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| Volumen, 7 | Julio,
2004 |
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Una experiencia
en un restaurante |
Historias del Nivel Intermedio Ésta es la historia de dos personajes, el primero se llama Roberto Baggio, y el segundo Alice. Roberto fue a disputar la copa del mundo con la selección Italiana. Allí, en un descanso se encontró con Alice y, tras charlar de algunas cosas un rato, comenzaron a contarse su vida. La chica era estudiante y le gustaba mucho escribir a sus amigos. A Roberto le gustaba escuchar música, ir de caza y no le gustaba nada de nada meterse en peleas. A Alice también le gustaba salir de fiesta con los amigos, pero siempre en secreto, porque sus padres no le dejaban. Así estuvieron durante un buen rato. Alice era muy feliz, estaba compartiendo unos momentos inolvidables con su ídolo. Pero como todo lo bueno acaba pronto, Roberto tuvo que volver a los entrenamientos, pues tenían partido al día siguiente. Ambos se dieron dos besos en la mejilla y se desearon toda la suerte del mundo. Aún hoy guardan un buen recuerdo de aquel encuentro. Atsushi y Sarah. Érase una vez una chica de Noruega que se llamaba Astrid. Ella vino de vacaciones a España. Era joven, muy muy guapa y, también, algo melancólica. Soñaba con descubrir a su príncipe azul aquí en España y por eso estaba recorriendo todo el país. Un día, cuando paseaba por un bosque, cercano a un bonito lago, se encontró con un chico que estaba "en cueros" (desnudo). Estaba cogiendo ranas en el lago pero no conseguía atrapar muchas, todas se le escapaban. Astrid, que era cantante, comenzó a entonar una melodía de su país y... ¡qué extraño!, las ranas se quedaron fascinadas. Manolo, el chico, pudo cogerlas fácilmente. Como tenía hambre, se dispuso a degustar las ranas que había cazado. Se comió tantas que se sintió pesado y le entraron muchas ganas de echarse una siesta. Cuando se hubo dormido, Astrid le hechizó y le vistió con ropas brillantes y maravillosas. Al verlo así vestido, se enamoró de él y esperó a que se despertara. Cuando Manolo abrió los ojos vio a Astrid, una mujer bellísima que lo estaba mirando con sus preciosos ojos verdes... ¿adivináis qué sucedió a continuación?. Anne y Máxime
Martín y Valeska
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(C) Escuela Internacional
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