Volumen 7
Julio, 2005

-Nacionalidades y Tópicos

- Agencia Matrimonial

- Un policía en nuestra vida

-En un corral de Comedias

-Un nuevo empiece

- La chica misteriosa

-Ana y los españoles

-La cantante sin ropa

- La madre más contenta

- Aprenden Sevillanas

- La malvada Bruja en BURGERKIGLANDIA

-Poesías de Cultura

- Pasatiempos

EN UN CORRAL DE COMEDIAS
Por Mateo Campioli

El pasado viernes, en la clase de composición, fuimos a ver el Corral de Comedias en Alcalá de Henares.
Este corral tiene una historia muy antigua porque se inauguró en el siglo XVII, más concretamente, en el año 1601, y era el lugar donde se hacían las representaciones teatrales. En el siglo siguiente cambió su aspecto porque se techó y se convirtió en un coliseo a la italiana y más tarde en un teatro romántico. Por último, sirvió de cine en el siglo XX y estuvo abierto hasta 1972, momento en el que cerró sus puertas. Cerró porque el dinero no bastaba para pagar a las compañías de teatro. Quedó abandonado hasta 1995, cuando un estudiante de Alcalá se fijó en él y sus estudios sirvieron para reabrirlo.

Hicimos nuestra visita con la guía Juani Álamo quien nos explicó la historia de este corral, en cuyo interior hay partes restauradas, pero pueden verse también, otras originales, como es una ventana por donde la alta sociedad miraba el espectáculo. También pudimos contemplar algunos instrumentos que servían para hacer efectos especiales, Kumiko, no sólo se contentó con mirar, también tocó y probó todos, todos, todos sin dejarse ningún artefacto sin manejar.

Cuando la visita terminó Juani fue muy gentil con nosotros porque explicó nos su trabajo contestando a algunas preguntas nuestras:

“¿Cómo lleva la labor de ser guía?”.Ella contestó que trabaja entre dos horas y media y 5 horas al día (si hay mucho trabajo).

A la pregunta de “¿Cómo se hizo guía?” contestó que hizo la carrera de Historia y mediante un curso en Alcalá consiguió la plaza de Guía turístico.

Para ella las cosas más importantes son:
“Que la gente venga con interés por descubrir nuevas cosas y que se vaya contenta después de la visita”.

Su trabajo está lleno de anécdotas y recuerda una con humor:

“Una vez tuve un grupo de estudiantes italianos que llegaron de Madrid muy cansados y cuando llegamos a la casa de Cervantes sólo éramos tres de quince”.

La figura del guía, en mi opinión, es muy importante porque es el puente de unión entre el pasado y el presente y son los testigos para los turistas de nuestra historia.