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Palabra del profesor: La
Cueva de Salamanca
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La 'Cueva de Salamanca'
La “Cueva de Salamanca” o también conocida como “Cueva
del Diablo” nos adentra en un mundo de magia, misterio y leyenda.
La “Cueva de Salamanca” se encuentra situada cerca de las
dos catedrales, en la Cuesta de Carvajal.
Esta cueva es, en realidad, la cripta de la desaparecida iglesia de San
Cebrián o San Cipriano, el santo de la magia, donde cuenta la leyenda
se celebraban ritos de iniciación al ocultismo.
La leyenda más conocida es la que cuentan le sucedió a un
grupo de estudiantes, entre los que se encontraba el Marqués de
Villena, que deseosos de introducirse en las artes ocultas llegaron al
acuerdo de que al cabo de los siete años que duraban los ritos iniciáticos
uno de ellos se quedaría en la cueva en pago por los servicios
prestados.
Transcurridos estos siete años los estudiantes echaron a suertes
quien debía cumplir lo prometido al Diablo, siendo el Marqués
de Villena el que tenía que quedarse. Esto no duraría mucho
ya que el Marqués para librarse de la servidumbre al diablo se metió en
una gran botija de vino y se escapó cuando el Diablo dejó abierta
la puerta de la Cueva.
Otras leyendas dicen que el Marqués de Villena llegó a un
pacto con el diablo a través del que recuperaría su libertad
a cambio de cederle su alma.
Este lugar en el que los estudiantes de Salamanca aprendieron durante
generaciones las artes marginadas fue cristianizado construyendo sobre
la cueva una pequeña iglesia llamada San Cebrián.
En el XVI Isabel la Católica dio la orden de que se tapiase la cripta
de la iglesia para evitar que se siguiesen produciendo estos ritos iniciáticos.
De esta manera la ciudad de Salamanca adquirió fama de ciudad mágica.
Todas estas leyendas llegaron a América a través de los conquistadores
donde se empezó a llamar "salamancas" a las cuevas donde se practicaron
este tipo de ritos.
Esta historia ha trascendido literariamente a obras de autores de la
talla de Walter Scott, Zorrilla, Quevedo, Rojas y Miguel de Cervantes,
el cual tiene un entremés sobre ella con menciones a la cueva,
como cuando uno de los protagonistas dice:
“La ciencia que aprendí en la Cueva de Salamanca, de donde
yo soy natural, si se dejara usar sin miedo de la Santa Inquisición
[…] ¿No se contentará vuestra merced con que le
saque de aquí dos demonios en figuras humanas que traigan a cuestas
una canasta llena de fiambres y comederas ”
Sara Sánchez
Profesora de E.I.Salamanca
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