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El uso del retroproyector en la clase de español

El retroproyector es una de las herramientas más útiles con las que cuenta un profesor. Su función principal es la de permitir impartir la clase sin tener que dar la espalda a los alumnos y sin perder así el contacto visual con ellos.

Preparación de las transparencias

El retroproyector nos brinda excepcionales posibilidades a la hora de trabajar con textos y fotografías. Para que resulte un medio útil y efectivo en el proceso educativo hemos de tener en cuenta algunas recomendaciones.

  • Las transparencias son una ayuda para la explicación del profesor, no un sustituto. Es el profesor el que debe dirigir el medio.
  • Cada transparencia debe tener un diseño sencillo que facilite la comprensión de las ideas que queremos transmitir.
  • Si queremos trabajar con textos, lo ideal es componer transparencias con un máximo de seis líneas por transparencia y seis palabras por línea. La mente humana no procesa más y podría atorarse con una sobrecarga visual, perdiendo atención sobre los detalles importantes de nuestra exposición. El objetivo de la transparencia es mostrar las ideas más importantes que serán acompañadas de las explicaciones del ponente y no al revés.
  • Los tipos de letra deben ser simples (letra arial, times roman, garamond, tahoma o verdana) de trazo grueso y que combinen diferentes tamaños.
  • Para tener éxito nunca debemos utilizar fotocopias de textos. Es preferible prescindir de las tablas, puesto que las líneas dificultan mucho la comprensión de lo que se proyecta.
  • Las fotos de las transparencias deben ser de buena calidad. Cuando las busquemos por internet hemos de asegurarnos que son buenas para que se vean bien una vez que el retroproyector las amplíe decenas de veces. Una foto buena asegurará el éxito de nuestra exposición, una foto mala la deslucirá. En el ejemplo que sigue a continuación, la primera foto se verá muy bien en el retroproyector y la segunda no. Las fotos que elijamos deben tener al menos 60 k.
  • Podemos meter varias fotografías en cada transparencia pero siempre pensando que luego nos va a ser fácil encontrarlas durante nuestra exposición. Además hemos de procurar que nos sea fácil tapar las fotos de una misma transparencia que no necesitemos enseñar. Tengamos en cuenta que siempre debemos ofrecer información relevante, enseñar fotografías que no acompañan a la exposición siempre dificultará la comprensión por parte de las personas que nos escuchan.
  • Una vez que ya tenemos cada transparencia compuesta y queremos imprimirla hemos de tener en cuenta el tipo de impresora que vamos a utilizar.
      • De tinta: la impresión debe efectuarse por el lado rugoso. La transparencia es más delicada y frágil.
      • Láser: no es relevante por dónde se imprime.
  • Para conservarlas correctamente y que no sufran daños a lo largo del tiempo, pondremos cada transparencia entre hojas de papel en blanco todas metidas en una funda de plástico.

 

Primeros pasos

En primer lugar y, antes de que lleguen los asistentes, nos aseguraremos de que el proyector está completamente perpendicular a la pantalla y que, desde todas las sillas, pueden verse con facilidad nuestras transparencias proyectadas en la pantalla. Hemos de cuidar que el cabezal no entorpezca la visión de los alumnos.

Antes de la exposición del tema, habremos colocado previamente y en orden todas y cada una de las transparencias para no tener que buscarlas (y quizá no encontrarlas o motivar una pérdida de atención tanto nuestra como de nuestros interlocutores).

Igualmente, nos habremos preocupado de llevar un bolígrafo para utilizarlo como puntero.

Antes de encender el retroproyector, debemos tener presente que debemos levantar la tapa que cubre la lente para que no se queme, puesto que el calor que se concentra en ella es muy elevado y podría dañarla con facilidad volviéndola inútil.

El ponente necesitará dos herramientas adicionales para hacer un buen uso del retroproyector. En primer lugar contará con un bolígrafo para, a modo de puntero, pueda señalar en la transparencia, nunca en la pantalla, los detalles relevantes que quiera remarcar. La segunda herramienta es una hoja de papel con la que tapar o destapar zonas de la transparencia a fin de facilitar la comprensión de lo que se expone y evitar que los alumnos se distraigan viendo otras zonas de la transparencia que no son relevantes en un momento determinado.

Quizá uno de los errores más frecuentes es el de encender la luz antes de haber puesto la transparencia. Hemos de tener presente que siempre que movamos la transparencia con la luz encendida todos esos movimientos de ajuste serán retroproyectados en la pantalla, algo que, sin duda, no agrada a ningún espectador pues sus ojos siguen los movimientos de la transparencia motivando la pérdida total de atención, el rechazo de la exposición, e incluso, el mareo.

Cuando queramos cambiar la transparencia por otra, siempre apagaremos la lámpara del retroproyector para no provocar el mencionado mareo en los espectadores. A continuación, quitamos la transparencia, colocamos la nueva y encendemos el retroproyector. En el caso de que no estuviese colocada a nuestro gusto o apareciese torcida, apagaremos nuevamente la lámpara y recolocaremos la transparencia para, seguidamente, volver a encender el retroproyector con la seguridad de tener toda la atención de nuestros espectadores.

El retroproyector no tiene por qué estar encendido continuamente, el ponente se debe apoyar en él para realizar su exposición pero cuando no necesite la transparencia para su argumentación, es mejor apagar el aparato para que la atención de los que participan en la clase o conferencia centren su atención en nosotros.

Descargue la transparencia que le facilitará impartir este seminario


Conclusión

A modo de conclusión, invitamos al lector a que visite estas actividades para que vea ejemplos prácticos del uso del retroproyector en la clase de español como lengua extranjera.