La noche más corta del año
Las fiestas nos ayudan a organizar el tiempo a lo largo de todo el año. Hacen que celebremos la llegada de cada fecha, de cada estación, que el tiempo no sea una mera sucesión de días.
Una de las fiestas que me parece más bonita y que se acerca en estos días es la “Noche de San Juan”, una fecha que se celebra de una manera o de otra en muchas culturas diferentes y que coincide con el solsticio de verano. Esta fiesta del día más largo y la noche más corta tiene lugar desde tiempos inmemoriales, desde antiguos ritos paganos ligados a la celebración de la vuelta a la vida de la naturaleza, es decir, el principio del verano. La llegada de la estación del buen tiempo que hoy se da por sentada y por asegurada, antes se agradecía como algo inesperado y nuevo a lo que darle la bienvenida con una buena fiesta.
En España, hoy en día, continuamos con esta celebración actualmente de carácter cristiano, la noche del día 23 de junio, víspera de San Juan. Se celebra sobretodo en la costa mediterránea de la península, pero aquí en Salamanca también existe la tradición de hacer esa noche una gran hoguera, costumbre hoy no tan popular como en otros tiempos en los que se competía entre los barrios por la altura de la hoguera y en casi cada esquina podía encontrarse una. Otra tradición es la de saltar la hoguera, reservada a aquellos que gozan de la habilidad suficiente y de la valentía o inconsciencia necesaria para realizar la proeza.
Mucha gente continúa todavía arrojando al fuego un papel escrito con aquello que quiere que el fuego se lleve o con algún deseo para la nueva estación que comienza.
Es una fiesta bonita que os recomiendo vivir de cerca. Cada vez es menos habitual encontrar una hoguera pero suele haber una en los alrededores del puente romano acompañada otros años por música y buen ambiente.
¡Uníos a la fiesta!
La llegada del verano es algo que hay que celebrar.
Silvia Aparicio