| Volumen 10 | Octubre,
2006 |
|
- Alemania |
'El corazón de Europa', así llaman los extranjeros al pequeño país centroeuropeo, la República Checa. Me llamo Dominika y soy estudiante de un instituto bilingüe checo-español que se llama Gymnázium Budejovická. Vivo en la capital de la República Checa, en un barrio bastante cerca del centro, en Vinohrady. Praga es ya desde la época medieval la ciudad más grande y la capital, tal que la llamamos la reina de las ciudades. Ahora la República Checa o Chequia es un país de los más ateos del mundo pero antes no fue así, en Praga podemos encontrar muchas iglesias con sus campanarios, torres... Los checos dicen que Praga es la ciudad de cien torres. Si compráis cualquier postal de Praga, tendrá la vista típica al Castillo de Praga que está situado en una pequeña colina, rodeado por el barrio de Hradcany. Por debajo pasa el río Vltava o en español Moldava con el famoso Puente de Carlos IV. Desde el Castillo de Praga se domina la catedral más grande de la República Checa. La Catedral de San Vito, San Vojtech y San Wenceslao. Fue terminada en el siglo XX, es de estilo gótico y neogótico. Me encanta pasear por las calles y por todo el Castillo durante la noche porque es una zona bastante tranquila y nada peligrosa, además el Castillo iluminado parece como de un cuento de hadas. Los checos no suelen salir mucho entresemana, pero el viernes por la noche o los fines de semana podéis encontarlos en las tabernas (aunque en República Checa es mejor usar la palabra "hospoda", así se distinguen de las españoles, porque no se paracen mucho) con una cerveza en la mano. A primera vista os puede parecer que los checos son unas personas muy frías y cerradas pero después de poco tiempo son muy amistosos. Se dice que cuando se construía el Puente de Carlos IV, el cemento lo mezclaban con huevo para reforzarlo. Un día vino una entrega pero, como los huevos son muy frágiles, los cocinaron para que no se rompieran.
|
|