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La tradición del Roscón de Reyes

 

España hay un olor característico en los días 4, 5 y 6 de enero. Huele a bollo recién hecho en todos los barrios, este bollo es el Roscón de Reyes. En cualquier pastelería artesana huele a horno, a mantequilla y a azúcar transformándose poco a poco en deliciosa esponja. En el escaparate bombones, trufas y pasteles hacen hueco al rey de estos días: el roscón.

El año pasado cada madrileño consumió 260 gramos de este bollo, lo que hacen un total de millón y medio de roscones rondando por los estómagos en la última etapa de la Navidad. Eso da una idea del trabajo que tienen las pastelerías artesanas entre el 3 y el 6 de Enero. “¿Hay 26 horas al día?” pregunta Miguel Navarro, jefe del taller de La Santiaguesa; él y sus empleados no paran de trabajar en estos días.

Para preparar un roscón lo primero es la fórmula cualitativa: “harina fuerte, azúcar, huevo, mantequilla, sal, levadura, naranja, agua de azahar, ron y leche”. Miguel Navarro da una explicación acelerada del proceso: “amasar, cortar, formar, fermentar y hornear”. Los pasteleros preparan las pelotas de masa que esperan su turno en las bandejas. Al otro lado de la mesa de trabajo, hay que darles forma de redondeles tras aplastarlas y manosearlas con fuerza. Es en este momento cuando se mete dentro de la masa una figurita-sorpresa.

El rey Luis XV (1715-1744) caprichoso y enamorado del gran lujo, encargó al parecer a su cocinero un postre con el que sorprender a sus invitados. Se cree que el jefe de cocina era de origen español. Éste decidió introducir dentro de un rosco una figura de delfín en oro, y nombrar al que lo encontrara anfitrión del banquete. No sospechaban que, de aquella iniciativa, los ciudadanos harían una tradición.

Las roscas de masa una vez preñadas con la sorpresa, pasan a unas cámaras donde se evita que la masa fermente hasta que vaya a ser cocida. “Antes de meterlas en el horno se sacan y se adornan. Primero con unas pinceladas de huevo batido, luego la fruta escarchada, almendra cruda laminada y un poco de azúcar.” Entre 15 y 20 minutos suelen bastar para tener entre las manos la rosca más vendida del año. Al olor de una hornada la venta se anima y los dependientes tienen que entrar al obrador a por más bollos. Si el cliente lo quiere relleno se hace en el momento. Éste puede ser trufa, nata, crema pastelera, crema de avellana, crema de Málaga, cabello de ángel, mazapán, crema de castaña o de frambuesa. La boca hecha agua ya la pone el público.

Los roscones de reyes pueden encontrarse en cualquier lugar que venda habitualmente pastelería. Si bien uno quiere encontrar un roscón con solera y artesanal puede dirigirse en Madrid a La Mallorquina (Puerta del sol), La duquesita ( que servía roscones al mismísimo Alfonso XIII, en Fernando VI, 2) o La Oriental ( Ferraz 47) y en un larguísimo etcétera de lugares.

Canción del Roscón de Reyes

He aquí el roscón de Reyes
tradición de un gran banquete
en el cual hay dos sorpresas
para los que tengan suerte.

En él hay muy bien ocultas
una haba y una figura:
el que lo vaya a cortar
hágalo sin travesuras.

Quien en la boca se encuentre
una cosa un tanto dura
a lo peor es una haba
o a lo mejor es la figura

Si es la haba lo lo encontrado
este postre pagarás
mas si ello es la figura
coronado y Rey serás.

 

Si quieres conocer la receta completa del roscón de reyes, pincha aquí

 

(Adaptación del artículo aparecido en El Mundo, martes 4 de enero de 2005)