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Excursión a Toledo
1. Localización.
Provincia que pertenece a la comunidad
castellano-manchega (siendo Toledo capital de esta comunidad) que está ubicada en el corazón
de la península, una extensa llanura domina su
fisonomía, aunque no faltan los paisajes montañosos,
como el de la Cordillera Central (al norte), el Sistema
Ibérico (al nordeste), la Sierra Morena y los
Montes de Toledo, al sur. Estos últimos constituyen
la línea divisoria para las dos cuencas hidrográficas
de la región: La del Tajo y la del Guadiana.
Cuenta con 59.600 habitantes y
una altitud de 529 m s/m. La distancia desde Madrid
es de 71 Km.
2. Clima.
Su clima es mediterráneo
con tendencia a continental atenuado, con lluvias escasas,
provocando el que sus temperaturas sean algo frías
en invierno y cálidas en verano. Las comarcas toledanas situadas más al oeste, Oropesa, La Jara..., disfrutan de un clima más húmedo.
3. Historia.
Toledo es uno de los centros más
importantes de la historia medieval española.
El primer documento histórico sobre su existencia
lo aporta Tito Livio, quien la describe como una pequeña
ciudad fortificada. Y es que la fortaleza ha sido siempre
un importante parámetro de su historia, todavía
evidente, pues se pueden aún apreciar los muros
que la rodean, y si ello no les hubiera sido suficiente
para defenderse de los enemigos, ahí están
las espadas de Toledo, mundialmente conocidas.
Toledo fue capital de España
en época gótica, hasta 1560 en que pasó
la capitalidad a Madrid. Ello explica la arquitectura
medieval tan impresionante que posee. Caminar por ella
es como hacer un viaje en el tiempo y aterrizar en la
Edad Media, en el mejor sentido de la palabra.
Por último la irrupción
del turismo y un nuevo impulso en la industrialización
con la creación de un polígono de descongestión
de Madrid están haciendo prosperar a esta entrañable
ciudad - Capital de la comunidad autónoma de
Castilla-La Mancha - que mantiene intacto su ambiente
misterioso y evocador.
4. Monumentos.
Pasearse
por Toledo es como viajar en la máquina del tiempo.
Pues su especialidad no radica sólo en la serie
tan espléndida de monumentos de todas las épocas
que contiene, sino en que toda la ciudad es un monumento
en sí misma, y así ha sido oficialmente
reconocida al declararla en todo su conjunto "Monumento
Nacional".
Tan viva es esta presencia histórica, que le
aconsejamos recorrerla cronológicamente, (a pie,
como en la ciudad no existen barrios separados). Nunca
antes habrá recibido tal lección sobre
la historia española, al ser Toledo la ciudad
que ofrece el resumen más completo y sugestivo
de la misma.
En
la Época Romana
El primero que cita "Toletum" en sus textos
fue Tito Livio, describiendola como una pequeña
aglomeración fortificada. Pero ya bajo dominación
romana estuvo bien reconocido su valor estratégico
y de esta época podemos visitar su Circo Romano,
su Acueducto y numerosos restos romanos, como las monedas
que en la ciudad se acuñaron.
En la Época
Visigótica
Los reyes godos instalan su corte aquí a mediados
del siglo VI, llegando a ser la capital de España,
recibe el título de "Ciudad Real",
convirtiendose en un brillante centro artístico
de orfebres y decoradores. De esta época data
el castillo medieval de San Servando.
En la Época Musulmana
La llamada Tolaitola, se convierte en el más
importante centro musulmán al Norte de España.
Los restos más remarcables de esta época
son:
La Mezquita del Cristo
de la Luz, del s. X, aún intacta. Sobre
cuatro columnas visigóticas reposan nueve cúpulas
de las más diversas estructuras, todas ellas
inspiradas en la Mezquita de Córdoba.
La
Vieja Puerta de la Bisagra, construida entre
los siglos XII y XIII, es la única que queda
de la antigua muralla árabe.
Los cristianos que vivían
en territorio musulmán (mozárabes) tuvieron
sus iglesias abiertas, de esta época datan la
iglesia de San Sebastián
y la de Santa Eulalia, aunque fueron reconstruidas
posteriormente, se pueden apreciar las huellas de esta
época.
En la Época de la
Reconquista
En 1085 Alfonso VI reconquista Toledo y la hace capital
de su reino. Comienza así una nueva etapa de
esplendor y enriquecimiento que llegaría a su
apogeo a finales del s. XV y principios del XVI. De
esta etapa data la Escuela de Traductores de Toledo,
la que sirvió para conjugar el saber clásico
y oriental, exportándolos hacia occidente. Este
fue quizás el centro más importante de
convivencia pacífica entre judios, árabes
y cristianos.
Los musulmanes que se quedaron
tras la reconquista en tierras cristianas crearon un
estilo específico muy interesante; el mudéjar,
en el que las bases de carácter cristiano medieval
se verían en gran manera influenciadas por aspectos
y soluciones decorativas de carácter musulmán.
Es precisamente en Toledo donde se encuentran numerosas
muestras arquitectónicas de este estilo. Las
más importantes huellas las podremos apreciar
en las iglesias del
Cristo de la Vega, la de San Vicente, San Miguel o la
de Santiago del Arrabal, bella muestra del arte
mudéjar toledano del s. XIII. Otras asimismo
ofrecen atractivos adicionales, como la de San
Román, erigida en 1221, que alberga un
pequeño museo de arte visigótico, o Santo
Tomé, que a parte de su hermosa torre
mudéjar, nos ofrece la oportunidad de apreciar
uno de los más importantes cuadros del Greco,
El Entierro del Conde de Orgaz.
También
en estilo mudéjar se conservan dos bellísimas
sinagogas de las numerosas que se construyeron en la
ciudad; la Sinagoga
de Santa Maria la Blanca , que constituye un
ejemplo arquitectónico interesantísimo
y proporcionado, de gran inspiración almohade
con sus bellas arcadas sobre los originales capiteles.
La Sinagoga de El
Tránsito, construida por el tesorero de
Pedro I de Castilla, Samuel Ha Leví, presenta
una estructura mudéjar de excepcional simpleza.
Tras la expulsión de los judios fue constituida
en templo cristiano por la Orden de Alcántara,
quienes afortunadamente respetaron los caracteres hebreos
que aún pueden apreciarse en su cornisa alta.
De
estilo gótico es imprescindible admirar la Catedral
, cuya construcción comenzó en
1226, y después de dos siglos, en 1492, año
del descubrimiento de América, fue terminada
en su estructura fundamental. Aquí serían
posteriormente proclamados sucesores al trono Juana
la Loca y Felipe el Hermoso.
La robustez de sus líneas, sus elementos decorativos
mudéjares, su estructura cúbica, la excepcional
distribución de su planta, la hacen la más
original de todas las que fueron construidas en la época
gótica.
Sobre su esbelta torre se divisa una bellísima
panorámica. Su sacristía alberga una auténtica
pinacoteca donde se encuentran pinturas del Greco, Goya
y Van Dyck entre otros. En la Sala del Tesoro se expone
una impresionante Custodia, con 2,50 m. de altura y
200 Kg. de peso, elaborada por Juan de Arfe en el s.
XVI en plata dorada.
De estilo gótico es también
el impresionante Puente
de San Martín , una de las obras arquitectónicas
más características de Toledo, que se
eleva esbelto sobre el río Tajo, con una torre
a cada extremo.
A partir del siglo XV
En el s. XV los Reyes Católicos eligen a la capital,
Toledo, como sede para su último reposo, construyendo
para ello la Iglesia
de San Juan de los Reyes, y el Monasterio, de
estilo gótico isabelino, enriquecido con elementos
mudéjares. En él destaca su claustro,
de una excepcional belleza.
En 1560, bajo el reinado de Felipe
II, la ciudad deja de ser la capital política
del reino para pasar la capitalidad a Madrid, pero continua
siendo capital eclesiástica, pues no en vano
Toledo fue sede de 18 concilios.
El antiguo
Hospital de Santa Cruz es tal vez el primer edificio
renacentista, fundado por D. Pedro González de
Mendoza, fallecido después de la conquista de
Granada, en 1493. El edificio, que no vio construido,
es de finales del s. XV y principios del XVI. Supone
una verdadera joya artística heredera de este
período. Destacan en él su fachada plateresca,
el patio y la escalera, obra de Covarrubias, y sus artesonados
mudéjares y renacentistas. Hoy día, convertido
en museo, comprende secciones de Bellas Artes, Arqueología
y Artes decorativas.
Tras el Renacimiento aún
se construyen obras de gran importancia, como Santo
Domingo el Antiguo, la Puerta
Nueva de la Bisagra y San José.
De estilo Barroco son La
Iglesia de San Juan de los Jesuitas, y cómo
no, el mayor legado de esta época; las obras
del Greco, en comunión perfecta con la ciudad
en que habitó. Sus cuadros se podrán admirar
en numerosos edificios, algunos de los cuales ya hemos
citado, y en la casa que fue su vivienda; la
Casa y Museo del Greco.
Por fin, tras El
Arco de la Sangre, donde estaba la posada que
Cervantes citara en el Quijote, (otro insigne caballero
toledano) llegamos al Alcázar , símbolo de Toledo, que pone punto final a esta
historia, dominando la "Villa imperial". A
lo lejos, se divisa el castillo
medieval de San Servando, encerrando así
a Toledo en un circulo histórico del que parece
no salir.
5. Anécdotas
Durante miles de años
la ciudad de Toledo ha acumulado cientos de historias,
leyendas, misterios y curiosidades. El motivo de crear
esta página en internet es dar a conocer al público
en general, que normalmente no tiene acceso a la tradición
oral, por estar lejos, todas estas leyendas que, de
una forma u otra, circulan por la vieja ciudad.
Catedral: Se dice que la catedral de Toledo es
la mas gótica de las catedrales españolas
y la española de las catedrales góticas.
Se levanta sobre una iglesia muy antigua dedicada a
Santa María de Toledo, consagrada en el año
578, durante el reinado de Recaredo. Tras la invasión
de los moros esta fue convertida en mezquita por muchos
años hasta que volvió a ser dedicada como
iglesia en tiempos del Obispo D. Bernardo.
En la catedral se señala
la piedra en que la Virgen Santísima puso sus
pies cuando se le apareció a San Ildefonso quién
era promotor de la doctrina de la Inmaculada Concepción
(Mucho antes de que se declarara dogma en el siglo XIX).
Alcázar:
El alcázar toledano, que se alza sobre el cerro
más alto dominando la ciudad, tiene su origen
en una fortaleza musulmana que sirvió de residencia
a los gobernadores de Toledo, entre ellos el ya citado
Al-Mamun, que tenía una hija llamada Casilda.
Cada noche, cuando todo dormía o parecía
dormir en el castillo, Casilda se levantaba del lecho
y, entreabriendo la puerta y las ventanas de su aposento,
escuchaba la muchacha los lamentos y gemidos que subían
hasta ella desde el foso. Desde muy niña había
demostrado una gran sensibilidad hacia las desgracias
ajenas y moviéndose por el alcázar había
descubierto la dureza de la prisión y la trágica
suerte de los cautivos, en su mayoría cristianos
capturados en las duras luchas fronterizas del reino
moro. En sus visitas a las mazmorras de la fortaleza,
no dudaba en curar las heridas de los prisioneros, llevarles
alimento y consolarles, mientras hablaba con ellos y
se le despertaba cierta curiosidad por aquella religión
a la que dichos hombres no renunciaban pese a sus penalidades.
Pronto llegó a oídos
de su padre aquella actitud, muy criticada por los nobles
árabes, y muy enojado, intentando demostrar la
inocencia de su hija, pidió ser avisado la próxima
vez que ésta visitara las mazmorras. Un día
en el que Casilda se acercaba a los sótanos del
alcázar ocultando alimentos en el delantal, su
padre le salió al paso y le preguntó qué
hacía allí y qué escondía
en el delantal.
La muchacha al principio se asustó
mucho, pero enseguida recuperó la serenidad y
contestó que sólo eran flores para alegrar
un poco aquellas estancias. El padre le exigió
que abriera entonces el delantal y así lo hizo
Casilda, apareciendo un gran ramo de rojas en su regazo.
El percance no pasó de
ahí, pero la muchacha, muy impresionada por aquel
hecho portentoso, empezó a pensar en la conversión
al cristianismo, pero al poco tiempo comenzó
a sufrir unas fuertes hemorragias que la iban deteriorando.
Los médicos de la corte no sabían descubrir
un remedio a sus dolores y como último recurso
para salvar su vida, se le aconsejó que acudiera
tratarse con las aguas del lago de S. Vicente, cerca
de la villa de Briviesca, en pleno reino de Castilla.
Naturalmente, el rey musulmán
no veía con agrado enviar a su hija a tierras
cristianas, pero ante el ultimátum de los médicos,
dio su permiso a Casilda para que emprendiera el viaje.
En su destino fue bien recibida por los cristianos y
al poco tiempo los baños surtieron efecto y la
muchacha se curó.
Recuperada, Casilda decidió no volver a Toledo
y quedarse en aquellas tierras dedicada por completo
a la oración. Y dicen que en esos lugares levantó
una ermita con sus propias manos, donde fue enterrada,
después de morir a una edad avanzada.
Ermita
Cristo de la Luz: La tradición cuenta
que el rey Alfonso entró en la ciudad por la
puerta antigua de Bisagra, que en la actualidad lleva
su nombre, acompañado de un gran séquito
de importantes personajes. Cogió el camino natural
y mas directo, aunque mas difícil por su tremendo
desnivel: la cuesta del Cristo de la luz. Atravesó
la puerta de Valmardón y cuando su caballo pasaba
frente a la mezquita, se arrodilló negándose
a avanzar. El caso se tuvo por insólito y ante
la persistencia del equino en su actitud se pensó
que era una viso del cielo.
Buscando la explicación
de este sorprendente hecho, se penetra en el templo
y se observa que desde uno de los muros sale un potente
resplandor que ilumina el recinto. Se ordenó
excavar en el lugar y se encontró oculto tras
el muro el crucifijo que, a pesar de casi cuatro siglos
transcurridos en su encierro, mantenía viva la
llama de una lamparilla, gran contento produjo entre
los conquistadores, quienes tomaron al Cristo y, encabezados
por el, llegaron hasta Zocodover.
El crucifijo se colocó en la antigua mezquita
cuando ésta fue consagrada y dispuesta para el
culto cristiano, tomando desde ese momento el nombre
de la ermita del Cristo de la Luz.
6. Gastronomía
Es típico los fogones de las casas sencillas ya que se trata básicamente de una cocina rural con evidentes influencias mediterráneas y árabes. Como primer plato son típicas las sopas y los galianos o gazpachos. Los gazpachos se hacen a base de carne de caza y se sirven con una especie de torta troceada.
Son muy famosas también las Migas: pan, aceite, tocino y ajo.
Un plato tradicional desde hace tiempo son las Gachas: harina y trozos de magro de cerdo o simplemente patatas fritas.
Son típicas las carnes de caza como el conejo, el venado, las codornices , o las perdices.Como postre y como comida más típica de Toledo hay que señalar el Mazapán de origen árabe y que popularmente se denomina “manjar de reyes”.
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