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| Volumen V | Mayo, 2005 |
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¿Cómo somos?
Conclusiones sobre el carácter español Que los españoles somos extrovertidos, fiesteros y nos comemos el mundo bailando flamenco es un estereotipo que muchos “ibéricos” quisieran desterrar de una vez por todas. A mí eso de los clichés siempre me ha llamado la atención. Recientemente estuve en una tertulia donde los presentes (viajeros empedernidos) exponían sus teorías acerca de España y el carácter de los españoles después de haber hecho largos viajes. Todos estos amigos habían estado en países nórdicos últimamente. - Óscar empezó diciendo que los españoles compartimos los problemas de manera mucho más generalizada. A la hora de encontrar una solución para cualquier conflicto, un español tiende a compartirlo con sus colegas para que le echen una mano y no verse solos en cualquier tipo de situación difícil. En otros países la técnica más empleada sería la de Juan y Palomo (yo me lo guiso, yo me lo como), es decir, la de sacarse las castañas del fuego uno solito. - Rome nos explicaba la facilidad que tenemos los españoles para dejarnos persuadir, convencer o camelar por un buen plan. Decía que en no sé qué país de habla ininteligible para él, los jóvenes planeaban su futuro con una antelación de dos años como promedio. Si alguien allí tiene planeado jugar al rol un sábado por la noche, es imposible tratar de persuadirle ni siquiera para un plan mejor. Un español sin embargo, es mucho más flexible y pone en práctica su capacidad improvisatoria a la menor ocasión. En dos palabras, que no se hace de rogar. - Todos estábamos de acuerdo en considerar que en otros países algo más cercanos al polo se trabaja más y mejor (sin necesidad de ser este trabajo a destajo). Nuestra sorpresa vino cuando una nativa alemana nos explicó que en España se empieza a trabajar a la misma hora que en su país y sin embargo se acaba en muchos casos a las 20 o 21 horas (algo impensable en su país). Con tal comentario, no sabíamos si sentirnos orgullosos de nosotros mismos o si sentirnos bobalicones por ser los más “pringados” entre nuestros vecinos. - Javi comentó cómo los españoles tenemos una noción de la amistad muy diferente a la que se tiene en otros países menos calurosos. Cualquier español ve, llama, sigue la pista a sus amigos cada dos o tres días. Sin ellos no podríamos vivir, tanto bienestar que nos aportan. En otros países, los amigos se ven cada mucho más tiempo y las relaciones no parecen ser tan significativas. - A mí personalmente me gustan los corrillos que se forman a la salida de las clases y del trabajo. Sea invierno o verano, llueva o truene, los compañeros se quedan hablando después de la jornada a la puerta. Y no es de extrañar que nos quedemos plantados toda una hora a la intemperie. ¿ Tópicos fáciles o verdades como pinos? EVA CASASECA
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