| Volumen 9 | Septiembre,
2006 |
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Entrevista a Miguel A. García, Coordinador de Escuela Internacional El pasado de Alcalá de Henares |
¿LOS
PERIODISTAS SON SIEMPRE OBJETIVOS?
El grupo de nivel B1 nos hemos hecho esta pregunta y estas son algunas de las opiniones de algunos estudiantes: A mi me parece que los periodistas han fijado una meta imposible, la objetividad. Como yo lo veo la objetividad es una idea bonita pero imposible. Casi siempre la objetividad está solamente dentro de la cabezas de los periodistas. ¿Por qué los periodistas casi nunca son objetivos? En primer lugar, no existe una realidad objetiva
ahí fuera y por eso ninguno puede ser objetivo. Desde mi punto
de vista cada persona observa este mundo de manera diferente. Hay tantas
maneras de ver como personas en el mundo. ¿Cómo los periodistas podrían contar la verdad en esta situación? Mi respuesta es simple. Los periodistas no pueden
contar la verdad. Antes los periodistas trabajaban en puestos fijos y hoy día y en el futuro los periodistas tendrán que trabajar por horas, por esta razón la objetividad de éstos es la objetividad del dinero. Al final es posible que algunos periodistas piensen que el mundo es lo que es, pero no estoy de acuerdo con ellos. Para mí, la pregunta más importante no es que ha pasado sino ¿Cuál es la realidad que estamos hablando ahora? Quisiera que esta realidad en la que vivimos hoy día y en el futuro no sea solamente la realidad de elite. Un filósofo alemán ha dicho que la única verdad que hay es que la pura verdad nunca existe.
Lo que espera la gente de un periodista es información del mundo o de su país. Así no quiere leer o entender su opinión sino el resultado de sus investigaciones. No obstante podemos preguntarnos si la exigencia de objetividad es verdaderamente realizable. Me parece que como los periodistas deben seleccionar la información, la objetividad ya no puede existir, porque a partir del momento en el que un hombre tiene que elegir algo, el sentimiento de objetividad desaparece o se convierte en una mentira. A pesar de todo está claro que un periodista no puede imponer sus propias opiniones sobre los acontecimientos. Ningún verdadero periodista se lo permite, pero no debemos subestimar el poder de ellos, ya que la objetividad está respetada en apariencia y no en el trabajo que precede a la emisión de la información. Para concluir, en mi opinión no podemos hablar de objetividad sino de un esfuerzo para estar más cerca de ella. Al final si la gente lo sabe no arriesga nada. Así al leer los artículos o entendiendo la televisión va a tener cuidado y espero que no intente creer su propia opinión después de la confirmación de sus fuentes. Giselle.
Christoph.
Joanna. |
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