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| Volumen, II | Febrero,
2005 |
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Un estudiante de Escuela Internacional
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¿Quien es Don Quijote? En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme... Así empieza una de las obras más importantes de la literatura española. Ésta se ha convertido en uno de los libros más leídos por los españoles y no españoles de todo el mundo, no en vanom es la obra más traducida después de La Biblia. Este año se celebra el cuarto centenario de su publicación. Por eso, continuamente se están haciendo entrevistas para saber si los españoles han leído esta magnífica obra o si aún son de esos que prefieren escucharla en boca de otros. La mayoría de las personas famosas que fueron preguntadas en una de estas entrevistas aseguran que además es una obra muy divertida. Casi todo los españoles lo han leído con menos de 20 años, pero la mayoría piensa que hay que leerlo varias veces para entenderlo medianamente. El capítulo más famoso de El Quijote es el de la lucha contra los molinos porque representa muy bien el idealismo de la historia. Los lectores se identifican a menudo con Don Quijote o con Sancho Panza, disfrutando enormemente de la historia. Alaska, una de las cantantes más famosas de los años 80 en España, dice que a ella le gustan mucho las novelas de caballerías y, aunque Cervantes escribió esta obra para combatir al auge de estos disparatados libros, el propio Quijote es, en sí, una novela de caballerías. Don Quijote intenta ser un caballero andante como los que aparecen en aquellos libros que le hicieron perder el juicio. Cervantes se sirve de él para parodiar los libros de caballerías del mismo modo que un cómico, pues exagera sus rasgos hasta la risa. Los alumnos de avanzado no queremos que nuestra Escuela sea menos y en un esfuerzo para pertenecer a esa mayoría que ha leído El Quijote hemos elaborado unas preguntas que nos ayudarán a todos ha acercarnos a él.
Don Quijote es un hidalgo de La Mancha que, por haber leído demasiados libros de caballerías, se vuelve loco. Él cree ser un caballero andante y por eso sale de su aldea con su escudero, Sancho panza, en busca de aventuras en las que demostrar su valor de caballero protegiendo y defendiendo a los débiles. Su locura se manifiesta en el hecho de que cree ver cosas que, en realidad no existen, como en la famosa aventura de los molinos de viento, que la fantasía de Don Quijote transforme en gigantes. Sin embargo no se puede decir que esté completamente loco porque, a menudo, en sus discursos más celebres, ese caballero andante demuestra ser muy sabio y tener unos sólidos principios morales.
Sancho panza es un labrador de la misma aldea de Don Quijote al que, el caballero, convierte en su escudero. Sancho se marcha de la aldea con su amo en busca de aventuras después de que Don Quijote le prometa hacerle gobernador de alguna tierra que vayan a conquistar. El personaje de Sancho parece el típico bobo y aunque la mayoría de las veces lo sea de verdad, demuestra también una sencilla pero eficaz sabiduría popular. En la segunda parte de la novela se convierte en el creador de las ilusiones que, en la primera parte, Don Quijote mismo creía ver.
Dulcinea es la amada de Don Quijote. En realidad es una labradora fea y grosera, pero Don Quijote la ve como una princesa maravillosa, la más delicada del las criaturas. Todo caballero andante debe tener una amada a la que dedicar sus éxitos en las aventuras a las que se va a enfrentar y esa mujer, para Don Quijote, es Dulcinea.
En apariencia Don Quijote y Sancho son opuestos. Son opuestos físicamente, el uno alto y delgado, el otro bajo y gordo; son puestos también en el ánimo, el uno más espiritual con los pensamientos más nobles y el otro más material, siempre pensando en comer y en cuanto pueda ser un rico gobernador. Sin embargo son también complementarios, el uno no podría existir sin el otro; forman una pareja cómica y de hecho los diálogos y las conversaciones entre los dos son unas de las partes más divertidas de la novela.
En la obra hay un valioso reflejo de la sociedad: la lucha del idealismo, encarnado en Don Quijote, y el realismo, representado en su escudero Sancho Panza. Cervantes demuestra su dominio del lenguaje, ajustándolo en cada momento a la complejidad y riqueza de los temas tratados o a las situaciones relatadas. Si analizáis la obra del hijo de Alcalá y, sobre todo, la "locura" de Don Quijote de la Mancha podréis entender un poco más la vida del ser humano. Por esto y por su gran valor humorístico os recomendamos que leáis esta perla de la literatura española.
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(C) Escuela Internacional
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