Volumen 4
Abril 2005

La Feria de Abril en Sevilla

Consultorio Sentimental

Sentimientos salmantinos

Receta para la vida

La Plaza Mayor de Salamanca

Intercambio estudiantes

¡Cumpleaños feliz!

Hoy es un día feliz, como la mayoría de los días de cada una de las 250 primaveras que he cumplido este año. Soy tan mayor pero me siento tan llena de vida...supongo que por eso me pusieron como nombre Plaza Mayor, porque sabían que iba a seguir aquí por mucho tiempo, viendo pasear a los salmantinos y a los turistas venidos de distintos lugares del mundo.

Me siento tan afortunada y admirada...Alberto Churriguera fue el que me diseñó y definió mi estilo barroco, dotándome de cuatro fachadas de tres pisos de altura cada una. Me gustan mis balcones son como mis ojos, todo lo veo, lo posible y lo imposible, lo visible y lo invisible... y pensaréis: gracias a tus gafas, porque a tu edad... pues no, hasta de eso se preocupan por mí, me iluminan cuando llega el atardecer hasta el amanecer para que pueda seguir todos los acontecimientos que van sucediéndose en el ocaso del día.

Cotilleos... si contara todo lo que los medallones y yo sabemos... ¡menudas tertulias y debates que se organizan a la hora del chocolate con churros! Mis amigos contertulios son de origen e ideas variadas lo que hace muy interesante la charla. Lo que parece perturbar la paz espiritual de Santa Teresa, como un concierto de buen rock, enciende la pasión y libera el espíritu de su majestad Carlos III. Cualquiera le lleva la contraria al rey y menos cuando el cuerpo le pide marcha!. Pero lo mejor es que también contamos con los sabios y descubridores que son los que llevan la voz cantante en cuanto a ideas progresistas; atrapados en sus medallones, estos inquietos viajeros ven pasar el mundo bajo sus arcos. ¡Quién les iba a decir a ellos que hasta aquí vendrían a visitarlos un montón de estudiantes de otros países para traerles las novedades del mundo exterior!

Esta noche, cuando la ciudad duerma, cosa que es difícil, y las farolas estén a media luz celebraré mi cumpleaños; apagaré las velas y pediré un deseo. Quiero que sigas viniendo a verme, observarte como juegas, como lees, como sonríes; verte corretear de un lado al otro, tomar café o una caña porque tú eres mi mejor regalo.