y cultura. Forma y estilos literarios

A finales del siglo anterior (1492) se habían producido dos hechos claves para la Historia de España: la unificación territorial y el descubrimiento de América. En el año 1516 murió Fernando "el Católico".
Carlos I llegó a España. Poco después, y pese a la oposición castellana, se coronó emperador de Alemania con la idea de unificar Europa en un solo imperio cristiano, es decir, restaurar el Sacro Imperio Romano.
Carlos I abdicó el imperio en favor de su hermano Fernando y el reino de España en su hijo Felipe II, quien prosiguió el empeño de su padre. Tampoco pudo realizarlo debido a la oposición europea a la hegemonía española. Logró una breve unión con Portugal. La economía española se encontraba en un estado lamentable, y la primera muestra de ello fue la rebelión de los comuneros, opuestos a las ideas imperiales de Carlos I. A mediados de siglo la deuda ascendía a siete millones. La potencia española era ya un espejismo y el imperio se desmoronó en el siglo siguiente. Cisneros fue el fundador de la Universidad de Alcalá, pronto famosa en toda Europa.

El siglo XVI se denomina Renacimiento, así como el XVII, Barroco. Juntos reciben el nombre de Siglos de Oro, porque la Literatura de la época es la más numerosa en importancia de toda la Literatura Española.
Con el Renacimiento, nuestra lengua se difunde por todos los países de Europa y salta al Nuevo Mundo. Se enseña el español en las universidades europeas, se imprimen gramáticas y diccionarios de español en diversas lenguas vulgares.

El siglo XVI acaba, prácticamente, por fijar de un modo casi definitivo nuestro idioma. El poeta medieval expresaba sus sentimientos en función social, mientras que el renacentista lo hace con un profundo y especial subjetivismo. Con Boscán y Garcilaso se introducen algunas innovaciones: el endecasílabo italiano; nuevas composiciones y géneros: soneto, canción...


Por influencia de Il Navagiero, Boscán introduce las formas y los contenidos poéticos de Petrarca en la Literatura Española; pero sólo es Garcilaso el que les da verdadero valor literario. Como poeta destaca por ser el introductor de las formas renacentistas en nuestra lírica, superando en muchos casos a los modelos. El tema principal de sus composiciones es el amor, unas veces idealizado y otras desesperado por no ser correspondido. Sus obras son pocas en número, pero de gran calidad. Sus obras fueron publicadas, junto con las de Boscán, por la viuda de éste. La novela picaresca es un género genuinamente español. Toma su nombre del protagonista, el pícaro, hombre de baja condición social, vagabundo y amigo de vivir sin trabajar. En 1554 se imprimió en Burgos, en Alcalá de Henares y en Amberes, un libro con el título de Vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades. Hay razones para pensar que debió de existir una edición anterior, quizás de 1553, pero no se ha conservado ningún ejemplar de esta edición.

El libro se hizo pronto popular y se reimprimió muchas veces. Su popularidad se extendió más allá de España, y fue traducido al francés (1560), al inglés (1576), al holandés (1579), al alemán (1617), al italiano (1622). En ella, el protagonista, Lázaro, narra su propia vida, dedicada a servir como criado de varios amos y a la astucia de que se tiene que valer para librarse de la miseria en que se ve envuelto. La Ascética y la Mística son fruto del segundo Renacimiento. Ascética equivale a ejercicio para alcanzar la perfección mediante el dominio de las pasiones y la práctica de las virtudes. Mística es el goce y el trance del alma ante la presencia de Dios. Podemos hablar de una Mística española porque sus obras son incomparables: por la hermosura de su lenguaje y por la profundidad de su doctrina.

Esta Mística está encarnada en San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús. Su principal representante es San Juan de la Cruz, dentro de la poesía Mística. Sus obras, en prosa y en verso, se complementan. Algunas de sus obras son: Llama de amor viva, Noche oscura del alma y Cántico espiritual.

Teresa Sánchez de Cepeda y Ahumada, Santa Teresa de Jesús tiene entre sus obras mayores: Autobiografía, Camino de Perfección, Las moradas.

Fray Luis de León. El valor literario de su obra se refleja tanto en su producción en verso como en prosa.
Sus obras, aunque están en prosa y en verso, no forman dos mundos separados; son manifestaciones de un mismo espíritu.

Siglo XVII

Historia, sociedad y cultura. Forma y estilos literarios.

El siglo XVII fue para España un período de grave crisis política, militar, económica y social que terminó por convertir el Imperio Español en una potencia de segundo rango dentro de Europa. Los llamados Austrias menores -Felipe III, Felipe IV y Carlos II- dejaron el gobierno de la nación en manos de ministros de confianza o validos entre los que destacaron el Duque de Lerma y el Conde-duque de Olivares.

En política exterior el Conde-duque de Olivares, valido de Felipe IV, involucró de lleno a España en la guerra de los Treinta Años, en la que España sufrió graves derrotas militares. La Corona española perdió buena parte de sus posesiones en Europa, de modo que a principios del siglo XVIII el Imperio español en Europa estaba totalmente liquidado. En política interior, la crisis no fue menos importante. El Duque de Lerma procedió a la expulsión de los moriscos (1609), con lo que se arruinaron las tierras de regadío del litoral levantino, y permitió la generalización de la corrupción administrativa.

En el siglo XVII, España sufrió una grave crisis demográfica, consecuencia de la expulsión de casi 300.000 moriscos y de la mortalidad provocada por las continuas guerras, el hambre y la peste.

En literatura el Barroco valoró la libertad absoluta para crear y distorsionar las formas, la condensación conceptual y la complejidad en la expresión. Todo ello tenía como finalidad asombrar o maravillar al lector. Dos corrientes estilísticas ejemplifican estos caracteres: el conceptismo y el culteranismo.

El conceptismo incide, sobre todo, en el plano del pensamiento. Se preocupaban esencialmente por la comprensión del pensamiento en mínimos términos. Un representante de esta tendencia fue Quevedo.

El culteranismo, representado por Góngora, se preocupa, sobre todo, por la expresión. La obra literaria de Francisco de Quevedo es inmensa y contradictoria. . Su obra está entroncada con su forma de vida: desenvuelta y alegre en las sátiras de su juventud (Poderoso caballero es Don Dinero). En su poesía amorosa vio una posibilidad de explorar el amor como lo que da sentido a la vida y al mundo. Criticó con ironía cruel los vicios y debilidades de la humanidad, y censuró de una manera cruel a sus enemigos (Érase un hombre a una nariz pegado...).

En la poesía de Góngora se distinguen claramente dos períodos: el tradicional, este período va hasta el año 1610 y a partir de los poemas mayores Fábula de Polifemo y Galatea y Soledades cambia rotundamente para volverse culterano, haciendo uso de metáforas difíciles, empleando mucha mitología griega, utilizando para ello muchos neologismos, hiperbatones, etc. haciendo, a veces, muy difícil su lectura. Fue ensalzado por unos y ferozmente atacado por otros en su época.

A las fórmulas teatrales que se ofrecían al público en el siglo XVI se impuso la que alrededor de 1590 fijó Lope de Vega, creador de la comedia española. Sus premisas se caracterizaron por el quebrantamiento de las tres reglas aristotélicas del teatro clásico (unidad de acción, tiempo y espacio), la división de la comedia en tres actos (en vez de cinco) y , en general, la liberalización de la estructura de la pieza dramática. Los ideales que se exaltaban eran el monárquico y el religioso, y los sentimientos más manifestados, el amor y el honor. Lope fue el escritor español con el que más llegó a identificarse el pueblo. Entre las creaciones representadas con mayor profusión cabe citar Fuenteovejuna, Peribáñez o el comendador de Ocaña, El caballero de Olmedo y La dama boba. Como era de esperar, dado su éxito, tuvo gran número de seguidores.

En el ámbito de la prosa narrativa del período barroco halló su marco la figura de Miguel de Cervantes Saavedra, autor también de poemas y comedias, que ha sido considerado unánimemente como la gran figura de las letras españolas. En el Quijote, Cervantes creó el prototipo a partir del cual nacería la novela moderna. Concebida en principio para satirizar las novelas de caballerías, los dos protagonistas de la obra, don Quijote y Sancho, han perdurado como símbolos de dos visiones enfrentadas del mundo: la idealista y la realista.

Otras obras relevantes de Cervantes, siempre ensombrecidas por el Quijote, fueron las Novelas ejemplares (1613) y Los trabajos de Persiles y Segismunda, novela publicada después de su muerte en 1617.


La gran figura del drama del Siglo de Oro fue Pedro Calderón de la Barca, quien comenzó siguiendo de cerca el modelo de la comedia de Lope, pero en su madurez, aunque sin modificarlo, aportó ciertos rasgos personales. Su obra se caracterizó por el enfoque más meditado de los asuntos, la preferencia por lo ideológico o simbólico y la construcción más rígida de las piezas teatrales. Los dos grupos más importantes de la producción calderoniana son las comedias de enredo y los dramas, históricos, filosóficos y religiosos, entre los que destacaron La vida es sueño, El alcalde de Zalamea y El mágico prodigioso.