Hay tristeza en las
ciudades, sí, hay.
Las personas no quieren reconocerlo
no quieren saber que hay debajo de las aceras
no quieren ver los tejados caídos
donde caen, quien les mata.
Yo andaba un día
por detrás de la iglesia
en el césped, atrás, allí
donde las malas hierbas habían crecido
entre las grietas de las lápidas mortuorias
entre las grietas en la tierra
donde pensaba que te encontraría.
Pero tu no estabas allí...
Cuando el azul drenaba fuera del cielo
en ese momento el mundo se volvió negro
y comprendí donde estarías
y comprendí donde yo había ido...
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