Volumen 7
Julio, 2005

Nuestros sueños

Consultorio sentimental

Horóscopo

Salamanca vista por los estudiantes

El cine

Recetas de cocina

La economía española y el 14 de Julio

Estudiar en E.I.

Palabra del profesor: Las fiestas de graduación

 

Las fiestas de graduación

¿Empezamos? Esa es Charo y es que, es como de costumbre, todo son prisas antes de la fiesta de graduación. Todavía quedan estudiantes despistados en la sala de ordenadores y algún que otro profe sigue moviendo papeles y carpetas en la sala de profesores.

A la espalda del variablemente numeroso público se cierra la puerta y Charo saluda y presenta el acto. Como siempre me toca presentar la actuación del nivel elemental. Otro día os hablaré de mis curiosas experiencias preparándola.
Lo más habitual es que tenga que reclamar la presencia de los integrantes de mi grupo. Ya les he explicado que son los primeros en intervenir pero su habitual estado de nervios hace que se miren entre ellos y los escasos metros que los separa del escenario se les hagan una distancia casi insalvable. Al final todo va bastante bien y todos nos relajamos. No se descarta algún ataque de risa.
Más tarde habrá diplomas para los que se van y certificados para los que tomaron más en serio el curso y lo aprovecharon mejor.

Por último los discursos: “Gracias a todos”, “echaré de menos la fiesta de Salamanca”, “las tapas, ese gran descubrimiento”,”los profesores y todas las personas de Escuela Internacional son muy simpáticos y profesionales” (esto es muy conveniente decirlo), “dejo aquí un montón de amigos”….seguro que alguno tiene que interrumpirse porque nota eso que llamamos un nudo en la garganta.

Parece la rutina de cada último viernes de mes. Quizá no. Para cada estudiante es, como todo el curso, una experiencia única difícilmente repetible. Lo mejor es no caer en la inercia de intentar acabar por la vía rápida. Siempre recuerdo mi primera fiesta. Recuerdo a una estudiante francesa que terminó a duras penas su discurso entre lágrimas, a un grupo de estudiantes que al despedirse gritaron “el 15 nos vemos en Londres” (en realidad lo dijeron en inglés) pero sobre todo a un estudiante americano que cantó La Bamba acompañada de una completa coreografía con que desplazaba toda su humanidad y que prolongó casi hasta el éxtasis ya que no dejaba de ser jaleado por el auditorio. No se me olvida su cara ante tan clamoroso éxito de público y crítica. Para él no fue un día cualquiera.