San Juan de Sahagún
El día once de junio por la noche tuvimos la oportunidad de disfrutar
de unos coloridos y luminosos fuegos artificiales, anunciando la celebración
del Patrón de Salamanca, San Juan de Sahagún, un hombre de
gran fe y entrega, con las que supo ganarse el corazón de todos
los salmantinos, promulgador de hermosos sermones y realizador de muchos
milagros. El junto con Santa Teresa de Jesús, llevan el patronazgo
de la ciudad.
Juan nació probablemente en el año 1430 o 1431, estando ausente
del hogar su padre en la guerra de Juan II contra los moros. El niño
fue educado por los monjes benedictinos del pueblo nativo, Sahagún.
Como se le vio inclinado a los estudios eclesiásticos, nadie contrarió su
vocación. Se trasladó a Salamanca para estudiar teología
alrededor de los veintisiete años. Fue hombre de mucha paz y de
equilibrio interior. Amaba el estudio, sobre todo el de la Sagrada Escritura,
algunos de cuyos pasajes apuntó y comentó de su puño
y letra.
El suceso más importante que tuvo que vivir y por el que se le recuerda
con mayor honor por su pronta actuación y carácter pacificador
fue el siguiente: dos nobles caballeros, de la familia de los Manzanos,
dieron muerte, con alevosía, a dos hijos de una viuda llamada doña
María de Monroy. Los asesinos huyeron a Portugal pero María —llamada
la Brava—, disfrazándose de varón y sirviéndose
de espías, descubrió su paradero y allí los buscó y
mató y, cortándoles las cabezas, las trajo a Salamanca y
las puso en la iglesia sobre el sepulcro de sus dos hijos. Al fin se amansó y
lavó con lágrimas de arrepentimiento su venganza. Pero la
consecuencia de aquel suceso fue la división de Salamanca en dos
bandos guerreros. Los apellidos de los Manzanos y Monroyes se hicieron
bandera de discordia y turbulencia, donde nuestro Santo realizó una
gran labor haciendo de mediador entre ambos bandos y consiguiendo
que se perdonaran y reconciliaran.
Fue un gran defensor de los necesitados, huérfanos, viudas, y pobres,
también de los que sufrían tormentos a manos de sus señores.
Se cree que murió envenenado por una mala mujer despechada tras
haber sido abandonada por su amante, al haber escuchado éste al
Santo y haberse arrepentido de su mal camino. Se dice que ella juró venganza
y que acabó envenenándolo.
Esta fiesta de color estuvo a cargo de una empresa de pirotecnia
valenciana de gran tradición y renombre por su buen hacer.
También en esta fecha suele realizarse una feria de artesanía
al aire libre de la que hemos podido disfrutar toda esta semana.
Rocío Falagán
Profesora de E.I.