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El Español de los Siglos XVIII - XIX


El siglo XVIII. Contexto histórico.

Durante los últimos decenios del siglo XVII y los primeros del XVIII se produce en Europa un cambio importante en todos los órdenes. Los valores y conceptos que presidían la sociedad del Barroco entran en crisis poco a poco, pero irreversiblemente. El cambio parte de Inglaterra y de un conjunto importante de intelectuales que ponen en tela de juicio los viejos valores de la sociedad y del saber tradicionales. Propugnaban unos cambios de ideas y modos de interpretar el mundo que procedían del racionalismo a ultranza de la clase burguesa en ascenso.

En España, el siglo XVIII comienza con el estreno de la casa real borbónica procedente de Francia.
La nueva dinastía favorece e impulsa la penetración de la cultura de la Ilustración Francesa y logra que nuestro país se incorpore a la política y cultura europeas. Pronto comienzan las reformas de los ilustrados. España, a principios del siglo XVIII estaba muy alejada de Europa. La sociedad estaba dividida en clases bastante rígidas (aristocracia, clero, labradores, criados, mendigos...); pero al mejorar las condiciones de vida, aumenta la población y aparece una nueva clase social: la burguesía.

Durante el reinado de Carlos III se realizan importantes reformas que consiguen mejorar el país. La influencia cultural de la Ilustración francesa llega a través de la Corte Real; los monarcas se convierten en protectores de las Artes y de las Letras. Reflejo de esta preocupación cultural son las numerosas instituciones que, a imitación francesa, se crean en nuestro país durante el Siglo de las Luces: la Real Academia Española, la Biblioteca Nacional, la Real Academia de la Historia , el Museo del Prado...

Literatura

- Se considera a los escritores griegos y latinos como modelos a imitar. Es un retorno a los clásicos grecolatinos.
- Se da preferencia a la razón frente a los sentimientos, y se imponen reglas a las que se deben ajustar las obras literarias.
- Se rechaza lo imaginativo y lo fantástico, se escribía para educar. La literatura de la Ilustración tiene un marcado carácter crítico, didáctico y moralizador.
- La producción literaria es escasa: apenas se escriben novelas, la poesía no ofrece ningún interés y muy pocas obras de teatro tuvieron éxito.

En poesía por considerarse de mal gusto expresar sentimientos, los poetas de este movimiento adoptan dos temas: el bucólico o pastoril (se ensalza la naturaleza) y la fábula (con el objetivo de ofrecer al lector consejos y enseñanzas morales puestas en boca de animales). En el primero destacan Tomás Fernández de Moratín y Juan Meléndez Valdés, que es el autor de una égloga (poema de tipo amoroso puesto en boca de pastores) titulada Batido, nombre que utilizó el poeta como seudónimo; en la fábula destacan Félix María Samaniego (La cigarra y la hormiga) y Tomás de Iriarte (El burro flautista).

En prosa predomina la crítica y el ensayo. El monje benedictino Fray Benito Jerónimo Feijoo insiste en el valor de la razón y la experiencia en la búsqueda de la verdad, oponiéndose a supersticiones, milagros y falsas creencias religiosas, sobre todo en su obra El teatro crítico universal. En el ensayo encontramos a José Cadalso , y sus famosas Cartas marruecas, primera manifestación española del ensayo breve, irónico, de contenido ideológico y estilo personal. Por su parte, Gaspar Melchor de Jovellanos , estudia los problemas locales, la construcción de carreteras o la explotación de las minas, así como el paisaje, la historia y la vida económica, destacando en este último terreno, donde aparece como el primer economista español de su tiempo.

El teatro se somete a las rígidas normas del clasicismo, por lo que adopta la regla de las tres unidades que Lope de Vega había roto en el Barroco. Desaparece de las obras de teatro todo tema imaginativo y fantástico, así como la mezcla de lo trágico y lo cómico. Surge un teatro exclusivamente didáctico. Destaca sobre todos Leandro Fernández de Moratín , cuya obra El sí de las niñas plantea el problema de la educación de la mujer y su libertad para elegir marido, con una técnica teatral irreprochable.

El siglo XIX. Primera mitad: El Romanticismo.

El romanticismo fue una reacción fuerte a la tradición establecida; defendía la libertad del individuo. Lo subjetivo, lo irracional y lo imaginativo empezaron a abrirse paso en un movimiento que planteó un cambio total hacia lo humano, la naturaleza y la belleza inalcanzable, ideal y sublime. Los artistas románticos buscaron una huida de la realidad que les rodeaba, dando rienda suelta a la fantasía, la emoción y el encuentro con la naturaleza y la historia remota.

En política se desarrollaron vivamente los nacionalismos que buscaban los rasgos peculiares de los pueblos y rechazaban la uniformidad del dominio imperial tal como había sido concebido por Napoleón. En su reacción frente a la etapa anterior, el romanticismo planteó una ruptura con el equilibrio. En España existe un romanticismo popular, más como un sentimiento que como un sistema de pensamiento. Éste vino determinado por la invasión de España por las tropas napoleónicas. La Guerra de Independencia Española fue la primera guerra romántica de la Historia, llevada a cabo por el pueblo, organizado espontáneamente en guerrillas para combatir al invasor extranjero. Ese romanticismo popular es de fecha temprana, idealista, liberal y produjo la primera Constitución Española, promulgada en Cádiz en 1812. Esto ocasionó duros enfrentamientos entre los partidarios de la reforma, llamados liberales, y los partidarios de que no se aplicara la Constitución, llamados absolutistas. A la cabeza de estos últimos se encontraba el propio rey, Fernando VII, que gobernaba con un poder totalmente absoluto.

Literatura

EL movimiento literario del Romanticismo transcurre en la primera mitad del siglo XIX y se originó en Alemania e Inglaterra. Contra el racionalismo francés del siglo anterior, que sometía al arte a reglas rígidas, el escritor romántico reacciona, expresando sus sentimientos. Los románticos toman como modelos a los clásicos: la literatura medieval, el Romancero, la Biblia, el pasado histórico... El autor romántico, al hacer prevalecer los sentimientos sobre la razón, manifiesta libremente sus emociones más íntimas, dando prioridad a la melancolía y a la desesperación.

Los temas que prevalecen en el Romanticismo son:

· La soledad: los románticos huyen de la realidad mediante el refugio en sí mismos, lo cual justifica la preferencia por lugares solitarios como castillos, cementerios, jardines, espacios apartados o recónditos y oscuros...

· La naturaleza: participa de los propios sentimientos del poeta y se convierte en una compañera con la que se comunica. Prefiere una naturaleza que conecte con sus sentimientos tumultuosos; por eso buscan paisajes agrestes, noches tormentosas, mar tempestuoso, ambientes nocturnos y sepulcrales, ruinas de castillos medievales...

· El amor: Se idealiza el amor hasta el punto de considerar a la mujer como un ser que lleva a Dios. El amor es considerado como un principio divino.

· La libertad: El romántico siente una fuerte admiración por todos aquellos seres que están fuera de la ley (piratas, bandoleros, vagabundos), a los que considera como verdaderos símbolos de la libertad.

La lírica será el género preferido de este movimiento. Sus características principales serán: la evasión de la realidad, la libre manifestación de los sentimientos íntimos, provocar dolor, tristeza al lector y el uso del romance.

Uno de los máximos exponentes de la poesía romántica es José de Espronceda (Almendralejo, Badajoz, 1802-1842). Entre sus obras destacan: El diablo mundo, El estudiante de Salamanca. Es una obra que tiene dos mil versos, La canción del pirata, poema muy conocido, lleno de energía en el que canta la libertad individual. El ritmo de sus versos es rápido y alegre, y podría sugerir el movimiento del barco sobre el mar.

Otro poeta clave es Gustavo Adolfo Bécquer (Sevilla, 1836-1870). A través de un lenguaje natural, simple, Bécquer nos comunica su intimidad: sus anhelos, sus ensueños, su melancolía, su alegría, su insatisfacción. Sus poemas son muy breves. Su poesía es en apariencia sencilla y humilde y elimina todo lo innecesario hasta llegar a la palabra justa y sincera que expresa un mundo poético rico y profundo. Su obra poética (Rimas) consta de 78 rimas utilizando un estilo sencillo pero con gran sentimiento. En prosa escribió: Cartas desde mi celda, la celda que ocupó en el monasterio de Veruela donde pasó un tiempo para reponer su salud. Y sus Leyendas, escritas con una prosa de gran lirismo y sobriedad.

Rosalía Castro (Santiago de Compostela, Galicia, 1837-1885) es la poetisa femenina más representativa del Romanticismo. Si figura como una de las mejores poetisas de nuestra literatura es por tres libros de versos, dos escritos en gallego: Cantares gallegos y Follas novas (Hojas nuevas) donde expresa la nostalgia por su tierra; y uno en castellano: En las orillas del Sar donde expresa sus ideas sobre el amor, el dolor, la injusticia y la muerte.


En teatro destaca José Zorrilla (Valladolid, 1817-1893). Utiliza temas de la historia nacional. Sus obras teatrales presentan los rasgos propios del drama romántico.

Escribe exclusivamente en verso. Escribió la obra mas representativa del teatro romántico y la más representada en los teatros: Don Juan Tenorio; famoso aventurero y conquistador de mujeres.



En prosa tenemos a Mariano José de Larra (Madrid, 1809-1837). Debe su fama a los artículos que publicó en los periódicos de su época. Suelen agruparse en tres apartados: artículos de costumbres, artículos políticos y artículos literarios. Algunos ejemplos son: Vuelva usted mañana, en el que satiriza la pereza y la burocracia española; Casarse pronto y mal, en el que critica la vida familiar siendo un reflejo de su triste experiencia matrimonial; El día de difuntos de 1836, donde ataca diversos aspectos de la política nacional.

El siglo XIX. Segunda mitad: El realismo y el naturalismo.

En Europa se produce durante la segunda mitad del siglo XIX un rápido crecimiento económico propiciado por la expansión económica. Este avance de la industrialización está también ligado a la intensificación del comercio y el progreso técnico junto a la consolidación del poder de la burguesía. La clase social, el proletariado, también se organiza y aparecen los primeros sindicatos que tienen por objeto la protección de los derechos obreros.

España se caracteriza en esta época por el rápido crecimiento de la población que, sin embargo, no es tan fuerte como en el resto de Europa. No se produce ningún desarrollo económico ni industrial. Las únicas regiones en las que se aprecia algo de industrialización son Cataluña y el País Vasco. El auge de la burguesía es mas tardío.

La situación política es muy complicada. En 1868 se produce una Revolución (la Gloriosa) y es destronada Isabel II (hija de Fernando VII). En 1869 se proclama otra Constitución donde se amplían las libertades. Se produce la III Guerra Carlista. En 1875 se restaura la Monarquía y se establece el turno de partidos en el gobierno: conservadores y progresistas.

Los cambios sociales y las nuevas corrientes ideológicas que surgen en esta segunda mitad del siglo XIX influyen en la producción literaria. La fantasía y la subjetividad del Romanticismo, así como la expresión libre de sus sentimientos más íntimos son sustituidos por todo aquello que rodea al hombre. El Realismo y el Naturalismo sustituyen al Romanticismo.

El Realismo

Este movimiento literario aparece en la segunda mitad del siglo XIX, como consecuencia de las circunstancias sociales de la época: la consolidación de la burguesía como clase dominante, la industrialización, el crecimiento urbano y la aparición del proletariado.

Las características básicas del Realismo literario son:

-Eliminación de todo aspecto subjetivo.
-Análisis riguroso de la realidad.
-Los problemas de la existencia humana.

El novelista denuncia los defectos y males que afectan a la sociedad y ofrece al lector soluciones para detenerlos.

El Naturalismo

El Naturalismo surge como una derivación del Realismo, que tenía como objetivo explicar los comportamientos del ser humano. El novelista del Naturalismo pretende interpretar la vida mediante la descripción del entorno social y descubrir las leyes que rigen la conducta humana. Los escritores naturalistas representan a sus personajes en situaciones extremas de pobreza y marginación, y les gustaba describir los ambientes más bajos y sórdidos con el fin de poner al descubierto las lacras de la sociedad. Para estudiar a los escritores no los vamos a dividir en los dos movimientos, puesto que todos participaron en ambas corrientes por simple evolución.

Estos son los más importantes:

Juan Valera (Cabra, Córdoba, 1824-1905). Su primera obra fue Pepita Jiménez en la que un joven seminarista conoce a una mujer con la que su padre, que es viudo, piensa casarse. El joven va enamorándose poco a poco de ella y, tras largas luchas interiores entre su vocación religiosa y su amor, triunfa el último. También escribió El Comendador Mendoza, Doña Luz, y una de sus mejores novelas, Juanita la Larga, cuando tenía setenta años.


Benito Pérez Galdós (Las Palmas de Gran Canaria, 1843-1920). La producción literaria de Galdós es enorme. Sólo su narrativa consta de más de setenta volúmenes, clasificados por él mismo en: Episodios Nacionales, Novelas de la primera época (Doña Perfecta, Gloria...) y Novelas contemporáneas (Fortunata y Jacinta, Misericordia...).


Leopoldo “Alas” Clarín. Escribió una novela muy extensa que está considerada como una de las obras fundamentales del Realismo español: La Regenta, en la que Clarín hace un análisis minucioso y detallado del ambiente hipócrita y corrompido de Vetusta, ciudad donde se desarrolla la acción y satiriza a sus personajes que, bajo apariencias honradas, esconden la hipocresía y la maldad.