|
Índice
¿Necesitamos los reactores nucleares?
Los usos del CD
La vida de los niños modernos
Helge Schneider. El cómico radical
Las familias españolas
Palabra del profesor: 'Volver', Pedro Almodóvar
|
Helge Schneider. El cómico radical
“Té, rápido, tengo hambre. Hambre por té. Sed”. Eso podría representar la esencia de una parte del humor alemán. La frase fue pronunciada por Helge Schneider una persona singular. Algunos no encuentran nada de diversión, a otros les encanta. El cómico es el portavoz de un movimiento que ha reinventado el humor: reírse de cosas sin sentido. A fin de que ese mundo no se quede cerrado para el lector, querría explicar y comentar las diferentes tareas que tiene este personaje.
Helge Schneider: cantante y músico. Fue en este ámbito donde empezó el éxito del hombre que ahora tendrá unos cincuenta años. No es solamente el piano lo que sabe tocar, sino también los instrumentos de una orquesta entera, empezando con flautas, trompetas y hasta la batería. Cuando emplea un grupo con vistas a “quitar el polvo” de unas canciones casi olvidadas, siempre elige a Peter (el hombre que toca el órgano eléctrico) y a Buddy Casino (que se preocupa del bajo).
Aunque tiene una cantidad impresionante de improvisaciones con instrumentos clásicos, los sencillos mantienen su mejor popularidad. Hay canciones completas en las que solamente canta, acompañándose del cazzú o del simple pandero. Esa característica le ha metido en un lío. La mayoría no comprende que el genio se esconde en su talento y que la sencillez de sus obras no significa sencillez del autor. Lo llamamos el “absurdo inteligente”. Lo que viene a mi mente es la comparación con el pintor famoso (el héroe español) Pablo Picasso. Un gran público se siente desilusionado frente a sus obras. Frecuente es la exclamación “yo también sabría hacerlo. Eso no es arte sino una tontería de pintura con la que él se ganaba la vida”. Lo que ignoran es que Picasso sabía dibujar en estilo realista sin problema alguno. Su inteligencia radicaba en cambiar intencionadamente. Un ejemplo exclusivo de su colección impresionante tienen nombre “El aseo del gato”.
Helge Schneider: el cómico. Los monólogos de Helge no tienen humor. Los mejores ni siquiera contienen un rastro de chistes. Sin embargo a algunos les provocan ataques de risa. Helge es divertido porque nunca tiene la obligación de ser divertido. Así es como escribe sus mejores textos que tratan de una entrevista, la fiesta de Navidad o de flores. Frases llenas de palabras sin sentido, creaciones de nuevas palabras. Para dar a su presentación un deje humorístico a veces copia a diferentes personas, estereotipos, políticos y otros músicos.
Queda la pregunta de cómo puede conseguir tanto éxito aunque sus obras tengan falta de todos los aspectos que son estimados como imprescindibles cuando un cómico intenta ganar el aplauso del público. Su secreto de diversión queda escondido delante de la tontería. Su estilo nunca podría adoptarse. Helge sigue siendo una persona auténticamente única. Por encima de todo, no existe una llave para que su obra funcione. Es como sus mismos textos: poco razonable.
Yo conocí sus canciones por unos amigos que me las hicieron escuchar. Desde entonces casi ningún cómico que sea divertido para el resto no consigue mi sonrisa. Siempre se remarca la obligación de presentar forzadamente historias tontas y simples, con el objetivo de que el público le honre con risas. Helge es divertido dado que forma parte de su carácter. De esa manera sus fans le quieren, comprando no sólo sus discos, sino también sus películas, libros y emisiones de televisión.
Lo que merece gran admiración, en mi opinión, es el hecho de que siempre es fiel a sí mismo. El dinero como resultado de su éxito nunca será acompañado por un cambio de mentalidad. Helge sigue escribiendo tonterías que demuestran su ingenio único: “Ein Mann hat einmal gesagt. Eine Rose ist eine Rose ist eine Rose ist eine Rose” (“Un hombre dijo una vez: Una rosa es una rosa es una rosa es una rosa”).
Estudiantes del Nivel C1
|